Hacia las próximas elecciones, la esperanza de un buen gobierno agita al pueblo sinaloense.

Un gobierno consolidado por buenas acciones gubernamentales y el óptimo uso de los recursos públicos, reflejado en el progreso del estado en las áreas de salud, educación, economía y seguridad, principalmente; cuyas decisiones y estrategias brinden certidumbre en la atención sanitaria de calidad, en el acceso al sistema educativo y en la generación de ingresos para cubrir bienes esenciales del hogar; y, sin duda, que proporcionen a la comunidad la certeza de caminar por las avenidas de Sinaloa, libres de violencia.

En el escenario internacional, el Banco Mundial ha pronunciado que un buen gobierno es eficiente y rinde cuentas; para ello, ha establecido un marco de prioridades para consolidar un buen gobierno, esto significa: i. fortalecer los procesos de formulación de políticas públicas; ii. promover una gestión eficaz de los recursos; iii. reforzar la prestación de servicios públicos; iv. fortalecer la interrelación entre los sectores público y privado; v. comprender los factores subyacentes de la implementación eficaz de las políticas1.

En la misma idea, dice Germán de la Garza, un buen gobierno es: i. el que proporciona y garantiza servicios públicos con eficiencia y calidad; ii. el que promueve la transparencia y una opinión pública libre y responsable; iii. el que garantiza salud, educación de calidad, seguridad y bienestar a los ciudadanos; iv. el que crea las condiciones favorables para un crecimiento económico estable y generador del bien común2. Stokker, por su parte, explica que un buen gobierno establece modernos instrumentos de gestión y es eficiente en la producción de servicios públicos3.

Pero, ¿cómo lograr el ideal de un buen gobierno en Sinaloa? cuando la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (UNESCAP) manifiesta que muy pocas sociedades en el mundo han conseguido un buen gobierno en su totalidad; ¿es posible qué los factores de participación, legalidad, transparencia, responsabilidad, consenso social, equidad, eficacia y sensibilidad se constituyan como elementos universales de la buena gobernanza en el estado?

Para responder, debemos considerar que frente a la reciente pandemia global la mayoría de las administraciones gubernamentales, nacionales y subnacionales, se declararon frágiles, máxime, en la gestión de recursos financieros y en la prestación de servicios de salud; en efecto, la desconfianza de la población hacia los gobiernos.

En tanto, podemos reflexionar que en Sinaloa un buen gobierno representará un verdadero acercamiento con las necesidades del pueblo; a más de los elementos citados, el ideal se introduce en los atributos de ser reflexivo, inflexivo, permisivo, inclusivo y humanista.

Reflexivo, en la mejora de la gestión de gobierno, en las acciones para administrar, establecer y ejecutar un presupuesto austero y responsable, en el uso de los recursos públicos y en la disminución del gasto gubernamental; es decir, optimizar la manera en que se administra y se gasta el dinero público.

Inflexivo, a los actos de corrupción y a la inseguridad, por lo que debe establecer mecanismos innovadores al combate de actos inmorales y destructivos.

Permisivo, a la participación ciudadana, a la libertad de expresión, al diálogo, y a las distintas corrientes políticas.

Inclusivo, a la atención de minorías y mayorías, mujeres, jóvenes y personas con discapacidad, para establecer y mantener la confianza entre la administración y la sociedad, por lo que es imperante analizar la participación ciudadana para responder de manera oportuna a las necesidades presentes y futuras de la población.

Humanista, cercano a las personas, sensible a las demandas de grupos vulnerables, que garantice que los servicios lleguen a los más pobres y marginados; de manera que, en el diseño e implementación de políticas debe imperar la confianza y la cohesión social.

En el escenario postpandemia y reciente, son muchos los atributos que el gobierno de Sinaloa necesita; empero, no es baladí una postura ecléctica, como señala Plutarco, de encontrar y recoger lo que se considera mejor y más aceptable de las distintas corrientes políticas, a fin de lograr un buen gobierno en la expectativa ciudadana, donde se promueva el acercamiento con todo el pueblo sinaloense y se lleve armonía al gobierno del estado, sumando esfuerzos. Un pensamiento conciliador denota la madurez intelectual y política que Sinaloa precisa.

En reflexión de Dra. Doris Teresita Mendoza López.


1 https://www.bancomundial.org/es/topic/governance/overview#1
2 https://www.excelsior.com.mx/opinion/german-de-la-garza-estrada/2014/12/16/997919
3 https://www.researchgate.net/profile/Gerry-Stoker/publication/255631184_El_buen_gobierno_como_teoria_cinco_propuestas/links/53f5bc450cf2888a7491d627/El-buen-gobierno-como-teoria-cinco-propuestas.pdf


Doris Teresita Mendoza López

 

Doctora en Administración, Hacienda, y Justicia en el Estado social, por la Universidad de Salamanca, España. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNII) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, nivel uno, en México (vigencia diciembre 2029). Investigadora honorífica del Sistema Sinaloense de Investigadores y Tecnólogos. Reconocimiento a Perfil Deseable del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP). Profesora e investigadora en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

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