¿Entregará la capital al partido de Quirino a riesgo de enemistarse con los jerarcas morenistas? ¿Cederá ante Rocha que conserva las estructuras de poder municipal, a riesgo de la molestia de Claudia?¿Jugará con un candidato morenista sin arraigo ni liderazgo que ponga en riesgo su propia candidatura?¿Mario Delgado, tiene permiso de Claudia parca aliarse con el PT con miras a las elecciones de 2030?
Aunque el chino, el idioma que hablan cerca de Un mil 400 millones de habitantes en Asia, en estricto está en chino, en realidad no está tan “en chino” para los nativos de China, Singapur, Taiwán (República de China), Macao y Hong Kong, que lo hablan y lo escriben como su lengua materna. No obstante, visto como totalidad sí “está en chino” porque se integra de 302 lenguas vivas que se pueden clasificar en diez grupos principales que no son inteligibles entre sí, es decir, que no se entienden entre ellos, entre los que destacan el Mandarín, el Wu, el Min, el Cantonés, el Jin, el Gan, el Hakka y el Xiang, por eso sigue teniendo mucho sentido, particularmente en Latinoamérica, la expresión “está en chino” cuando un asunto es sumamente complicado de entender o resolver.
La expresión (“está en chino”) es particularmente aplicable al problema que enfrenta Imelda Castro para resolver la designación de Coordinador(a) de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en Culiacán, donde se podría decidir el triunfo o la derrota de su candidatura a la gubernatura del Estado. Imelda no sólo tiene que entender el complejo entramado de corrientes y expresiones con resonancias múltiples en el corto y largo plazo, sino que debe tomar decisiones para resolver el problema sin que le reviente en la cara y arriesgue su propia candidatura, lo que “está en chino” y sobre todo, cómo lidiar con algunos de sus correligionarios que lejos de fortalecer su candidatura la están crucificando con sus estrategias de presión.
¿Cómo elegir a un aspirante que le garantice los votos necesarios para ganar la capital sin enemistarse con los grupos nacionales que reclaman la posición y en contra de los grupos locales que tienen los votos? ¿Cómo impedir que los que no ganen se vayan a la oposición o generen una tercera o cuarta opción que le dividan la votación? Aquí (ya iniciado el proceso electoral) ya no vale sólo criticar el pragmatismo y la falta de ética, porque el mejor proyecto del mundo, el más humanista y más ético, no sirve de nada si no se sustenta en una formula matemática ganadora de elecciones, porque el día de la elección lo que se contabiliza no son las capacidades o los valores éticos, sino los votos.
Con un Culiacán (a estas alturas) prácticamente en manos de la oposición, sin ningún aspirante con un liderazgo fuerte, carismático y con un grupo de respaldo que le garantice por sí mismo el triunfo, Imelda tendrá que decantarse por lo menos malo y al mismo tiempo lo más conveniente política y electoralmente. Es decir, que si no le sume votos tampoco le reste, para evitar que la rebasen las consecuencias de su decisión y para que la suma de los perdedores no se convierta en resta de votos que la haga perder?
LOS INTERESADOS, SUS PADRINOS Y EL ESCÁDALO
Merari “balazo en el pie”, dificulta la tarea de Nacho Mier.
El tema que más ha ocupado las redes sociales y medios de comunicación en días recientes es el de la diputada federal Merari Villegas, una de las favoritas de Morena para presidir la capital, que quitó el espacio a un grupo de niñas bailarinas, para celebrar su evento de registro. El hecho le generó el rechazo generalizado no sólo de la oposición, sino de las madres de familia de las niñas afectadas y de diversos sectores de la sociedad civil.
El acontecimiento constituye un “balazo en el pie” a las aspiraciones de Merari y un dolor de cabeza para Imelda Castro quien se ha de estar preguntando cómo ayudarle a Merari si no se ayuda ni sola. Y cómo corresponder a los esfuerzos y peticiones del poderoso senador Nacho Mier Velazco, que impulsa a Merari para la alcaldía de Culiacán. Flaco favor le hace Merari a su padrino Nacho Mier poniendo “bolas de turrun” a las aspirantes de la oposición que no han dudado en batearla de jonrón. ¿Cómo puede justificar Nacho Mier ahora su petición a Imelda de mandar a Merari por Culiacán si en estos momentos le representa la mayor fuga de votos potenciales en la capital del estado?
Además, como superviviente del grupo de Guillermo “químico” Benítez, ex aspirante a la gubernatura en el 2021 y ex presidente municipal de Mazatlán, desaforado y vinculado a proceso durante el primer trienio del gobierno estatal de Rocha Moya, Merari carece de liderazgo y grupo propio por lo que no suma. Su apuesta para ganar la alcaldía es a que los votos se los pongan Imelda y Morena.
Mario Delgado, nuevo aliado del PT
¿Tiene permiso de Claudia para debilitar a Imelda? Pero esto apenas comienza. Imelda tiene que lidiar con la presión de Mario Delgado Carrillo, expresidente nacional de Morena, actual Secretario de Educación Pública y nuevo aliado de Alberto Anaya del Partido de Trabajo, que la quiere obligar a meter en Culiacán a su alfil, el diputado federal Jesús Ibarra Ramos.
Y aunque el PT está pagando ahora las consecuencias de haberse opuesto a la iniciativa de Claudia Sheinbaum para reformar la ley electoral que pretendía eliminar las diputaciones pluris, al inicio de la actual legislatura federal (ahora no le dieron nada en el reparto de posiciones de los aliados de Morena; al verde le dieron todo), Mario Delgado parece estar tratando de “llevar agua a su molino” con miras al 2030 en esta alianza con el PT ¿Va Mario Delgado “por la libre” en la alianza con el PT rubo al 2030 o recibió permiso de Claudia Sheinbaum –con quien habla todos los días como titular de la SEP—, para obligar a Imelda a darle la presidencia de Culiacán a Jesús Ibarra?
Mario Delgado ¿es titular de la SEP en el gobierno de Claudia Sheinbaum o precandidato presidencial “por la libre” con el respaldo anticipado del PT para presionar a Morena?
“Tú también tu, Fernando, hijo mio…”
El único que se había mostrado completamente leal a Imelda sin ningún signo de rebeldía y sin pedir nada a cambio –con la única esperanza de conseguir, aunque sea, una diputación pluri, en correspondencia al apoyo de Jaime Quiñónez y Everardo Melendres—, era el diputado Fernando García Hernández, representante del PT en Sinaloa.
Sin embargo, el “amor eterno” que parecía jurarle Fernando García a la coordinadora estatal morenista tuvo un final inesperado cuando –como Brutus, al igual que todos, también apuñaló a Julio Cesar—, Fernando presentó el nombramiento de Jesús Ibarra –inscrito en el proceso interno de Morena para contender por Culiacán—, como coordinador estatal de afiliación de PT haciendo patente también el chantaje de ese partido a Imelda.
Aunque es evidente que el golpe no fue por iniciativa propia, sino derivado de la alianza de Mario Delgado con el PT, el resultado finalmente es el mismo. Poner a Imelda contra la pared para obligarla a cederles Culiacán, chantajeándola con la posibilidad de irse por su cuenta en la elección municipal, restándole votos a Morena y a la virtual candidata morenista a la gubernatura de Sinaloa.
Licenciado en Economía por el Tecnológico de Monterrey, Jesús Ibarra es un joven brillante pero tiene un perfil técnico administrativo. Su apuesta para la designación es la fuerza de su padrino Mario Delgado y su alianza con el PT. Proveniente del Partido Nueva Alianza que creó Elba Esther Gordillo, Ibarra tampoco tiene grupo de respaldo ni liderazgo significativo, por lo que los votos para ganar la presidencia municipal, serían los que le pongan Imelda, Morena y los seguidores de Jaime Quiñonez.
Para la familia, quiere Culiacán el ex líder del Barzón
Por otro lado, quien siente “patente de Corso” para reclamar Culiacán frente a Imelda Castro, es el hijo adoptivo de Sinaloa, Alfonso Ramírez Cuéllar, exdirigente nacional de Morena y del Barzón, ya que su grupo nacional no logró ninguna coordinación estatal, por lo que se enfoca en las alcaldías más importantes del país. En Culiacán quiere la candidatura a la alcaldía para su hijo Alonso Ramírez Reyes, hijo de Malú Reyes, quien también se registró para contender por la coordinación distrital del quinto distrito con sede en Culiacán. Alonso Ramírez tampoco tiene un grupo de fuerza importante y le apuesta más a sus capacidades y habilidades de desempeño propias, al voto duro de Morena y a la experiencia y la fuerza de su papá.
Tere Guerra, “navaja de dos filos”
Por su parte, el grupo de Rocha, quiere repetir en el control la estructura municipal con Tere Guerra, quien a pesar de no tener un carisma y un liderazgo imponente, sí cuenta con un importante grupo de respaldo, que pueden sumarle votos propios a la candidatura de Imelda, pero con el riesgo de que le afecte la sombra del ex gobernador –con alto grado de desprestigio en la capital—, de la que Claudia Sheinbaum parece muy interesada en alejarse, según dejan entrever las acciones de Graciela Domínguez. ¿ Entregará Imelda Culiacán a Tere, “navaja de doble filo”, ante la mirada acuciosa de Claudia y a riesgo de que el voto de castigo le dé el triunfo a la oposición?
El regreso de Chuy Valdez
Quien anda imparable y no le tiene respeto a nadie es Ricardo Madrid Pérez, que está aprovechando todas las deficiencias, debilidades y fisuras de Morena y el PT, y donde no hay las abre. Sin candidato a gobernador –apoya a Imelda— pero con candidatos propios en todos los municipios, sin prejuicios de procedencia (aprovechando las presiones de origen y los derechos de antigüedad que alegan los morenistas en el proceso de selección interna), busca imponer a Imelda la lógica de los números con liderazgos naturales investidos de verde, que en Culiacán, de no ser él, estaría empujando “con calzador” al ex alcalde priísta Jesús Valdez Palazuelos (si no lo mete por Morena lo lanzará por el PVEM).
El representante del partido de Quirino Ordaz trata de convencer a Imelda de que sería mejor ceder la posición a un aliado, totalmente desvinculado de la imagen del poder estatal en desgracia, manteniendo el control del municipio, que perder la capital a manos de la oposición agresiva que no se tentará el corazón para usar el argumento de la sombra de la violencia como su bandera de campaña, como lo ha demostrado en eventos como la “marcha por la paz” y la “carnita asada por la paz”.
La lógica de los números dice que Chuy Valdez tiene liderazgo y conserva significativos vínculos con la familia priísta, lo que le sumaría votos adicionales al voto duro de Morena, pero ¿se animará Imelda a ceder la capital del Estado al partido de Quirino a riesgo de una rebelión en Morena y la enemistad de los jerarcas nacionales morenistas?
El Congreso del Estado “moneda de cambio”?
Tome la decisión que tome, Imelda sigue en un predicamento para mantener conformes a los que no resulten agraciados con el nombramiento de coordinador (a) municipal. Primero, porque sus únicas moneda de cambio serían una diputación local o la promesa de un puesto en la administración estatal (si gana), sin embargo, en primer lugar, ninguno de los aspirantes a Culiacán estaría muy interesado en ser diputado local, pues todos (excepto Alonso) ya pasaron por ahí. Y en segundo, la definición de las diputaciones es otro “entuerto difícil de desfacer” porque su paisano y “eterno enemigo político” desde los tiempos de su paso por el PRD, Feliciano Castro, con el aval del gobierno estatal estaría buscando construir su propio imperio político a través del control Congreso del Estado para doblar al ejecutivo, quede quien quede.
¿Podrá meter en cintura Imelda a su paisano rebelde en control del gobierno estatal para usar las curules como premio de consolación a quienes no encabecen en los municipios? ¿Respaldará Claudia a Imelda para decidir las posiciones para el Congreso del Estado o dejará correr a la dupla que le encargó deshacerse de la sombra del exgobernador con licencia y que se evidencia con la limpia sistemática de sus posiciones en el Gobierno del Estado, como estrategia previa a la nueva firma del nuevo tratado comercial con los Estados Unidos? ¿O acaso la “limpia” para calmar a Trump es más extrema y podría llegar hasta los límites de la oposición?
Imelda tiene el mayor desafío de su carrera política. No frente a la oposición, sino frente al fuego amigo de sus propios correligionarios y aliados, porque la definición de Culiacán que “está en chino” y es un “entuerto muy difícil de desfacer”.

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