La semana pasada tuvo lugar en la ciudad de Culiacán el Festival Espejo. El único festival de periodismo que se celebra en el estado de Sinaloa. Con la participación de invitados nacionales e internacionales se llevaron a cabo una gran variedad de talleres, mesas, presentaciones y cine, que tuvieron lugar en diversos lugares icónicos de la ciudad. La convocatoria fue para periodistas y no periodistas. Durante cinco días se tocaron una gran variedad de temas de alta relevancia.
Personalmente me tocó participar en dos mesas de trabajo, una llamada “Culiacán posible sobre Economía” que tenía la intención de discutir acerca del futuro económico de la ciudad, las afectaciones que hemos sufrido en estos años de diversas crisis, desde la pandemia del Covid-19, la crisis del campo y ahora la de violencia que ha azotado a la ciudad en estos dos años y que han generado una crisis económica sin precedentes. Lo importante era detectar las oportunidades que tenemos por delante para formular propuestas y construir una agenda común para transitar hacia ese Culiacán Posible que todos anhelamos.
La segunda mesa que me tocó, no solo participar, sino que tuve el honor de moderar fue la “Mesa Editorial Abierta” donde se convocó a un grande y selecto grupo de personalidades destacadas, cada quien en su tema, para tocar una serie de temáticas que buscaban definir la línea editorial de la revista para este próximo año 2027.
Los participantes de dividieron en 7 mesas, según su área de experiencia, donde cada una tenía un tema central: economía, política, cultura, infancias, derechos humanos, territorio y seguridad. Cada mesa moderada por un periodista colaborador de Revista Espejo para buscar contestar 3 preguntas: 1. ¿cuáles son los retos actuales (del tema asignado)? 2. ¿cómo debería trabajarlos Espejo? 3. ¿cómo podría cada participante colaborar para lograr esta agenda?
Fue una dinámica muy enriquecedora, no hubo un segundo de silencio en ninguna de las mesas. Desde el instante que comenzó la dinámica los integrantes de cada mesa se organizaron, cada uno a su modo, en exponer los temas, comunicarse, contestar las preguntas y exponer sus conclusiones al final.
Fue un ambiente de muchísimo liderazgo, pero de colaboración y lo más importante de búsqueda de una agenda común. De intentar identificar los principales retos, para proponerle a Espejo como los deberían de comunicar o manejar, pero al mismo tiempo comprometiéndose a hacerlo juntos.
Para mí lo más destacable fue el compromiso de los asistentes por hacer realidad esas agendas que estaban proponiendo. No solo diciéndole al medio que deberían de hacer, pero ofreciéndose a hacerlo juntos, ya que lo más importante es que se logren las metas y la mejor manera de lograrlo es hacerlo en equipo. Cada uno aporta su tiempo, esfuerzo, experiencia y recursos desde sus trincheras para que la solución provenga del trabajo colaborativo. Solo el individuo, el organismo o el medio no son suficientes.
También cabe resaltar la disposición de la Revista Espejo de permitirse ser juzgados y tener la humildad de preguntarle a su audiencia ¿cómo quieren que manejen estos temas? No es fácil salir de la zona de confort y exponerse a que vengan a decirles que deberían de hacer. Se requiere mucha madurez para escuchar y atender las sugerencias con la única finalidad de hacer mejor su trabajo.
Aplaudo el ejercicio y ojalá se lleven a cabo de manera más continua, y sirva de ejemplo para los demás medios de comunicación y demás organismos de la sociedad civil y hasta de gobierno, ya que ambos se necesitan mutuamente para poder lograr sus metas. El ciudadano, activista, representante, victima, necesita expresarse y el medio de comunicación necesita a su vez reproducir esas voces, esas demandas, esos deseos, esas historias para poder mantenerse relevante.
Pasamos por tiempos muy complejos. Entre tanta problemática es muy fácil perderse en el camino. Por eso este tipo de ejercicios, donde se busca de manera muy clara definir entre todos un mismo objetivo, nos ayudan a recuperar ese enfoque, acordar de manera conjunta un destino, definir una ruta y organizarnos para remar todos con ritmo y sincronía para llegar lo más pronto posible a donde deseamos sin desgastarnos en el intento.
Es más fácil expresarnos que escuchar. Pero solo si tenemos la capacidad de hacer ambas de manera eficaz podremos llegar a esa meta que es ese Culiacán Posible.
¡Gracias Espejo!

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