Por Luis Armando Becerra-Pérez / Roberto Alonso Ramos-Álvarez
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Hay cosas que no deberían provocar una discusión únicamente por el ranking que se ocupa. Lo verdaderamente importante es preguntar qué estamos haciendo mal y qué podemos aprender de quienes están en mejores posiciones en el ranking. Los resultados de la prueba PISA (Programme for International Student Assessment), publicados el 8 de septiembre de 2026 por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), vuelven a colocar a la educación en el centro de la conversación pública.
Más de 760 mil estudiantes de 91 países participaron en esta evaluación, midiendo el conocimiento de los estudiantes de educación básica sobre ciencias, lectura, matemáticas y resolución computacional de problemas. La noticia menos alentadora es que el promedio de la OCDE alcanzó su nivel más bajo registrado hasta ahora en las tres principales áreas evaluadas (OECD, 2026a).
Revisando los resultados a detalle aparece una región del mundo difícil de ignorar, la cual se denomina como “B-S-J-Z”. Este acrónimo se integra por las ciudades chinas de Beijing, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang. Para una correcta interpretación de los resultados, es importante decir que esta región no representa a todo China, sin embargo, el puntaje obtenido es muy sobresaliente. Estas cuatro jurisdicciones obtuvieron 597 puntos en ciencias, 612 en matemáticas y 527 en lectura, frente al promedio de la OCDE de 482, 463 y 461 puntos, respectivamente. La distancia entre el promedio OCDE y la región “B-S-J-Z” es particularmente llamativa en Matemáticas, la cual es de 149 puntos arriba en esas cuatro ciudades chinas. Eso significa que los niños de esa región China tienen una capacidad de razonamiento matemático 32% superior al promedio OCDE. Que bueno por ellos, pero mientras tanto, ¿Qué sucede en México?
La fotografía mexicana es considerablemente diferente. Los estudiantes mexicanos obtuvieron 413 puntos en ciencias, 408 en matemáticas, y 419 en lectura, todos por debajo del promedio OCDE. El puntaje en ciencias fue 14% menos, en matemáticas 12 menos y en lectura 9% menos. Además, sólo el 30% de estudiantes alcanzó el nivel 2 de competencia matemática, frente al 65% del promedio OCDE. En ciencias y lectura, alrededor de la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel mínimo, el resto simplemente no llegó al nivel mínimo (OECD, 2026b).
Sería un error concluir que China obtiene buenos resultados simplemente porque sus estudiantes estudian más horas o porque su sistema educativo es más exigente. La investigación académica muestra una realidad bastante más compleja. Un estudio sobre la enseñanza de las matemáticas en Shanghái encontró que las prácticas de aula combinan la participación activa del estudiante con una fuerte orientación del profesor. Es decir, no se trata necesariamente de elegir entre enseñanza tradicional y aprendizaje activo. El docente puede desempeñar un papel central mientras guía al estudiante hacia el descubrimiento y la resolución de problemas (Guo & Kong, 2023).
Otro estudio basado en PISA encontró que, entre estudiantes chinos de distintas regiones, el clima disciplinario, el apoyo docente y la participación cognitiva estaban asociados positivamente con el desempeño en lectura. Esto resulta particularmente interesante para México. Se debe modificar la calidad de la relación pedagógica entre profesor y estudiante también importa (Gu & Lau, 2023).
Por tanto, la lección de China no parece ser simplemente que debamos exigir más a los alumnos. Es mucho más profunda. Se trata de crear condiciones para que enseñar y aprender sean actividades sistemáticas, constructivas y humanistas, donde el docente acompaña al estudiante a descubrir y construir el conocimiento.
Es importante decir que México no parte de cero. Los resultados de PISA tampoco significan que la educación mexicana sea un fracaso absoluto. México enfrenta condiciones sociales, económicas y territoriales muy distintas de las regiones de China que participan en PISA.
De hecho, la propia OCDE señala que las desigualdades socioeconómicas tienen una relación importante con los resultados educativos. En México, 30% de los estudiantes evaluados pertenecen al cuartil internacional más desfavorecido. No obstante, al comparar al segmento de estudiantes de China con un nivel socioeconómico similar al de México, se encuentra que los estudiantes orientales alcanzaron resultados significativamente superiores (OECD, 2026b). Aquí es donde aparece una pregunta fundamental ¿cuánto de la diferencia puede explicarse por la pobreza y cuánto por la manera en que el sistema educativo responde a ella?
La investigación sobre la educación en China ofrece algunas pistas. Un estudio sobre las diferencias entre estudiantes urbanos y rurales encontró que la calidad del docente explica una parte relevante de la brecha cognitiva entre ambos grupos. Los autores estiman que la diferencia en la calidad docente explica alrededor de 9% de dicha brecha (Liu et al., 2023). México debería tomar nota al respecto, PISA no es el destino ni el objetivo del porqué debemos mejorar nuestro sistema educativo. No debemos convertir al examen PISA como el único termómetro de la educación mexicana. Una prueba internacional no puede medir toda la creatividad, sensibilidad, identidad cultural, solidaridad, pensamiento crítico o formación ciudadana de un adolescente. Sin embargo, tampoco podemos ignorarla.
Si un estudiante tiene dificultades para interpretar información científica, resolver problemas matemáticos o comprender textos complejos, tendrá mayores obstáculos para continuar aprendiendo, incorporarse al mercado laboral y participar plenamente en una sociedad cada vez más tecnológica. Recordar que el futuro laboral, aunque premiará más las actividades blandas (soft skills: pensamiento analítico, creatividad, resiliencia, adaptabilidad, colaboración, comunicación, etc.), éstas están sustentadas en habilidades duras (hard skill: programación, data, TI, biotecnología, bioinformática, genética, IA, etc.), por lo que tener niveles elevados en ciencias, matemáticas, computación y lectura es fundamental para el desarrollo personal y social.
Por eso, el debate mexicano no debería centrarse únicamente en “subir lugares en PISA”. El objetivo debería ser construir un sistema educativo capaz de producir estudiantes que sepan leer críticamente, resolver problemas, utilizar las matemáticas para comprender su entorno, interpretar evidencia científica y desenvolverse en ambientes digitales. China ofrece una referencia, no una receta. México no necesita copiar el sistema educativo de China. Necesita identificar qué elementos pueden adaptarse a nuestra realidad; por ejemplo, fortalecer la formación docente, mejorar el acompañamiento pedagógico, recuperar aprendizajes fundamentales, reducir las desigualdades entre escuelas, aprovechar la tecnología sin sustituir al profesor y establecer políticas educativas que tengan continuidad más allá de los cambios políticos.
La verdadera lección para México de la prueba PISA 2026 no son sus resultados en sí mismo, sino que aún sigue existiendo una porción importante de jóvenes que todavía no alcanza las competencias básicas. La oportunidad consiste en dejar de mirar el ranking como una competencia deportiva y comenzar a leerlo como una radiografía del futuro. Porque detrás de cada punto PISA hay un estudiante. Y detrás de cada estudiante hay una pregunta que ningún gobierno, escuela, maestro o familia debería evitar: ¿estamos preparando a nuestros jóvenes para un futuro que ya nos alcanzó, para una era que ya llegó, o simplemente estamos atendiendo lo urgente en lugar de lo importante, y con ello dejando pasar la oportunidad de lo que realmente nos podría sacar del atraso como nación?
Referencias
Gu, Y., & Lau, K.-L. (2023). Reading instruction and reading engagement and their relationship with Chinese students’ PISA reading performance: Evidence from B-S-J-Z, Hong Kong, and Chinese Taipei. International Journal of Educational Research, 121, 102202.
Guo, J., & Kong, L. (2023). Characteristics and causes of China’s mathematics teaching paradigm. Teaching and Teacher Education, 133, 104272.
Liu, Y., et al. (2023). Can improvements in teacher quality reduce the cognitive gap between urban and rural students in China? International Journal of Educational Development, 100, 102781.
OECD. (2026a). PISA 2025 results, Volume I: Future-ready students. OECD Publishing.
OECD. (2026b). PISA 2025 results, Volume I: Mexico—Country note. OECD Pub


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