Royal Caribbean quiere construir en Mahahual, Quintana Roo, un megaproyecto turístico llamado Perfect Day México: parque acuático, piscinas, bares, restaurantes, toboganes y playas diseñadas para recibir hasta 20 mil visitantes diarios, en una comunidad de apenas alrededor de 2,600 habitantes. La inversión anunciada ronda los 1,000 millones de dólares, además de la compra del Puerto Costa Maya por más de 221 millones de dólares. La promesa es: empleos, turismo, infraestructura, derrama económica. Según reportes, el proyecto podría generar más de 1,000 empleos en construcción y más de 2,000 en operación, además de beneficios económicos importantes para la empresa y la zona.
Mahahual no es monte. Es barrera natural contra huracanes, y forma parte de un ecosistema costero frágil, conectado con manglares, selva, arrecifes, especies protegidas y comunidades que dependen del equilibrio natural para vivir. Organizaciones ambientales han señalado que en la zona habitan o transitan más de 300 especies, entre ellas jaguar, ocelote, mono araña y tortugas marinas.
Royal Caribbean sostiene que parte del terreno ya estaba impactado y que preservará manglar y selva, además de invertir en tratamiento de agua, manejo de residuos y restauración. Sin embargo, se han denunciado vacíos e inconsistencias en la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto.
En enero, la Profepa clausuró temporalmente más de 17 mil metros cuadrados del proyecto por relleno y compactación ilegal de caminos en zonas de manglar, sin autorización ambiental. Es decir, ya destruyeron manglar antes de tener permiso para hacerlo, y las obras, según activistas, no se detuvieron del todo.
Lo que más debe preocuparnos no es solo el proyecto en sí, sino cómo ha avanzado. El Ayuntamiento de Othón P. Blanco modificó el uso de suelo en menos de tres semanas. La aprobación del cabildo se realizó de noche, sin consulta pública.
Es importante tomar en cuenta que, Royal Caribbean no llega a Mahahual para enriquecer a 2 mil 600 habitantes. Llega a capturar a 21 mil turistas diarios dentro de un complejo cerrado donde comerán, beberán y se divertirán sin necesidad de salir. El parque está diseñado para que el turista consuma dentro de sus instalaciones. El beneficio para los comercios locales será limitado. Entonces, ¿dónde queda realmente la derrama económica prometida? ¿Será que se queda en los bolsillos de las autoridades que aprueban los permisos?
La decisión sobre Perfect Day en Mahahual no solo tendría un impacto a nivel local, pues el Sistema Arrecifal Mesoamericano pertenece a México, Belice, Guatemala y Honduras. Su deterioro no tiene fronteras. Los arrecifes coralinos del planeta ya han perdido la mitad de su cobertura en las últimas décadas por el cambio climático, la contaminación y el turismo masivo. Destruir una parte del segundo arrecife más grande del mundo para poner un río lento artificial no es desarrollo.
Prosperar no es aceptar cualquier inversión. Ninguna derrama económica alcanza para pagar un ecosistema destruido. Ningún empleo temporal compensa la pérdida de manglares que tardaron décadas en formarse. Ningún parque acuático vale más que el agua limpia, la biodiversidad, la protección natural frente a huracanes y la belleza viva de un territorio que todavía respira.
El desarrollo no se mide solo en millones de dólares, sino en la capacidad de dejar un lugar mejor de como lo encontramos. Si para construir riqueza hay que destruir lo que nos protege, entonces no estamos hablando de progreso, estamos hablando de saqueo con discurso turístico.
Mahahual merece desarrollo, pero no a costa de convertirse en escenografía para cruceros.

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