El grupo sociocultural de los jóvenes latinos de 18 a 29 años (conocidos coloquialmente como los no sabo Kids) votaron en estas elecciones intermedias en Estados Unidos a favor de los demócratas, motivados por proteger a sus familias y vecinos ante la agresiva política migratoria de Donald Trump.

De acuerdo a información de medios estadounidenses, los jóvenes latinos también reaccionaron de esta manera por el alto costo de la vida, elevado precio de la gasolina y la incertidumbre que tienen respecto a su futuro por el uso empresarial de la Inteligencia Artificial. Es decir, que se comprueba la premisa que sí algo mueve a los votantes es “el bolsillo”.

Según el Colegio Electoral de Estados Unidos, en el Senado los demócratas ganaron 54 escaños y el partido republicano con 44, lo cual da una fuerte ventaja al partido de Barack Obama. En la Cámara de Representantes los resultados fueron: 251 posiciones para los demócratas y 155 republicanos. En las gubernaturas, también el partido demócrata logro ganar la mayoría de las entidades (28 demócratas y 20 republicanos), en donde destacan del partido azul Texas, Arizona, California y Nuevo México.

Los “no sabo Kids” representan alrededor del 16 % del padrón electoral y en estas elecciones intermedias dieron el triunfo a candidatos a la gubernatura en los estados fronterizo con México, tales como Texas en donde desde hacía décadas dominaban los republicanos. En esa entidad ganó la gubernatura una México-americana y como congresista el cantante de regional mexicano, Bobby Pulido del valle de Texas.

Otra lectura que pueden tener los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos, es que la ciudadanía dio un voto de castigo al presidente Donald Trump, quien en su gobierno se enfocó en la guerra contra Irán, capturar a Nicolás Maduro y desprestigiar al Gobierno de México. Lo cual significa que Trump actúo como “oscuridad de su casa y candil de la calle”.

A partir de los resultados electorales, la gran pregunta es: ¿qué implicaciones tendrá para México? Creemos que difícilmente el presidente Donald Trump cambiará su estilo de gobernar y de relaciones internacionales; sin embargo, sí tendrá pesos y contrapesos frente al poder legislativo y deberá consultar una gran cantidad de decisiones gubernamentales, que antes fácilmente le eran aprobadas por tener la mayoría en ambas cámaras.

Tal vez lo que pueda resultar positivo para México son las relaciones con los estados fronterizos de Texas, Arizona, California y Nuevo México. No obstante,  pensar en que habrá cambios en la política migratoria es muy prematuro.

 

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO