Sinaloa pudiera estar pasando por su peor año de producción de granos, en especial del maíz. Con bajas superficies de siembra, créditos caros y difíciles de acceder, insumos altos, producciones bajas, calidades malas, pocos compradores, altas importaciones y la única solución que pudo brindar el Estado Mexicano a todo este escenario fueron los famosos apoyos.

La temporada 2025 -2026 empezó mal y terminó peor. Inicia con un rezago de 2 a 3 años de pérdidas acumuladas por los años anteriores, eso quiere decir que el agricultor no solo carece de dinero para invertir, sino que también tiene muchas dudas de si este año le servirá para pagar cuentas pendientes o endeudarse aún más.

Antes de iniciar cada nuevo ciclo lo primero es esperar las lluvias, hay que ver con cuanta agua contamos en presas, para poder establecer la superficie que se va a sembrar de cada cultivo en el Estado. Y aunque se acumuló mas agua que en el año pasado, ésta aun no fue suficiente para asegurar todos los riegos en la totalidad de la superficie que se acostumbra.

Al determinarse oficialmente cuanta superficie se iba a autorizar para siembra, el siguiente paso es conseguir el dinero para financiar los gastos de la temporada. Aquí hay que recordar que en mayo del 2023 el gobierno federal desapareció por decreto la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero. Esto quiere decir que ahora el productor primario cuenta con menos acceso a créditos, con condiciones más difíciles de solventar y a una tasa mayor. Conseguir el dinero es difícil y caro.

El agricultor tiene que decidir que cultivo va a sembrar y cuantas hectáreas, pero no hay garantía de nada. No sabe cuanto le va a costar, cuanta producción va a obtener y a que precio lo va a vender. Para todo hay cifras estimadas basados en datos históricos, pero a fin de cuentas el resultado es incierto.

El siguiente paso es cotizar semilla, fertilizante, diésel, productos fitosanitarios, negociar renta de tierras, el costo del agua en el módulo, permiso de siembra, sueldos, refacciones, maquilas, etc. y es aquí donde el productor se da cuenta que todo está mas caro y con menos facilidades que antes.

No olvidemos que desde septiembre del 2024 se ha vivido un ambiente de alta inseguridad en Sinaloa, lo que ocasiona temor a la hora de ir a trabajar, se limitan los horarios y la movilización y se corren riesgos de ser victimas de la violencia.

Durante el ciclo agrícola el clima se sintió más caluroso que de costumbre, y esto causó condiciones de estrés a la planta que se tradujo en una maduración acelerada, necesidad de riegos más pronto, con limitada disposición de agua, y una muy alta proliferación de insectos que afectan al cultivo. Esto trajo consigo una temporada muy difícil que resultó en una disminución del rendimiento entre un 15 a 25 por ciento en la mayoría de los casos. Menos toneladas producidas.

Al momento de la cosecha el productor no solo se percató que su productividad fue más baja, también al entregar su cosecha le informaron que los análisis de calidad de su maíz indicaban altos niveles de grano dañado e impurezas, que resultan en castigos al precio o incluso hasta en rechazo a recibir ese camión con maíz y el productor tiene que buscar quien se lo compra y esto generalmente es todavía más barato. Precio castigado.

Los centros de acopio se ven obligados a ponerse muy estrictos al momento de recibir las cosechas, ya que los criterios de calidad que les exigen los compradores son altos y lo pero del caso es que no tienen muchas opciones a donde intentar venderlo a mayor precio o con mejores condiciones por que son tan solo un puñado de compradores los que están dispuestos a adquirir el grano sinaloense y por lo tanto son ellos quienes imponen las condiciones.

Para complicar todavía mas las cosas, hay anuncios de altas producciones en los países maiceros que viene a tumbar más el precio, pero además a ofrecer su grano para venta en México, no solo lo ofrecen mas barato, sino que además las condiciones de pagos y logística son en muchos casos más atractivas que la producción nacional. No hay nada que impida las importaciones y éstas llegan año con año superando récords y desplazando poco a poco a los productores mexicanos.

Toca vender la cosecha y el productor sabe que el precio que le ofrecen a pagar es insuficiente para salir adelante siquiera con los gastos del cultivo.

No queda mas que esperar los famosos y tan mencionados apoyos, pero de eso hablaremos en la columna de la siguiente semana. ¿Llegarán completos y a tiempo?, ¿serán suficientes para lograr algo de rentabilidad esta temporada?, ¿Respetarán los acuerdos?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO