Culiacán, Sin.- En un espacio de silencio, solo fragmentado por el sonido de un tambor, estudiantes, docentes y personal administrativo de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), unidad regional Culiacán, marcharon en homenaje a las mujeres víctimas de feminicidio, homicidio y desaparición forzada en Sinaloa. “Estoy yo, estás tú” fue el grito que marcó la marcha.

Mayran Rodríguez, una de las estudiantes organizadoras del evento, compartió para ESPEJO que es necesario conocer las cifras y los casos de violencia contra las mujeres, no solo dentro de una ideología feminista o política, sino como una problemática que concluye con vidas humanas por razón de su género y lo que se espera de ellas por este mismo rasgo.

“Debíamos hacer consciente a la población sinaloense de que Sinaloa es uno de los estados con mayor número de feminicidios. Se ha mantenido posicionado en el número uno. Son datos verídicos y, bueno, además de saber que no es solo el hecho de lo que está registrado, porque debe de haber muchísimos más de los que aparecen en las estadísticas”, dice.

IMAGEN: VANESSA BELTRÁN

La marcha se dividió en tres puntos de partida: dos destinados para estudiantes y uno para docentes y trabajadores de la unidad. Todas arrancaron en silencio. En una ola de marchantes vestidos de negro por el luto colectivo, dirigida por un tambor y una mujer cargando una pancarta morada que tenía escrita la frase “Estoy yo, estás tú”.

El que la marcha fuera en silencio forma parte de un discurso de los estudiantes. La docente Itzel Miranda, quien guió a través de una materia a los estudiantes organizadores del evento, dice que la elección de una marcha silenciosa es a razón de “decir más con presencia que con palabras”.

“Las alumnas dicen: en la marcha del 8M es cuando vamos a gritar; hoy queremos marchar en silencio por ellas, por las que ya no están y ya no pueden alzar la voz. Queremos que con nuestra presencia estemos acompañándolas en donde quiera que estén, en silencio, para que durante la marcha seamos miles quienes gritemos su nombre”, comparte la docente.

La marcha finalizó en un área de reunión de la universidad, donde se encontraba un memorial con rostros de mujeres y niñas desaparecidas, pero, en especial, en memoria de Rubí Patricia, madre buscadora asesinada el pasado viernes 27 de febrero en Mazatlán.

Encendiendo una vela por cada una de ellas.

“Es el tener la intención de mantener la llama encendida, considerando que una de las metáforas de la llama encendida sería la vida que aún permanece vigente de todas ellas aunque, muchas, no se encuentren en este plano terrenal. Sinceramente siento escalofríos, pero en el buen sentido, sentirse conectado y conectar con la comunidad.” concluye Mayran.

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