En el método conocido como el de las “corcholatas”, el Movimiento de Regeneración Nacional definió por fin las 17 candidaturas de cara al 2027. Serán 10 mujeres y 7 hombres los encargados de representar al oficialismo en el proceso electoral del año que viene. Morena a nivel nacional, es el partido con mayores preferencias electorales, pero tratándose de comicios estatales, no se deben perder de vista los fenómenos locales, el deterioro de la marca y los bastiones regionales de la oposición, en donde por décadas, el voto ideológico ha limitado el crecimiento y expansión del morenismo.
Estos serían los casos de Nuevo León y Querétaro, las dos entidades más difíciles para los morenistas. Nuevo León es un estado con profundo rechazo a las izquierdas, la candidata designada Clara Luz Flores representa al grupo político de “Escobedo”, una escisión priista sumada al Movimiento de Regeneración Nacional en 2021. Mientras que Santiago Nieto, próximo abanderado en Querétaro, fue el encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera en tiempos de Andrés Manuel López Obrador. En Nuevo León la guerra se va a tres frentes; por un lado, estarán los naranjas de MC con Mariana Rodríguez esposa del actual gobernador, y por otro la alianza PAN-PRI que impulsarían en conjunto al alcalde de Monterrey Adrián de la Garza. Mientras en Querétaro, entidad gobernada por el PAN, la disputa estará entre guindas y azules.
Cruz Pérez Cuellar alcalde de Ciudad Juarez, le ganó la candidatura a la polémica Andrea Chávez, en una clara imposición de la dirigente Ariadna Montiel sobre el grupo político de Adán Augusto López. Chihuahua no será una plaza fácil para el morenismo, y dependerá del acuerdo que logren las cupulas del PRI y del PAN para sostener una alianza entorno a Marco Bonilla. En Colima Rosa María Bayardo alcanzó a cerrar filas en torno a una candidatura cómoda, de la misma forma que Jazmín Bugarín que se abrió paso en Nayarit por el Partido Verde.
En Guerrero, de poco valieron los berrinches de Félix Salgado, quien terminó conformándose con la negociación de Beatriz Mojíca, no habrá ruptura y las fuerzas de Abelina López Rodríguez aliada de Marcelo Ebrad, seguirán en sintonía y trabajando en el proyecto. Lo mismo que en Campeche y Quintana Roo, en donde la apuesta fue por los grupos empresariales que se han aliado a la 4T. En Campeche, Pablo Gutiérrez que militó en el PAN y gobernó bajo las siglas azules el municipio de Carmen en 2015 y 2018. Mientras que Gino Segura de Quintana Roo, prácticamente garantiza la continuidad del grupo de la gobernadora Mara Lezama y las estructuras arraigadas del PVEM en dicha entidad federativa.
Sonora, Baja California y Baja California Sur, tendrán procesos interesantes. La candidatura de sucesión en Sonora se da de la mano del gobernador Durazo, quien impulsó a Lorenia Valles contra sus principales detractores estatales. En la Baja Sur, la candidatura quedó para el Partido Verde en las manos de Manuel Alejando Cota, hijo del ex gobernador perredista Leonel Cota Montaño. Mientras que en Sonora y la Baja Sur las cosa pintan positivas, en Baja California la gobernadora Marina del Pilar no pudo dejar sucesora, y el camino lo ocupó Julieta Ramírez, el fenómeno en Baja California puede llevar a una confrontación interna en donde el propio alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, podría ser pieza clave de unidad o ruptura en la norteña entidad federativa, que se complica más por divisiones internas que por la inexistente fuerza de la oposición.
Tlaxcala es una de las entidades en donde más se vivió la confrontación interna, la gobernadora Lorena Cuéllar impulsó con todo el aparato del gobierno estatal a su “delfín” Alfonso Sánchez García sin lograr su cometido. La senadora Ana Lilia Rivera, le ganó el proceso interno en lo que se vivió como uno de los estados más difíciles para definir la candidatura sin romper los equilibrios internos. La sucesión pactada, que, sí lograron las gobernadoras y gobernadores de Colima, Michoacán, Quintana Roo, Campeche y Sonora, fue imposible para la gobernadora de la céntrica entidad federativa.
Al analizar los distintos procesos decisionales en los estados, podemos darnos cuenta que el proceso en Sinaloa no va del todo mal, para los fines de la 4T, tomando como relación otras entidades federativas en donde hay conflictos abiertos y heridas que por lo “frescas” aún no sanan. Una señal de unidad, que acompaña los procesos internos de elección de “corcholatas”, es la participación de los ex candidatos y candidatas a la gobernatura en candidaturas de “repechaje”.
Lo que parece una derrota para algunos, es un camino de supervivencia política que les garantiza mantener espacios de representación para los grupos. Sinaloa no será una entidad fácil para Morena y sus aliados. La cohesión interna, el trabajo político fino que mantenga los equilibrios partidistas, pero sobre todo el reparto de los escaños federales y locales, así como el compromiso de las candidatas y candidatos terminarán marcando la diferencia. Apunte final: A diferencia de otros estados del país, en Sinaloa las dirigencias estatales del Partido Verde y del Trabajo siguen firmes en la candidatura de Imelda Castro, el acuerdo de la abanderada sinaloense con los partidos aliados, se hizo antes, mucho antes de su nombramiento. Luego le seguimos…

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