Una de las premisas fundamentales de este espacio es compartir, en un lenguaje claro y cercano, aquellos temas de ingeniería que inciden directamente en el bienestar de nuestra comunidad. Con ese compromiso de fondo, hoy pongo sobre la mesa una reflexión en torno a una red vital pero muchas veces ignorada: el drenaje sanitario. Esta infraestructura tiene una peculiaridad, entre mejor funciona, menos se ve. Sin embargo, cuando falla, se convierte de inmediato en una emergencia pública.

En términos sencillos, el drenaje sanitario es la obra concebida para recolectar y encauzar adecuadamente las aguas servidas o residuales que generamos a diario en inodoros, lavabos, regaderas, fregaderos y lavaderos. Desde nuestras casas, estos efluentes son conducidos hacia registros internos para luego ser evacuados a tuberías de mayor diámetro debajo de las calles. Estas líneas se interconectan mediante pozos de visita, comúnmente reconocidos por esas tapas circulares de acero sobre las vialidades. La red traslada los residuos líquidos principalmente por gravedad hacia las plantas de tratamiento de aguas residuales; y cuando la topografía del terreno no favorece el flujo natural (por gravedad), se recurre a estaciones de bombeo para impulsarlos.

Una vez en la planta de tratamiento, el agua se somete a procesos de descontaminación donde se remueven plásticos, basura, grasas, materia orgánica y patógenos. Ya saneada, habiendo dejado de ser técnicamente un residuo, el agua se vierte en cuerpos receptores como ríos, arroyos o bahías, o bien se destina al reúso agrícola en cultivos no restrictivos, riego de áreas verdes, recarga de acuíferos o enfriamiento de maquinaria industrial.

La descripción anterior representa el circuito ideal del saneamiento del agua que día con día utilizamos en nuestras casas. No obstante, vale la pena preguntarnos lo siguiente: en nuestras ciudades, ¿el drenaje realmente funciona de esta manera en el día a día? Quienes habitan y transitan nuestras calles son los testigos clave de la respuesta.

Si la experiencia cotidiana nos dice que el sistema dista de ser perfecto, surgen interrogantes obligadas que conviene responder:

¿Qué ocurre cuando la red de drenaje colapsa?

Se produce una saturación que genera el brote de efluentes no tratados a través de las alcantarillas en la vía pública, registros domiciliarios o, en escenarios más críticos, el retorno del agua residual por coladeras e inodoros dentro de las propias viviendas.

¿Por qué se satura el drenaje sanitario?

Las causas son variadas, pero la principal radica en el uso inadecuado desde los hogares. Destaca la mala práctica de conectar bajantes pluviales (de lluvia) a la red sanitaria, así como el vertido de aceites, pinturas o gasolina, y el desecho por el inodoro de toallas húmedas, productos de higiene femenina o pañales. La red fue diseñada exclusivamente para transportar agua proveniente del sistema potable con residuos orgánicos degradables.

¿A dónde va el agua sobrante que no llega a la planta de tratamiento?

Termina derivándose hacia drenes y canales pluviales, los cuales fueron pensados, calculados, y construidos únicamente para encauzar lluvia. Lo anterior, provoca que el agua residual sea descargada de forma cruda en ríos y cuerpos de agua. Esto desencadena una severa contaminación ambiental, altera los ecosistemas locales y expone a la población a focos de infección al aire libre.

¿Qué podemos hacer para evitar que el sistema de drenaje colapse?

Por un lado, asumir nuestra responsabilidad ciudadana. Hacer un uso correcto de las instalaciones sanitarias, evitando arrojar basura, químicos, y toda clase de material que no sea biodegradable al alcantarillado. Por otro lado, se debe exigir una planeación gubernamental. Esto, con el fin de garantizar la ampliación y modernización de la red de drenaje existente a la par del crecimiento urbano y el desarrollo de nuevos fraccionamientos.

En conclusión, el drenaje sanitario es una columna vertebral silenciosa pero determinante para la vida urbana. Garantiza la conducción segura de nuestros residuos líquidos e impide que la contaminación invada nuestro entorno. Cuidar esta red y exigir su adecuado mantenimiento no es un tema técnico secundario, es una condición indispensable para proteger la salud pública y el medio ambiente de nuestras comunidades.

¡Gracias por leerme!

Posdata 1: Quiero felicitar cordialmente a todo el equipo de Espejo por su 12° aniversario. Gracias por consolidar este espacio plural para la opinión ciudadana y por permitirme aportar reflexiones sobre la ingeniería y su impacto social.

Posdata 2: Extiendo una calurosa felicitación al Dr. Aarón Gutiérrez López por la reciente presentación y defensa de su tesis doctoral sobre evaluación de confiabilidad estructural en viviendas multifamiliares. Ha sido un honor haber participado como su asesor en este proceso.

Posdata 3: Felicito también a la M.I. Inelva María Báez Ortíz por culminar su tesis de maestría enfocada en el desempeño de estructuras de acero ante cargas de viento. Reconozco ampliamente la calidad de su trabajo y esfuerzo en este proyecto.

 

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO