La Encuesta Intercensal 2025 (EI2025) del INEGI recientemente publicada, contiene una variable que registra, para la población de cada entidad federativa, el número de personas que en 2020 vivían en otra entidad. Es decir las que por razones diversas emigraron hacia ese estado. A esta variable se le conoce técnicamente como migración interna reciente o migración interestatal quinquenal, ya que mide los flujos migratorios de la población entre las distintas entidades del país en un periodo exacto de cinco años precedentes a la encuesta.

El registro de esta variable es fundamental para varios rubros estratégicos relacionados con el desarrollo del país. Por ejemplo, tiene que ver con la Planificación urbana y los servicios porque permite a los gobiernos estatales y municipales anticipar la demanda de vivienda, escuelas, hospitales, agua potable y transporte público al saber cuántas personas se están mudando a su territorio. Además, tiene relación con las Políticas públicas y el presupuesto porque los recursos federales se distribuyen en gran medida según la población de cada estado y conocer las pérdidas o ganancias demográficas reales ayuda a una distribución más justa del presupuesto. En términos socioeconómicos es muy importante porque ayuda a identificar qué estados están funcionando como “polos de atracción” (debido a oportunidades de empleo o calidad de vida) y cuáles están expulsando población (por falta de oportunidades, factores climáticos o problemas de inseguridad). Por estas razones y aunque la EI2025 contiene mucha más información relevante que más adelante le daré tratamiento, hoy vamos a referirnos a la migración interna reciente.

Empezaré por destacar que la EI2025 señala que en el país 3 millones 579 mil 730 personas declararon, en 2025 cuando se realizó la Encuesta, que cinco años atrás, en 2020, vivían en otra entidad. El mayor número de personas en esa situación se encontró en el Estado de México (EMEX) (390,053 personas), CDMX (314,705), Nuevo León (262,557) y Baja California (195,518). Para esos estados, la mayor parte emigró de la CDMX (210,193/54.0%) en el caso del EMEX, del EMEX (152,975/48.6%) hacía la CDMX, de Veracruz (53,768/20.5%) hacía Nuevo León y de Sinaloa (26,867/13.7%) llegó la mayor población migrante de Baja California. Los porcentajes después de la diagonal corresponden a la proporción que representan los migrantes de la principal entidad emisora, en el total de migrantes que recibió la entidad receptora.

El EMEX, la CDMX, Nuevo León y Baja California son entonces los estados que más población han atraído en el periodo, mientras que los que más población han expulsado son la propia CDMX (521,460 personas), el EMEX (492,287), Veracruz (279,455) y Jalisco (164,133). La diferencia entre la población atraída y expulsada permite obtener el saldo neto migratorio que resulta positivo para 17 entidades federativas y negativo para las 15 restantes. Los mayores saldos positivos (están atrayendo población) se observan en Nuevo León (150,528), Baja California (97,155), Hidalgo (95,642) y Querétaro (88,011). Los mayores saldos negativos (están expulsando población) corresponden a la CDMX (-102,234), el EMEX (-102,264), Chiapas (-95,624) y Veracruz (-97,074).

Otra perspectiva que me pareció relevante fue considerar qué porcentaje de las personas que actualmente viven en una entidad, vivían en otra en 2020. ¿En dónde este porcentaje es mayor? Encontré que las más altas participaciones corresponden a los estados de Baja California Sur (8.7%), Quintana Roo (8.6%), Querétaro (6.7%), Hidalgo (6.0%) y Baja California (5.2%). ¿De dónde emigró la mayor parte de los nuevos habitantes de estos estados? De Guerrero, Tabasco, CDMX, EMEX y Sinaloa, respectivamente.

La EI2025 revela que las personas emigraron a otra entidad por razones diversas. Destaco las relacionadas con motivos de trabajo, de estudio, deportación y, violencia e inseguridad. En el país, el 29.1% declara que lo hizo por motivos de trabajo, el 7.1% debido a la realización de estudios y el 2.0% debido a la violencia y la inseguridad (el tratamiento específico de esta última variable, que no corresponde a este análisis, muestra resultados diferentes). Los estados en los que un mayor porcentaje de personas llegaron por motivos de trabajo son Quintana Roo (53.2%) y BCS (53.1%). Los mayores porcentajes de migrantes recibidos por motivo de estudios corresponde a Sonora (13.8%) y Michoacán (13.5%) y los mayores debido a la violencia e inseguridad a Chiapas (7.6%) y Yucatán (5.7%).

Hasta aquí, el análisis presentado ha sido nacional. En lo sucesivo me concentraré en el estado de Sinaloa para analizar el comportamiento de las variables consideradas. Empezaré por señalar que 97 mil 842 personas al ser encuestadas en otras entidades distintas a Sinaloa indicaron que en 2020 vivían en Sinaloa. Es decir, emigraron de Sinaloa. ¿A dónde fueron? Principalmente a Baja California (27.5%), Sonora (16.8%), Jalisco (8.7%), Baja California Sur (7.8%) y Chihuahua (5.3%).

Es importante saber también por qué emigraron. El 42.3% lo hizo por motivos personales y el 37.8% por razones de trabajo. Resulta relevante además conocer que aproximadamente 3 de cada 10 tienen estudios de Licenciatura, Especialidad, Maestría o Doctorado. Los mayores porcentajes corresponden a Jalisco y Baja California Sur, ya que en estos casos, de los sinaloenses que emigraron, el 40.1% y el 30.1% cuentan con estudios superiores. Con esta característica, los porcentajes de quienes emigraron a Sonora y Baja California también son relevantes. Para Sonora 23.7% y 23.4% para Baja California.

Ahora ¿Cuántos de los entrevistados en Sinaloa dijeron que en 2020 vivían en otra entidad? Es decir, ¿Cuántos llegaron a Sinaloa? La EI2025 señala a 59 mil 44 personas en esta situación. ¿De dónde vinieron? De Baja California (18.1%), Sonora (13.5%), Jalisco (8.5%), Durango (7.4%), Chihuahua (6.6%) y la CDMX (5.4%).

Vinieron principalmente por motivos familiares (47.0%), por razones de trabajo (33.1%) y a estudiar (8.6%). Por grupos de edad los mayores porcentajes corresponden a personas de 30 a 44 años (30.7%), de 18 a 29 (23.5%) y de 0 a 17 años (21.8%). Considerando el nivel de escolaridad, aproximadamente la mitad de quienes han llegado a Sinaloa desde la CDMX y Jalisco cuentan con estudios de Licenciatura, Especialidad, Maestría o Doctorado. En el caso de la CDMX 53.6% y para Jalisco 50.1%. La cifra también es alta para el estado de Sonora (21.6%).

Al comparar la posición de Sinaloa con relación al resto de las entidades federativas de acuerdo con las variables tratadas, se encuentra que ocupa la posición 22 en el ranking de las entidades que más han atraído población (¿qué entidad tiene una mayor población que en 2020 vivía en otra entidad?). En cambio se ubica en la posición 12 cuando se trata de considerar qué entidades son las que más población han expulsado (vivían en Sinaloa en 2020 y ahora viven en otra entidad). Sinaloa es el séptimo estado con mayor saldo migratorio negativo. Si no se consideran al EMEX y la CDMX debido a los movimientos frecuentes y naturales que se dan entre la población de esos estados, Sinaloa es el quinto estado con mayor saldo migratorio negativo, solo detrás de Chiapas, Veracruz, Guerrero y Tabasco.

A la pregunta de qué porcentaje de los que viven en una determinada entidad federativa vivían en otra en 2020, Sinaloa con solo 2.1% ocupa el puesto 26. Finalmente, en la lista de los estados en los que un mayor porcentaje de personas llegaron por motivos de trabajo, Sinaloa ocupa el puesto 11, en el ranking de los mayores porcentajes de migrantes recibidos por motivo de estudios también la posición 11 y en cuanto a los mayores porcentajes debido a la violencia e inseguridad la 6.

Algunas reflexiones finales para terminar. El análisis de los datos de la EI2025 revela patrones claros sobre cómo la población de México se mueve y se redistribuye a lo largo del territorio nacional. Al observar las entidades con mayor presencia de personas nacidas fuera de su territorio actual, destacan en los primeros lugares el EMEX y la CDMX. Si bien este fenómeno responde en gran medida al volumen demográfico absoluto de estas regiones, está profundamente ligado a su cercanía geográfica y a la consolidación de la Zona Metropolitana del Valle de México. Esta masiva conurbación genera dinámicas de movilidad residencial donde las fronteras político-administrativas se diluyen, convirtiendo a la región central en el nodo de atracción histórica más grande del país.

Por otra parte, cuando el análisis se desplaza hacia el norte y el bajío, emergen estados como Nuevo León y Baja California con un alto volumen de población inmigrante. En estos casos, la explicación no responde únicamente a la inercia demográfica, sino a la naturaleza de sus actividades económicas. Ambas entidades operan como potentes polos de atracción gracias a sus dinámicas industrias manufactureras, de exportación y de servicios, las cuales demandan una constante fuerza laboral que la población local no alcanza a cubrir por sí sola.

Esta misma lógica económica explica el comportamiento de los saldos netos migratorios. Los mayores saldos positivos —es decir, las entidades que reciben más personas de las que formalmente expulsan— se concentran de manera contundente en Nuevo León, Baja California, Hidalgo y Querétaro. Este fenómeno se puede segmentar en dos grandes motores de atracción. El dinamismo industrial y fronterizo: Nuevo León y Baja California consolidan su liderazgo económico atrayendo flujos migratorios de largo alcance que buscan mejores salarios y oportunidades de empleo formal en sectores de alta tecnología y manufactura y; La descentralización y expansión del centro: Hidalgo y Querétaro se ven beneficiados por un doble efecto. Por un lado, su propia industrialización y calidad de vida (particularmente en Querétaro); por el otro, su cercanía estratégica a la capital del país. Esto los convierte en destinos ideales para la relocalización industrial y residencial de población que busca salir del saturado Valle de México sin perder conectividad.

Un hallazgo particularmente relevante de la Encuesta Intercensal 2025 es la fortaleza y reciprocidad de los flujos migratorios en el noroeste de México. Más allá de los grandes polos de atracción nacional, esta región funciona como un sistema demográfico y económico interconectado, lo que evidencia un potencial latente que debería aprovecharse para el diseño e impulso de estrategias de desarrollo regional conjunto. El caso de Sinaloa es un claro ejemplo de esta intensa movilidad circular y de vecindad. Dinámica de emigración (Sinaloenses que salen): Durante este periodo, la población que dejó Sinaloa eligió como destinos principales a Baja California, Sonora, Jalisco, Baja California Sur y Chihuahua. Dinámica de inmigración (Población que llega): Por otro lado, quienes decidieron establecerse en Sinaloa provinieron mayoritariamente de Baja California, Sonora, Jalisco, Durango, Chihuahua y la Ciudad de México.

Al analizar estos flujos de ida y vuelta, resalta de inmediato que los principales orígenes y destinos coinciden casi de manera exacta (destacando el eje con Baja California, Sonora, Jalisco y Chihuahua). Esta circularidad migratoria no es casualidad; responde a la complementariedad de las actividades agrícolas, pesqueras, turísticas e industriales de la zona, así como a redes familiares y culturales arraigadas históricamente. Esta estrecha interdependencia demográfica y laboral en el noroeste del país deja claro que fenómenos como la vivienda, el empleo, la salud y la infraestructura ya no pueden planificarse de manera aislada por cada estado. La intensidad de estos flujos exige una agenda de gobernanza regional donde entidades como Sinaloa, las dos Baja Californias, Sonora y Chihuahua coordinen políticas públicas conjuntas para potenciar el capital humano en movimiento y detonar el desarrollo económico de todo el bloque geográfico.

Ahora si para terminar. Al profundizar en las características sociodemográficas de los flujos del noroeste a partir de la EI 2025, el caso de Sinaloa revela una dinámica sumamente sofisticada. La fuerte presencia de migración con estudios superiores (Licenciatura y Posgrado). Esta realidad transforma la lectura tradicional de los movimientos de población en la entidad, pues tanto el perfil de los sinaloenses que emigran como el de las personas que llegan a residir al estado comparten un elevado nivel educativo.

Lo que resulta verdaderamente disruptivo es el fenómeno de atracción de talento, a pesar de que el estado registra de manera general un saldo neto migratorio negativo. Cuando se observa de cerca el perfil de los inmigrantes que eligen Sinaloa, destaca que aproximadamente la mitad de quienes provienen de Jalisco y de la Ciudad de México cuentan con estudios de Licenciatura, Especialidad, Maestría o Doctorado. Este dato es mayúsculo ya que evidencia que Sinaloa está logrando atraer capital humano de alta especialización desde los dos centros económicos, científicos y educativos más grandes del país.

Esta capacidad para captar profesionales altamente calificados encuentra un sustento institucional y económico directo en las evaluaciones de competitividad. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publicó en su Índice de Competitividad Estatal 2026 que, aunque existen retos y rezagos muy importantes en otras áreas, Sinaloa ocupa la séptima posición a nivel nacional en el subíndice de Mercado de Trabajo. Este subíndice evalúa aspectos cruciales como la calidad del empleo, los salarios y la inclusión laboral. Esto significa que la solidez del mercado laboral formal sinaloense y la oferta de puestos competitivos operan como un imán para profesionistas de otras entidades federativas que buscan entornos propicios para su desarrollo profesional. Así, el análisis de 2025 demuestra que Sinaloa no solo participa activamente en el intercambio laboral del noroeste, sino que se consolida como un nodo atractivo para la relocalización de talento especializado en el escenario nacional.

Nota sobre el gráfico: El mapa que ilustra este artículo fue elaborado por el autor utilizando los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, con el apoyo técnico de la inteligencia artificial ChatGPT para su diseño visual.

Referencias

INEGI (2026). Encuesta Intercensal 2025. México.

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