Por: Nuria González Elizalde, Directora general de Mexicanos Primero Sinaloa

X/Twitter: @Mexicanos1oSin @GlezNu.

Hay preguntas que no podemos darnos el lujo de dejar sin respuesta. Una de ellas es tan simple como decisiva: ¿están desarrollando las niñas, niños y adolescentes los aprendizajes fundamentales que les permitirán seguir aprendiendo a lo largo de la vida?

Dentro de unas semanas se darán a conocer los resultados de la prueba PISA, la evaluación internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que mide la capacidad de las y los estudiantes de 15 años para aplicar sus conocimientos y habilidades en lectura, matemáticas y ciencias a situaciones de la vida cotidiana. Como ocurre cada tres años, volverán las comparaciones entre países, los análisis sobre la posición de México y las discusiones acerca del desempeño de los sistemas educativos. Será una conversación necesaria.

Pero hay una pregunta que PISA no puede responder: ¿qué sabemos realmente sobre el estado de los aprendizajes en Sinaloa?

La respuesta es incómoda. Sabemos muy poco.

Conocemos buena parte de los desafíos que enfrenta el sistema educativo en Sinaloa. Sabemos que la violencia ha interrumpido clases, que muchas escuelas siguen operando con carencias de infraestructura y que las restricciones presupuestales limitan las posibilidades de mejora. Sin embargo, hoy no contamos con información pública suficiente y actualizada que permita conocer con claridad cuál es el estado de los aprendizajes en Sinaloa.

Durante el ciclo escolar pasado se aplicaron instrumentos como la Evaluación Diagnóstica de Mejoredu y los Ejercicios Integradores de Aprendizaje. No obstante, sus resultados no son públicos y aún se desconoce si existirá un diagnóstico estatal que permita dimensionar la situación educativa de Sinaloa.

Esa ausencia de información tiene consecuencias. Cuando faltan datos suficientes, las decisiones públicas corren el riesgo de basarse en ocurrencias, intuiciones o presiones del momento. La información confiable no solo permite conocer la realidad; también ayuda a focalizar apoyos, permite valorar si las estrategias están funcionando y hace posible exigir cuentas claras sobre sus resultados.

Ese es, precisamente, el sentido de evaluar.

La evaluación no existe para etiquetar escuelas ni para sancionar docentes. Su propósito es generar información útil para mejorar las decisiones públicas. Permite identificar desigualdades entre territorios, reconocer dónde existen mayores rezagos, orientar mejor los recursos y valorar si las políticas educativas realmente están contribuyendo a que las y los estudiantes desarrollen los aprendizajes que necesitan.

Desde hace tiempo, Mexicanos Primero Sinaloa ha buscado colocar este tema en la conversación pública. Lo ha hecho mediante el análisis Evaluar para mejorar: Diagnóstico del aprendizaje en Sinaloa, que revisa la información disponible sobre distintos instrumentos de evaluación y plantea la necesidad de fortalecer la cultura de la evaluación como una herramienta para mejorar la educación. Más recientemente, el Balance de cierre del ciclo escolar 2025-2026, volvió a advertir que una de las principales debilidades del sistema educativo estatal es la falta de información pública y actualizada sobre los resultados de aprendizaje.

Ambos documentos parten de una misma convicción: no es posible mejorar aquello que no se conoce.

Por ello, el desafío no consiste únicamente en aplicar evaluaciones, sino en aprovechar la información que ya se genera. Publicar oportunamente los resultados, analizarlos con profundidad y convertirlos en decisiones concretas debe formar parte de una política educativa permanente.

Sinaloa necesita construir un sistema público, periódico y confiable de información sobre los aprendizajes. Un sistema que permita dar seguimiento a los avances, identificar brechas, orientar las políticas educativas y ofrecer a la sociedad elementos objetivos para valorar los resultados del sistema.

Dentro de unas semanas PISA volverá a colocar a México frente al espejo del mundo.

Ojalá esa conversación también nos impulse a hacer algo igual de importante: mirarnos a nosotros mismos.

Porque el verdadero reto no consiste únicamente en conocer el lugar que ocupa México en un ranking internacional. El desafío es contar con información suficiente para entender lo que ocurre en nuestras aulas, identificar dónde están las mayores brechas y corregir las decisiones que no están dando resultados.

PISA ofrecerá una referencia sobre la posición de México frente a otros países. Lo que corresponde a Sinaloa es construir la información que necesita para comprender su propia realidad, orientar mejor las decisiones públicas y fortalecer el derecho a aprender de cada niña, niño y adolescente.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO