Se le atribuye a Albert Einstein la frase que dice: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes”. Justamente eso es la Agricultura.
Todos los años son distintos en la producción agropecuaria, cambian las temperaturas, los temporales de lluvias, las plagas, las enfermedades, las malezas, los precios, los costos, la producción, las calidades, la disponibilidad de mano de obra, los tramites, los permisos, las certificaciones, los insumos, la tecnología, entre otras cosas.
El rol del agricultor es hacer lo mismo año con año, esperando que, ahora sí, todo salga bien para obtener buenos precios y buena producción. A veces, incluso, sirven las desgracias en otras zonas para poder obtener buenos precios en la propia.
Una lluvia puede ser la salvación si cae en tiempo y forma adecuado o una tragedia si cae cuando eche a perder la siembra o la calidad de la cosecha. Una plaga, una helada, una tormenta puede devastar a los vecinos y hacer que mi producto valga mucho o devastarme a mí. Un clima ideal nos puede dar una excelente producción con una destacada calidad, pero que a todos alrededor los favorezca de la misma forma, por lo que habría mucho producto disponible y eso tumbe los precios.
Un amigo la describía como una actividad de resultados variables: Los costos son variables, no sabemos cuanto nos va a costar por tonelada o por hectárea; la producción es variable, no sabemos cuanto volumen vamos a cosechar; el precio es variable, no sabemos a cuanto vamos a vender. No nos queda mas que adivinar o tratar de predecir el resultado final en base a promedios históricos, ilusiones o miedos.
Por lo mismo es muy difícil predecir que va a suceder. El agricultor tiene que tomar un salto de fe, cada temporada, y decidir qué es lo que, cuanto y como va a sembrar ese año. Un acuerdo serio es una promesa de parte del productor de cuanto producto se piensa entregar y cuando a cambio de otra promesa de vuelta de parte del comprador que nos diga a cuanto lo va a pagar. No hay certeza ni de una ni de la otra.
Es difícil tratar de explicar esto a quienes se dedican al comercio, a los servicios, a las rentas, construcción o a cualquier otra actividad, patrones o empleados, que conocen fijamente cuales son sus costos y que el riesgo esta solamente en si son capaces de vender o acomodar los productos o servicios suficientes para tener mayores ingresos que gastos cada mes.
La agricultura es como estos programas que pasan en la tele que compran en subastas a ciegas los artículos que se encuentran dentro de almacenes abandonados. Que no saben que hay ahí, ofertan en base a intuición y luego hay que buscar que los artículos encontrados valgan más de lo que se pagó por ellos. Pueden encontrarse joyas, coleccionables u objeto de mucho valor, o pueden encontrar simple basura, cartones, ropa vieja y cosas desechables.
Es como una apuesta en un casino. Solo que requiere mucho más trabajo, tiempo, conocimiento y estrés que apostar una mano, pero al mismo tiempo es mucho más interesante, entretenido, desafiante, reconfortante y a veces divertido para quienes nos dedicamos a esto y nos apasiona. Pero no deja de ser una apuesta.
Es una actividad de locos. Pero es una actividad que definitivamente se debería de enseñar en las escuelas. Producir es crear, es transformar, es cuidar. Es algo que te sensibiliza, que te muestra la naturaleza y su grandeza. Te da humildad y te enseña la complejidad de la vida. Te da la satisfacción y el orgullo de estar produciendo el alimento que nutre a las personas.
Lo más importante debería de ser producir con responsabilidad, con disciplina y con integridad. Pero en este mundo loco, lo más importante es la parte económica. Eso hace que comúnmente se tomen atajos que afecten o pongan en riesgo la calidad y sanidad del producto final y/o el entorno, con tal de que cueste menos y obtener mejor rentabilidad. Se ha vuelto tan competitivo, tan complicado y exigente el mercado que lo que debería de ser lo mas importante queda relegado a segundo término.
Pero yo creo que esa misma parte económica, la rentabilidad, pudiera ser el motor que nos impulse a hacer las cosas de mejor forma. Aspirar a entender como funciona la naturaleza, no solo la de las plantas y animales, también la del suelo, de los microorganismos y la del cuerpo humano. Encontrar la manera que los productores sean remunerados por su trabajo, que sean valorados por lo que literalmente brindan a la mesa de todos nosotros, que disfruten la actividad y no que sea un martirio. Muchas gracias a todos esos locos, mi reconocimiento y mi respeto.

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.