Se dice que en toda república democrática representativa deben de existir tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Aquí en México es un caso distinto, ya que éstos se han fusionado en uno solo al que se le llama “Morena”.

Los legisladores, de diversos partidos, en algunos casos hasta de supuesta oposición, colaboran y siguen órdenes de lo que indique quién manda en Morena. Levantan la mano, no por lo que sea conveniente para la gente de sus propios distritos, tampoco para el país y ya ni siquiera para ellos mismos. Solo votan por lo que les ordenan. Su única tarea es complacer a quien los manda.

El Judicial ya fue avasalladoramente cooptado también por el mismo poder en el trono. Quitaron a jueces, ministros, magistrados y funcionarios de carrera que habían dedicado toda una vida a trabajar y a entender el Poder Judicial. Un entorno complejo que se debe, en esencia, a interpretar la ley en cada caso conforme a lo que indique la Constitución.

Aunque sabemos que existía fuerte corrupción en muchos casos, esa también existe en todas las demás instancias de los demás poderes. Por lo que mínimo habría que medir a todos con la misma vara. No solo a los que les estorbaban. Para controlar este poder hubo que cambiar las leyes que lo protegían y lo impedían para que justamente esto no sucediera, aprobadas por levantadedos para poner a incapaces incondicionales que también siguieran sus reglas.

Y el Poder Ejecutivo. El cual, en una democracia, lo encabeza quien preside. Pero ese poder también le pertenece a Morena. Y no necesariamente a la actual presidenta. Ella también sigue órdenes y líneas de alguien más. Esto es evidente, ya que dice una cosa y hace lo contrario en la gran mayoría de las situaciones importantes. No liga lógica alguna ni congruencia en su decir y en su actuar. Este poder también se ejecuta siguiendo órdenes del manual y forzando a los otros dos a seguir la farsa como una competencia olímpica de nado sincronizado.

Creo que les di mucho mérito con esa última frase. Más bien sería un nado desincronizado, horrible, tropezado, a veces hasta gracioso si no fuera porque al final sale la autoridad a colgarle la medalla de primer lugar, aún cuando todo el público presenció que fue un desastre. Lo peor del caso es que es el mismo público, la sociedad, quien aplaude y avala esa farsa, esa mentira y ese atropello aún después de presenciar tan claramente con nuestros propios ojos lo que en realidad sucedió.

Los tres poderes que deberían de existir en este país para equilibrar la balanza y aspirar a tener una democracia funcional se han convertido en uno solo. Si no tenemos contrapesos se carga el peso hacia un solo lado y así se crean las autocracias, donde solo existe una verdad, una realidad y una visión impuesta desde el poder.

Por suerte, o más bien, por desgracia, ese poder unificado no está solo. En México sí existen tres poderes: Morena, el Crimen Organizado y los Estados Unidos de America.

Hay quienes se alinean a los intereses de uno o hasta dos de estos poderes, pero no de los tres al mismo tiempo. Cada uno de estos poderes tiene intereses, influencia y alcances distintos. Por lo que cada uno de ellos están usando y demostrando toda su fuerza para lograr sus propios intereses actuando como contrapesos, cada uno de los otros dos, pero de manera muy peligrosa para México y los mexicanos.

A Morena le interesa controlar, conservar y dominar por el mayor tiempo posible el poder político de este país. Influyen manipulando las decisiones electorales de los mexicanos. Y dentro de sus alcances tiene el monopolio de la ejecución de las leyes en todo el país, además de todo el dinero del presupuesto federal para ser utilizado a su antojo, sin contrapesos y sin rendir cuentas.

Al Crimen Organizado le interesa el control de territorios y libertad de generar la mayor riqueza posible. Su influencia es sobre el mercado que genera la enorme demanda de drogas y otras actividades ilegales. Su alcance lo ejercen con el miedo que generan sobre la población y con su poder económico, plata o plomo.

A los Estados Unidos le interesa un vecino sumiso y dominado que puedan controlar y les sirva a sus propios intereses. Su influencia y su alcance es de dominio mundial ya que son la mayor economía y cuentan con el ejército mas letal del planeta.

Los espacios se llenan y en este país lo que se dejó de hacer fue sustituido por otras fuerzas que tomaron su lugar. No es lo ideal, ni lo deseable, pero es lo que tenemos.

¿Qué haremos como ciudadanos?, retomar esos espacios y esos poderes o ser simples espectadores y peones de este juego de tronos.

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