Por: Ángel Leyva Murguía. Director de Investigación en Mexicanos Primero Sinaloa
En medio de tantas dificultades que hoy enfrenta el sistema educativo, en el que la violencia, el ausentismo y el rezago en los aprendizajes se han vuelto una constante en la conversación pública, también hace falta detenernos a observar a quienes día con día siguen sosteniendo a las comunidades escolares. Porque hablar de educación también implica reconocer a las y los docentes y directivos que, aun en contextos adversos, siguen enseñando, acompañando, organizando y haciendo de las escuelas espacios donde todavía sea posible estar, aprender y participar.
Por eso, el Premio ABC es una iniciativa impulsada desde la sociedad civil que, desde 2008, busca reconocer y visibilizar a docentes ejemplares de educación básica pública en México. Su sentido trata de hacer visible a quienes, desde sus comunidades escolares y muchas veces en medio de carencias, incertidumbre, exigencias crecientes y apoyos insuficientes, siguen encontrando formas de hacer que los estudiantes aprendan, de fortalecer la convivencia, de incluir a quienes suelen quedarse al margen y de construir comunidad en contextos complejos. Justamente por eso importa reconocerlos: porque su trabajo no solo tiene valor pedagógico, también tiene valor público.
La convocatoria se encuentra en la página https://www.premioabc.org/ y está dirigida a docentes frente a grupo, de educación especial, educación física y artes, así como a figuras directivas, supervisores y asesores técnico-pedagógicos de educación básica pública en México. Lo que se busca son proyectos vigentes, que demuestren la implementación de al menos un ciclo escolar completo, y que estén orientados a incidir en la mejora del derecho a aprender. Es decir, no se trata de ideas en abstracto, sino de prácticas concretas que ya están ocurriendo y que dejan huella. Las categorías en las que pueden participar son: mejora de los aprendizajes, atención a la diversidad, participación y clima escolar.
Además, el Premio ABC no se queda solo en el reconocimiento simbólico. Para quienes participan, representa una oportunidad de formación, acompañamiento, retroalimentación y visibilización de sus experiencias. En el caso de los proyectos ganadores, el premio incluye una ceremonia, una estatuilla para la comunidad escolar, una experiencia formativa y actividades presenciales con gastos cubiertos. Incluso quienes concluyan todas las etapas podrán recibir retroalimentación, difusión de su proyecto y constancia de participación.
El Premio ABC es, en ese sentido, una invitación a volver la mirada hacia quienes, a pesar de todo, siguen haciendo posible el funcionamiento de la escuela y no solo cumplen con su trabajo, sino que transforman la vida de sus estudiantes y de sus comunidades. A entender que, en tiempos difíciles, reconocer la labor docente no es un gesto menor ni decorativo: es una forma de decir públicamente que su esfuerzo importa, que su experiencia tiene valor y que su trabajo merece respeto.
Este premio representa una oportunidad para las y los docentes y directivos de Sinaloa. Sabemos el tamaño del esfuerzo que hacen todos los días. Sabemos que muchas veces están al frente de desafíos enormes, con recursos limitados, con apoyos insuficientes y con contextos que vuelven más difícil su tarea. Lo sabemos también porque en su momento ejercicios como el Premio AEI permitieron identificar y visibilizar experiencias educativas valiosas dentro del estado.
Convertirse en un docente ABC no es una posibilidad remota, ocurrió en 2014 cuando docentes del Centro de Estudios Justo Sierra (CEJUS), en Surutato, Badiraguato, obtuvieron este premio. No es un simple dato anecdótico, es una prueba concreta de que desde Sinaloa sí se pueden construir experiencias educativas con la fuerza y la calidad para ser reconocidas a nivel nacional.
Esta convocatoria tendría que asumirse como una invitación a dar un paso al frente. A compartir aquellas prácticas que ya están haciendo diferencia en las escuelas, a visibilizar el trabajo que muchas veces permanece en silencio y a mostrar que, aun en medio de la adversidad, en Sinaloa hay docentes y directivos que siguen transformando la educación. Participar en el Premio ABC no es cualquier convocatoria, es abrir la posibilidad de que las experiencias de las comunidades escolares inspiren y ocupen un lugar en la conversación pública, ya que reconocer lo que sí está funcionando también es una forma de defender el derecho a aprender.
X/Twitter: @angelleyva21

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