Graciela Domínguez sabía que tenía muy cuesta arriba la posibilidad de su nombramiento como coordinadora estatal de la defensa de la transformación y la soberanía, para contender por la gubernatura para el periodo 2027-2033, por lo que aceptó gustosa la gubernatura interina del Estado. Así, además de administrar los recursos del presupuesto estatal durante un año, como gobernadora tendría cierta ventaja a la hora de proponer candidaturas y posiciones para fortalecer y mantener a su equipo en el gobierno durante el próximo sexenio de Imelda Castro.
Los astros se acomodaron para Graciela. Recibió el impulso del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, en el Congreso del Estado y a unos días de su nombramiento, recibió la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien le ofreció todo el apoyo del gobierno federal a su gobierno y al Estado de Sinaloa, haciendo un recuento de todo los programas y beneficios que tendría Sinaloa durante el próximo año, al menos de aquí a las elecciones.
Hasta aquí todo parece perfecto y Graciela ha estado cumpliendo su tarea con mucha energía y entusiasmo. Como quien recibe y disfruta un gran regalo inesperado. Sin embargo, el premio trae consigo una responsabilidad que tiende a complicarse cada vez más con los días y marcará, sin duda, el futuro político de Domínguez Nava.
Tan pronto como recibió su nombramiento como gobernadora interina, por parte del Congreso, lo cual le debe a Rocha Moya, ésta le dio la espalda y removió del gobierno estatal a algunos de los principales cuadros políticos de su ex jefe (laboral y político), con el aval de la presidenta Sheinbaum.
GRACIELA, RESPONSABLE DE QUE IMELDA GANE
Graciela hizo lo que tenía que hacer institucional y políticamente. Hacer equipo con la presidenta para gobernar Sinaloa con todo el apoyo federal, dejando atrás su compromiso con su ex jefe “obradorista” Rocha Moya. Con ello, Domínguez Nava se convirtió en la única responsable de traducir todos los beneficios de los programas sociales en votos para hacer ganar a Imelda Castro en las próximas elecciones.
Si Imelda gana, Graciela tendrá una posición de primera línea en el equipo de Claudia por su capacidad como operadora política, sin embargo, si Imelda pierde, teniendo todo el apoyo del gobierno federal, quedaría condenada a la sombra y resignada a posiciones menores durante el sexenio, estancando su ascendente carrera política.
El problema para Graciela es complicado, no sólo porque debe enfrentar la mala imagen del gobierno estatal morenista con un gobernador que fue señalado de vínculos con la delincuencia organizada por el gobierno de los Estados Unidos y aunque la investigación de la FGR no encontró delito, los medios de comunicación nacionales e internacionales ya habían destrozado su imagen y eso pesará en las elecciones en contra de Morena en Sinaloa.
Con esos antecedentes, la presidenta no sólo le impidió continuar al frente del gobierno estatal hasta concluir su periodo (para quitarlo de los reflectores mediáticos y de la mirada de EU), sino que adelantó la designación de una coordinadora estatal de la defensa de la 4T que no es de su misma corriente política y, además, coptó a su sucesora (interina) en el Gobierno del Estado para impedir que mantuviera vínculos con el gobernador con licencia, de tal manera de que fuera descobijado totalmente de poder institucional, tratando de borrar en lo posible su relación con el gobierno de la 4T y enviando con ello un mensaje al gobierno de Donald Trump.
Sin embargo, no se trata sólo de Rocha, sino de toda una estructura y una corriente política nacional y estatal que gobernó Sinaloa durante cerca de cinco años y de quien gran parte de los grupos políticos del Estado obtuvieron beneficios y con quien establecieron compromisos particulares a través de los cuales el gobernador con licencia sigue teniendo poder e influencia.
Graciela Domínguez, entonces, no sólo tiene un problema moral con su ex jefe por haberlo abandonado, a unos días de que éste tuvo que recurrir a toda su fuerza política en el Congreso para lograr su nombramiento, sino que tiene un grave problema político que le pasará factura en el próximo proceso electoral, pues a Rocha no sólo se le impidió continuar su mandato, sino que se le empezó a desmantelar el equipo de gobierno, lo que aumenta su nivel de indefensión frente a los deseos manifiestos del gobierno de Trump de llevarlo ante la justicia estadounidense.
Si ni Claudia, ni Graciela ni Imelda le garantizan seguridad y ninguna lo quiere a su lado para que su imagen no les afecte en las elecciones y en el gobierno, Rocha tendrá que buscar su propia seguridad y rascarse con sus uñas políticamente. Y aunque podría suponerse que sin el gobierno Rocha no es nadie, habría que valorar si éste mantiene su liderazgo político y el poder que puede ejercer en las elecciones, ya sin compromiso con Morena.
GRACIELA CONTRA ROCHA
Desde esta perspectiva, Graciela no sólo tendría que enfrentar a la oposición disminuida de los dos procesos electorales anteriores, con todo el apoyo de los recursos federales, para hacer ganar a Imelda, sino a una oposición crecida y creciente, a partir de los dos últimos años, amalgamada con una dinámica sociedad civil emergente, sin el apoyo del equipo “rochista” y, muy probablemente, en contra de las propias fuerzas políticas, la estrategia y la experiencia de Rocha, quien no ha de estar muy contento con la traición de Graciela.
No hay que olvidar que el gobernador con licencia no sólo mostró liderazgo con Morena, sino con gran parte de las fuerzas políticas (incluidas las de la oposición ) y económicas del estado con quien mantuvo buen nivel de equilibrio hasta que se rompió la paz a partir de la guerra en la delincuencia organizada por lo que no sería tan descabellado que fuera factor de convergencia entre la oposición y las fuerzas inconformes de Morena que, aunque en Sinaloa no han hecho escándalo, como en Chihuahua o Nuevo León, porque así conviene, no significa que no existan. ¿Se irá Rocha a descansar a su casa o seguirá el ejemplo de su líder AMLO y será factor determinante en las próximas elecciones en Sinaloa?
Graciela Domínguez tiene frente a sí el reto político más importante de su vida. De este resultado dependerá su futuro político, al menos de los próximos 6 años. Debe hacer ganar a Imelda Castro con el apoyo y la instrucción de Claudia Sheinbaum, pero para lograrlo tendrá que enfrentarse y vencer a su propio ex jefe, a una creciente oposición y a una potencial Gran Alianza Opositora que se está configurando en Sinaloa.
¿CEDERAN A LA OPOSICIÓN ESTADOS DEL NORTE?
Las tarea de Graciela para hacer ganar a Imelda es bastante compleja. Y más aún, si la presión del gobierno de los Estados Unidos aumenta y se decide como una alternativa ceder a la oposición algunos espacios complicados. Aunque ceder un Estado a la oposición ahora no significa, como en los tiempos de Salinas, sentarse a negociarlo en la mesa, sino que basta con desactivar bastiones importantes de votación o lanzar candidatos a modo o sacrificables por un “bien mayor”.
En Nuevo León, Tatiana Clouthier podría hacer perder a Morena, que designó a Clara Luz Flores, como Coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía. Con un discurso muy crítico del proceso de designación en Morena y del desempeño del gobierno de Samuel García (MC), Tatiana podría terminar del lado de Adrián de la Garza, en la potencial alianza PRI-PAN-PRD. No es casual que Manuel Clouthier Carrillo –quien alienta la alianza opositora en Sinaloa— agradezca que no se haya designada a Tatiana por Morena en Nuevo León.
Si las cosas siguen como van, Nuevo León podría ser de nuevo para la oposición, aunque esta vez no para MC sino para la alianza PRI-PAN-PRD.
En Chihuahua, la designación por Morena de Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Cuidad Juárez, destacado por su larga trayectoria panista, parece ser una concesión anticipada a la gobernadora panista Maru Campos, dejando en el camino a la senadora Andrea Chávez, distinguida por su larga trayectoria de izquierda. ¿Influyó Maru Campos en las encuestas (o en la comisión de elecciones) para favorecer en la designación de su infiltrado panista en Morena? En tal caso, con un candidato al gobierno de Chihuahua por Morena y otro por la alianza opositora, Maru de todos modos ganaría.
En el caso de Sinaloa, este es un Estado muy complicado por la situación de violencia que se vive desde hace dos años. Ha focalizado la atención del gobierno de los Estados Unidos. Y en términos de votación es poco significativo. Además, ceder Sinaloa a la oposición, implicaría transferirle a la oposición el problema de la guerra de la delincuencia organizada. Y si en el corto plazo no se resuelve el problema, en poco tiempo dejaría de ser culpa del gobierno de Morena y empezaría a ser culpa de la oposición. ¿Cedería Claudia Sinaloa a la oposición para disminuir la tensión con Donald Trump?

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