Entre los movimientos sociales de distinta naturaleza y con diferentes reivindicaciones que, en días previos al evento de inauguración y primer partido del mundial de futbol 2026, cercaron el Estadio Azteca en la Ciudad de México, destaca el de las personas buscadoras, colectivos y familiares de personas desaparecidas.
Son expresión profunda del México doliente, pero resistente, frente a los embates de autoridades indolentes, el crimen organizado y otros poderes fácticos que controlan narrativas y territorios en los estados de que proceden miles de madres, padres, hermanas, hermanos, esposos y esposas clamando justicia.
Los grupos sobrevivientes de la violencia y en búsqueda de las y los desaparecidos se han manifestado tanto para visibilizar el contraste entre “la fiesta” elitista-mundialista y la todavía preocupante situación de impunidad en el país, como para remarcar la inconformidad, el dolor familiar y social, que no pueden relegarse, ante más de 135mil proyectos de vida truncados, 135mil personas desaparecidas, acumuladas en más de dos décadas.
Estas representan una herida que no sutura ni puede hacerlo en el corto plazo, dada la dimensión persistente y estructural que han venido asumiendo las ausencias forzadas y la crisis forense de identificaciones a partir de la declaración de la mal llamada “guerra al narco” de Felipe Calderón, hace ya casi veinte años.
El mega evento global, comercial y mediático en que se ha convertido la copa del deporte más popular del mundo funge como escenario urgente de visibilización nacional e internacional de las personas desaparecidas, con miles de pancartas, consignas, lonas y fotos de personas buscadas que están siendo pegadas en las calles, que circulan altas en estandartes móviles, al frente de las marchas y las vallas.
Amén de las instrumentalizaciones y especulaciones en las que se han especializado distintos sectores de los medios corporativos, de los partidos políticos y de capas conservadoras dentro y fuera del país, la reivindicación pertinaz de verdad y justicia, de aparición con vida, búsqueda y protección de las personas buscadoras, literalmente amenazadas y asesinadas por decenas en los últimos años, desemboca en un coro transversal, que trasciende los colores políticos y las latitudes, resonando de Tijuana a Cancún, de Reynosa a Irapuato o Iguala, y entre todos los rincones de la República.
Vale la pena retomar aquí integralmente y comentar el comunicado del 10 de junio, fecha en que también se recuerda la matanza de Estado del jueves de corpus, el halconazo de 1971, emitido y leído por las familias aglutinadas en torno a la Glorieta de las y los Desaparecidos, titulado esperanzadamente: “Hagamos que suceda ¡Hasta encontrarles!”.
Familias de personas desaparecidas en México nos hemos convocado a esta velada, la noche previa a la inauguración del Mundial de fútbol, con la finalidad de visibilizar, ante los ojos de la comunidad internacional la crisis de desapariciones y de impunidad que nos aqueja. Venimos de distintos estados de la república y hemos convocado al amplio de la sociedad civil a sumarse para que en conjunto iluminemos la búsqueda de nuestros seres queridos que han sido desaparecidos.
El ejercicio de nuestro derecho a la manifestación pacífica es parte de las acciones de búsqueda que hacemos todos los días, en el campo, escarbando la tierra con picos y palas; ante las fiscalías e instituciones de búsqueda, exigiendo que cumplan con su labor; en centros penitenciarios, buscando a nuestros seres queridos o alguna pista que dé con ellos. Porque en este país somos nosotras y nosotros mismos quienes buscamos, ante la negligencia, la incapacidad y la complicidad del Estado. Esta es una acción pensada para aprovechar la vitrina en que se ha convertido México como sede del Mundial y con ello, hacer que millones de miradas observen también la realidad que vivimos las familias de las más de 133 mil personas desaparecidas.
Lamentamos que la postura del gobierno mexicano y de la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum Pardo, sea de descalificación a organismos internacionales que han señalado puntualmente la gravedad de esta crisis; y se enfoque a su vez en la minimización, así como en deslegitimar nuestras acciones de protesta social. En su lugar, debería preguntarse por qué siguen saliendo a las calles las familias de personas desaparecidas si su equipo dice que está atendiendo la problemática y si ha impulsado reformas legislativas que supuestamente atienden la crisis. Esa reflexión quizás le permitiría ver más allá de una realidad fabricaba y politizada. Hemos salido a las calles desde los 70´s a gritar “¿dónde están?” y lo seguiremos haciendo hasta que nos regresen a nuestros familiares y sancionen penalmente a los responsables. No se trata de provocaciones, ni de proyectar al exterior ninguna imagen falsa, es la realidad que nos rebasa.
A todas las personas que vienen a México a disfrutar del Mundial, les decimos que muestren empatía y respeten las protestas sociales; y se sumen a visibilizar la crisis de desapariciones, que nuestro gobierno minimiza. No pretendemos arruinar su fiesta, al contrario, esperamos puedan disfrutar de los partidos; a nuestros seres queridos también les gustaba el futbol y hoy no están aquí para presenciar la copa. Lo único que les pedimos es que sean conscientes de la realidad social, apoyando la búsqueda y la exigencia de que nuestros familiares regresen a casa. Se pueden sumar a nuestra lucha respetando las movilizaciones, difundiendo en sus redes las fichas de búsqueda, sumándose a los juegos de fútbol que organizamos en las calles y a todas las demás acciones que estaremos realizando.
Hoy queremos sembrar una luz en el corazón de todas las personas, la cual tenemos la esperanza de que iluminará nuestra búsqueda. Que el espíritu mundialista de unión nos convoque más allá de la cancha y nos permita sumar fuerzas para encontrar a todas y todos nuestros familiares que han sido desaparecidos. ¿Por qué les buscamos? ¡Porque les amamos! ¡Hasta encontrarles!
En estos años las acciones de los colectivos de búsqueda y familiares no solo han ido resignificando los eventos deportivos o las fiestas religiosas como la Navidad, en la que denuncian y evidencian las sillas vacías en mesas y posadas familiares.
Lo han hecho también con el Día de la Madre, en el que cada 10 de mayo se realizan las Marchas de la Dignidad Nacional, o el propio 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, hoy ya entendidas de forma ampliada y como fenómeno presente y actual respecto del sentido originario instituido por Naciones Unidas.
En Celaya, Guanajuato, el colectivo Proyecto de Búsqueda, en colaboración con el Laboratorio de Resistencias contra las Desapariciones (ReDLab) de la Universidad Ibero León, la carrera en Diseño Digital y el diseñador solidario W. M., han lanzado una campaña gráfica efectiva y contundente mediante una galería de imágenes y mensajes fundamentales. En un post de Facebook explican lo siguiente:
Para el fútbol hay organización mundial; para las familias buscadoras, indiferencia nacional. El problema no es el fútbol; es que el dolor de miles parece importar menos que un evento deportivo. México quiere ser visto por el mundo, pero sigue sin mirar a sus desaparecidos.
Para quienes quisieran acompañar, en este enlace se pueden ver o descargar todas las imágenes de la campaña en la cuenta X @DesapGto, en las cuales se parte de una pregunta que dejo abierta aquí, a reservas de que puedan buscar la respuesta en el enlace: ¿Qué pasaría si un turista desapareciera durante el mundial? …
El 11 de junio, mientras se juega el partido inaugural México – Sudáfrica, las personas buscadoras anuncian y sostienen acciones colectivas como mítines, cascaritas populares y de familias migrantes en espacios simbólicos de la ciudad, reapropiados por la gente de forma ejemplar para confrontar y afrontarlas injusticias y violencias del presente, como, por ejemplo, el antimonumento +72 en memoria de las víctimas de la masacre de San Fernando del 2010.

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