Culiacán, Sinaloa.- Ante la creciente presencia de menores dentro de células delictivas, el Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso del Estado de Sinaloa presentó una iniciativa para reformar la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con el objetivo de prohibir de manera expresa el reclutamiento forzado de menores y fortalecer su protección legal.

La iniciativa plantea incorporar en la legislación estatal el derecho de niñas, niños y adolescentes a no ser utilizados por grupos criminales, así como establecer la obligación del Estado de implementar políticas públicas de prevención, rescate, rehabilitación, reintegración social y reparación del daño, mediante una coordinación transversal entre instancias como el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), la Secretaría de Educación Pública y la Fiscalía General del Estado.

de vehículos y uso de ponchallantas durante enfrentamientos o persecuciones.

“El impacto que se tiene está basado en la prevención, en evitar que esos niños lleguen al tutelar de menores o a las filas del crimen organizado. Todos somos testigos; los hemos visto portando un arma, portando artefactos que todos sabemos que utilizan los criminales, siendo apenas niños”, mencionó el diputado Bernardino Antelo Esper.

El diputado destacó que, de acuerdo con información de organizaciones civiles de la Red por los Derechos de la Infancia en México, alrededor de 250 mil menores se encuentran actualmente en riesgo de ser reclutados por grupos delictivos.

EL IMPACTO EN SINALOA

En Sinaloa, la problemática ya presenta un impacto directo: 85 menores han sido internados en centros de atención para adolescentes por su participación en actividades relacionadas con el crimen organizado, como portación de armas de fuego, posesión de drogas, robo.

Así mismo, según información de la Secretaría de la Defensa Nacional 43 por ciento de las personas detenidas en Sinaloa se encuentra en un rango de edad de entre 18 y 29 años, cifra que, según los legislatarios, refleja una incorporación temprana de jóvenes a las dinámicas de la delincuencia organizada.

Según Marina Flores Camargo, directora de Reinserta LAB, los grupos criminales comienzan a reclutar a niños y adolescentes desde los 9 o 11 años. Al principio, les asignan tareas como mensajeros, vigilantes o ladrones. Pero conforme crecen, sus responsabilidades se vuelven más peligrosas: desde los 12 años pueden custodiar casas de seguridad o transportar droga, y a partir de los 16 ya portan armas, participan en secuestros e incluso en homicidios.

El PRI subrayó que la prevención es un elemento central para evitar que menores ingresen a las filas del crimen organizado o al sistema de justicia para adolescentes.

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