Badiraguato, Sin.- Familias de la zona serrana de Badiraguato tienen que atravesar caminos en mal estado, arriesgándose a encontrarse, entre las brechas, con personas armadas: miembros del crimen organizado que utilizan la dificultad de acceso y la falta de vigilancia para moverse a sus anchas. En ese escenario, como si no fuera suficiente viacrucis, se obliga a las personas a hacer viajes de hasta ocho horas solo para poder acceder a una consulta médica.

De acuerdo con testimonios documentados por ESPEJO, dijeron que, si bien carecen de bastantes servicios, lo que más les urge es, al menos, una brigada de salud como las que antes de la guerra del Cártel de Sinaloa se realizaban con periodicidad. Otros relatan que, una vez que estalló el conflicto, los médicos que atendían en dispensarios de poblados más cercanos que la cabecera se fueron y no han vuelto.

Por ello, buscar atención médica de emergencia los expone a una lucha directa entre la vida y la muerte.

Estamos aguantando… somos como unas 100 familias entre nuestro pueblo y otro bien cerquitas. Cuando uno trae un enfermo se pone bien complicado; en una emergencia se puede morir, no alcanzas a llegar ni a la mitad del camino. Por ese lado está crítico. A veces no tenemos ni una pastilla, nada. Hace falta alguna brigada, algo que vaya a visitar a las comunidades, porque están muy alejadas. No hay doctor, algo, si bien van. Hay una clínica, pero no opera y no hay en todas. Somos muchos allá arriba y sufrimos lo mismo todos”, comentó un poblador de El Jacal.

En San Javier de Arriba y San Javier de Abajo, dos poblados que comparten el nombre y son vecinos, se suman a la demanda de atención médica. En su caso, hacen cinco horas de camino hasta la cabecera, pero ante la falta de trabajo, oportunidades y servicios, la gente se está yendo y temen que esto impida para que llegue el apoyo.

La violencia, pues a todos nos ha afectado. Pero lo que más nos… cómo decirle, nos atrasa es que no hay otra cosa más que sembrar para comer y así aguantar. No hay médicos, no hay trabajo, no hay oportunidades, no hay escuelas y pues eso ha hecho que poco a poco se vayan quedando solos los pueblos, está más difícil la vida, oiga”, dijo uno de los afectados.

Otra comunidad que se ha visto afectada por esta misma situación es la de Rancho Viejo. Una de sus pobladoras relató que, en una ocasión, su hija se puso muy grave de una enfermedad gastrointestinal. Era de madrugada y, a pesar de que conocían el riesgo que corrían al salir y adentrarse a los caminos de terracería, lo tomaron.

Al llegar a la cabecera se encontraron con que no había servicio médico de emergencia a esa hora, por lo que tuvieron que conducir hasta Culiacán.

Fueron cinco horas de bajada, más otras dos o tres hasta Culiacán y en lo que encontramos cómo llegar al General. De verdad, fue bien angustiante, pensé que mi niña no llegaba, tenía mucho dolor”, dijo la mujer.

La exigencia de los pueblos de la zona serrana es la misma, que haya brigadas, que regrese la atención médica y los médicos a los consultorios o dispensarios. Urge al Gobierno del Estado de Sinaloa y al Ayuntamiento de Badiraguato que escuchen y volteen a ver las necesidades de esos pueblos que, por falta de estos servicios y los enfrentamientos de grupos criminales, poco a poco se han ido quedando solos.

 

 

 

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