“Hace tiempo que no nos llaman a eventos, desde que Madueña arregló con gobierno se acabó la militancia de muchos. Ya es más como de cada quien, los que quieran estar en el partido pueden estar, pero ya no es obligatorio, como antes que nos pedían -ahuevo- ir a eventos en sábado, o participar en jornadas médicas, comunitarias de limpieza o la escuelita de inglés de aquel programa que era el -School PAS english program- ya no quedan grupos, se acabó eso”. Me comentó un viejo amigo universitario.

La desarticulación del Partido Sinaloense está en proceso, hace años dije que el Partido Sinaloense era uno de los partidos políticos locales más fuertes de México, fue en mayo de 2021, cuando este columnista escribió: “No es un partido político común, tiene resultados notables construidos en una red de alianzas estratégicas, más que en votos depositados en las urnas. Ningún partido político local en México ha logrado alcanzar los escaños que el PAS ha conseguido en su corta pero fructífera historia”.

En 2013 nace el Partido Sinaloense como una expresión universitaria declarada -para efectos documentales- de “centro-izquierda”, era el brazo político electoral del finado Héctor Melesio Cuen, que detentó por varios años el liderazgo al interior de la Casa Rosalina. El PAS fue el instrumento político de un líder que nunca pensó en sucesiones, sagaz estratega que esbozó un partido político de mando y estructuras verticales. Tal como en la UAS, jerarquías marcadas, territorios divididos por cofradía y sustentados en canonjías con una universidad como fuente inagotable de recursos económicos, humanos y materiales.

Meteórico crecimiento; En 2013 logran 82,432 votos en el debut, el 9% del total de los sufragios en la urna fueron para ellos, un éxito nunca visto en partidos locales, 3 diputados plurinominales en la primera cosecha. En 2016 desbancan al PAN y se convierten en la segunda fuerza política del estado con 138,773 votos, 6 escaños por la vía plurinominal. Académicos e investigadores nacionales se interesan en analizar y escribir sobre el “partido universitario”, un fenómeno atípico en la representación política local.

2018, con la fuerza y el arrastre de las elecciones anteriores, el PAS se convierte en un atractivo aliado en Sinaloa para los partidos políticos nacionales; deciden apoyar a Ricardo Anaya en la coalición “Por México al Frente”, encabezada por PAN, PRD y MC. Sus votos se mantienen en 85,788, pero apenas alcanzan a colocar dos diputados. Error que no volverían a cometer en la siguiente elección de 2021.

En el viraje propio de partidos sin ideología definida, dejan el Frente por México y buscan espacio en el Movimiento de Regeneración Nacional con quien declaran una alianza en 2021, bajo la resistencia de liderazgos morenistas como la ahora senadora Imelda Castro, Merary Villegas, el “Químico” Benítez y Yadira Marcos. En 2022 recuperan 82,884 votos, pero gracias a la alianza logran 8 curules en el congreso local por la vía de las mayorías. Menos votos, pero más escaños: esa es la magia de las alianzas estratégicas.

Entre marzo y abril de 2022, varios diputados del PAS renuncian a su bancada y se suman a Morena, en mayo de ese mismo año, Héctor Melesio Cuen fue destituido de su cargo en el gobierno y se formaliza la ruptura entre PAS-Morena. En 2024 el PAS de nuevo regresa a la alianza opositora, junto con el PAN, PRD y PRI. Su votación baja a 70,758 votos, pero no se desploma, no logran escaños por vía de mayoría, pero alcanzan a colocar 2 diputados locales.

No hay buenos augurios para el Partido Sinaloense en 2027, tal como comencé esta columna, el PAS se quedó sin la Universidad o la Universidad decidió dejar solo al partido que fundó. A Morena no se le ve interés en hacer alianza con ellos, y dos partidos de la oposición, MC y PAN anunciaron desde sus dirigencias nacionales que irían solos. La apuesta podría ser una alianza local con el PRI o jugar solos, en cualquiera de los escenarios, su registro estará en franco riesgo. De aquel partido fuerte, ganador y competitivo que mostraba el músculo universitario, hoy no queda ni la sombra. La suerte está echada, y en las próximas urnas estará el veredicto de lo que habrá de pasar con ellos. ¿Mantendrán el registro?… Luego le seguimos.

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