Concordia, Sin.- Desde el inicio de la guerra entre cárteles vigente en el estado de Sinaloa, las zonas rurales son quienes han concentrado las mayores afectaciones: abandono institucional, desplazamiento forzado y el bloqueo de la llegada de insumos. Actualmente, la sierra de Concordia necesita ayuda para sobrellevar esta problemática.

Roque Vargas, vocero de las familias desplazadas de la comunidad de Chirimoyos, comentó que, pese a que la actividad delictiva ha ido a la baja en las últimas semanas, aún permanecen en el abandono institucional y, de manera independiente, han estado buscando la forma de que los productos y servicios básicos lleguen a las comunidades serranas del municipio sureño.

La sierra a logrado subsistir gracias a la agricultura para el autoconsumo, pero no cuenta con transporte, público o particular, para bajar a la cabecera y hacer sus compras, lo que los deja sin acceso a artículos básicos para la alimentación, higiene y la vida diaria.

“No contamos con el transporte público que antes teníamos, entonces no podemos movernos a la cabecera a comprar, estamos incomunicados, hace tiempo dejamos de recibir apoyos del gobierno. Nosotros sembramos frijol, sembramos maíz, usted sabe que tenemos muchísimas gallinas, pero es todo; más allá no tenemos nada. Estamos incomunicados y abandonados”, compartió para Revista ESPEJO.

Los propios habitantes de la zona han considerado esta acción como una nueva medida de presión para forzar un nuevo desplazamiento y dejar libre la sierra. Aunque comentan sentirse más seguros en sus hogares que volviendo a desplazarse, la falta de recursos, servicios y empleo los deja en una posición bastante complicada.

“No lo vemos como algo cotidiano, pero ocurre muy seguido, entonces estamos corriendo, ya en posición de que vas a arrancar. Así estamos nosotros, esperando que haya algún evento fuerte para irnos. Es lo primero que piensa uno: hay que irnos para salvaguardar la vida.

Aún no está del todo definido por qué lo hacen, pero sí, más o menos está encaminado a eso, como que la pretensión es: ‘lo vamos a obligar a que se vayan'”.

La sierra de Concordia es una zona donde el crimen organizado mantiene una fuerte interacción con la comunidad. Incluso el paisaje montañoso lleva marcas de su presencia: ceniza y troncos calcinados dispersos sobre el terreno empinado, huellas de ataques con drones que provocaron incendios forestales.

Este escenario llevó a los pobladores de la comunidad a abandonar sus hogares y buscar asilo en la cabecera municipal, así como en el municipio de Mazatlán. Durante gran parte del año, fue Concordia el municipio donde se concentró la mayor parte de víctimas por desplazamiento forzado.

Con el tiempo, varias familias comenzaron a regresar a sus hogares; sin embargo, la atención médica local quedó suspendida y la educación pasó a una modalidad híbrida intermitente.

Los médicos encargados de la Unidad de Salud IMSS-BIENESTAR en la comunidad de La Petaca, que también brinda atención a los pueblos de Chirimoyos y Cuatantal, dejaron de subir a la sierra por razones de seguridad, dejando a cerca de 150 familias sin atención médica ni medicamentos. Durante cuatro meses, la atención quedó ligeramente sustituida por brigadas de salud realizadas por el colectivo mazatleco Periferias Subversivxs.

Sin embargo, noviembre fue el último mes en que estas brigadas lograron subir a la sierra, dejándola nuevamente a la sierra sin atención médica.

Por otro lado, dice Roque, los maestros no están yendo a dar clases. Niños de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria están recibiendo clases de manera virtual en una zona donde la señal de teléfono es débil y se necesita tener una marca especial de chip telefónico para tener cobertura.

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