En las elecciones de 2018, el Partido Acción Nacional alcanzó poco más de 142 mil sufragios, aproximadamente el 11% de la votación en Sinaloa, no ganó ninguna diputación de mayoría, pero ganó en el municipio de El Rosario bajo el liderazgo del Dr. Manuel Pineda. Era indiscutiblemente la tercera fuerza política por debajo del PRI. En las elecciones de 2021 bajaron los votos de Acción Nacional: 92,137 votos y ninguna presidencia municipal. Mario Zamora fue el candidato común del PRI, del PAN y PRD. Morena y sus aliados les ganaron por 265,912 votos de diferencia.

Llegado el 2022, otra alianza, de nuevo los derrotan, pero con diferentes resultados. El PRI se desploma: pasa del 23.2% de preferencia en urna al 10.4%, y el PAN lo empata: sube del 8.4% al 10.2%. El descalabro de las candidaturas les deja un saldo totalmente negativo a los dos partidos y desaparece el tercero de los mosqueteros, el PRD, que apenas obtuvo el 1.6% de la votación. Juntos perdieron la senaduría y todos los distritos, tanto locales como federales. El PAN decide a nivel nacional, no volver a hacer alianza con el Revolucionario Institucional. Les va mejor solos.

El periódico Financiero publicó hace unos días una encuesta que da al PAN en Sinaloa una preferencia del 8%, mientras que el periódico La Jornada asigna una preferencia del 7.9%. La casa encuestadora RUBRUM, presenta mes con mes una valoración de posibles candidatos por partido, le da al PAN un 16.3% de preferencias y desmenuza los nombres de los posibles candidatos.

Para la candidatura al gobierno del estado, Eduardo Ortiz tiene una preferencia del 45%, mucho más abajo le siguen la diputada local Roxana Rubio con 21.4% y la líder empresarial Martha Reyes con 12.9%. ¿Por qué es tanta la diferencia entre el dirigente del comité municipal y una diputada local en funciones?

La carrera de Eduardo Ortiz no es despreciable, ha jugado bastantes elecciones con triunfos y derrotas. Ganó como diputado local en Culiacán en 2004, ratificó el triunfo en 2007 como diputado federal también de la capital. Buscó la alcaldía y perdió en 2013, fue en fórmula en la elección al Senado. Ahora representa la voz más crítica de la oposición a los actos de gobierno de Morena en la capital, ciudad en donde el partido guinda suma mayor desprestigio.

Durante varios meses, el representante del PAN ante el órgano electoral del estado mantuvo una dura crítica sobre los procesos anticipados. Se quejó en tribunales de las bardas pintadas por las y los precandidatos de Morena; al paso de unos meses, Roxana Rubio terminó haciendo lo mismo, pintando bardas, rompiendo las reglas y haciéndose la disimulada.

Aun con bardas pintadas, la aspirante está muy lejos en las preferencias de los panistas. A decir de varios militantes, el perfil de la diputada local no es para la urna. A diferencia de Ortiz, no ha competido en ninguna candidatura de mayoría, sus méritos internos con alianzas entre los grupos del PAN le han dado para repetir dos veces como diputada plurinominal, pero nunca ha pasado la prueba del ácido. Quiere ser gobernadora, pero no tiene experiencia en campaña, nunca ha buscado la mayoría, es de los panistas eternamente pluris, afirma un viejo militante de Navolato.

Lo cierto es que, a unos años de las elecciones constitucionales, el PAN en Sinaloa está dividido. Los comités municipales de Mazatlán, Culiacán y Navolato están abiertamente en contra de la dirigencia estatal. De alguna manera, los municipios de Choix y El Rosario son los únicos con trabajo territorial, el primero por el buen desempeño de la alcaldesa en funciones, el segundo por la fuerza que mantienen sus liderazgos locales. Panistas consultados por este columnista, refieren que; en municipios como Sinaloa, Cosalá, Badiraguato, San Ignacio, Juan José Ríos y El Fuerte, no hay comités municipales activos o su registro es mero membrete. Resalta el caso del municipio de Sinaloa de Leyva, en donde físicamente desapareció el comité municipal.

La principal crítica de la militancia blanquiazul a su dirigencia actual es que está administrando y dando por hecho el fatídico escenario de la derrota; los dueños del PAN Sinaloa tienen prácticamente distribuidas las diputaciones y regidurías plurinominales para sus parientes y amigos. La primera en la lista será la dirigente estatal; de ahí y de nuevo, el reparto entre los mismos o sus familias. La dirigencia nacional no tiene interés en Sinaloa; es una entidad que dan por perdida. No hay razón para promover cambios; el cálculo prospectivo del CEN es de una entidad con votación inferior a los 100 mil votos. Difícil promover una candidatura sinaloense en la lista de nuestra circunscripción con tan poquito. Mientras la guerra interna en el PAN continúa, unos apuestan por alianza, otros por jugar en solitario. ¿Podrán ponerse de acuerdo? Luego le seguimos…

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