Hugo Quevedo
El incremento sostenido de la incidencia y mortalidad por cáncer en México representa uno de los mayores desafíos para el sistema nacional de salud. Paralelamente, la expansión progresiva de infraestructura radioterapéutica, particularmente mediante la incorporación de aceleradores lineales, evidencia avances importantes, pero aún insuficientes frente a la demanda nacional. Este panorama obliga a replantear el papel de la Licenciatura en Imagenología como una disciplina estratégica no solo en diagnóstico, sino también en radioterapia, seguridad radiológica, educación y divulgación científica. El presente análisis expone la necesidad de fortalecer y ratificar esta formación profesional, promover nuevas instituciones educativas y consolidar espacios de difusión social sobre cáncer y radioterapia. Asimismo, destaca la relevancia de nuevas formas de comunicación científica, incluyendo plataformas digitales, como herramientas para acercar el conocimiento especializado a la población general.
El cáncer constituye actualmente una prioridad epidemiológica en México, tanto por su impacto clínico como por sus implicaciones sociales, económicas y educativas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 95,108 defunciones por tumores malignos, lo que representó el 11.6 % del total de muertes en el país, con una tasa de mortalidad de 73.1 por cada 100 mil habitantes, mostrando un aumento progresivo respecto a la última década.
Infraestructura
Para 2026, México dispone de aproximadamente 207 aceleradores lineales distribuidos en 56 hospitales; sin embargo, especialistas estiman que se requieren al menos 326 equipos para cubrir adecuadamente las necesidades de la población, lo que refleja un déficit crítico en cobertura tecnológica y acceso terapéutico.
Bajo este contexto, el crecimiento de la infraestructura radioterapéutica debe analizarse desde una perspectiva más amplia: no basta con adquirir tecnología avanzada; es indispensable formar profesionales capaces de utilizarla con precisión, ética y compromiso humano.
La Licenciatura en Imagenología como eje formativo del futuro oncológico
Tradicionalmente, la Licenciatura en Imagenología ha sido vinculada principalmente a métodos diagnósticos como radiografía convencional, tomografía computarizada, resonancia magnética y medicina nuclear. No obstante, el avance de la oncología moderna demanda una evolución conceptual y académica de esta disciplina.
En el entorno actual, el profesional de imagenología desempeña funciones esenciales dentro de la radioterapia, incluyendo procesos de simulación, inmovilización, posicionamiento, verificación anatómica, control de calidad y seguridad radiológica. Estas responsabilidades lo convierten en un actor fundamental dentro del equipo multidisciplinario oncológico.
En consecuencia, resulta prioritario:
Fortalecer los planes curriculares con mayor integración en radioterapia
Incrementar el número de escuelas y programas especializados
Desarrollar formación continua en tecnología oncológica
Promover investigación aplicada en imagenología terapéutica
Consolidar la profesionalización del personal técnico y clínico
El profesional moderno: clínico, docente y divulgador
El futuro de la oncología mexicana requiere perfiles multidimensionales. Hoy, el profesional no solo debe dominar tecnología; también debe comunicar, enseñar y construir conciencia.
Desde esta perspectiva, quienes integran práctica clínica, docencia y divulgación como ocurre con proyectos educativos enfocados en radioterapia y liderados por profesionales del área representan una evolución significativa en el modelo tradicional sanitario.
Acercar la ciencia a la gente
En una era donde las redes sociales suelen saturarse de información superficial o errónea, el uso de estas plataformas para divulgar ciencia oncológica posiciona al profesional como agente de cambio social. La combinación entre práctica clínica, docencia formal y divulgación digital constituye una forma moderna de liderazgo sanitario, particularmente valiosa en países con áreas de oportunidad educativa como México.
En ese contexto “el profe radiactivo” representa un ejemplo innovador de cómo la práctica profesional puede trascender el entorno clínico para convertirse en una plataforma de educación pública.
Hugo Quevedo es Lic. en Imagenología por la Universidad Autónoma de Sinaloa y docente en la Facultad de Medicina en la licenciatura de imagenología. Especialidad en radioterapia y actualmente se desempeña en el departamento de enseñanza del Instituto Sinaloense de Cancerología. Se ha desempeñado como profesional de la salud en tratamientos oncológicos con radioterapia en este instituto desde el 2014.

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