Culiacán, Sinaloa.- El 14 de febrero, las ventas de los comerciantes del centro de Culiacán no superaron ni la mitad de lo que, antes de la crisis económica y de seguridad, solían percibir en dicha fechas.

“Desafortunadamente no llegamos a las metas que nos habíamos planteado. Ya era un escenario que teníamos previsto por la crisis económica y la tendencia de hace varios años en que ha venido disminuyendo la comercialización de productos relacionados con el amor y la amistad. Esto, y la fuga de la moda buchona, hizo que dejáramos de vender productos de alta gama”, dijo a ESPEJO el líder de la Unión de Comerciantes de Culiacán, Óscar Sánchez.

 

De acuerdo con el líder comerciante, antes de la crisis económica por la que pasa la entidad, enmarcada en la guerra interna del cártel de Sinaloa, había productos temáticos de San Valentín que iban desde los 1,500 hasta los 8,000 pesos a la venta.

“Ya no tuvimos ese tipo de ventas”, explica.

“Los ramos de flores gigantes, los peluches gigantes… esas expresiones desorbitantes que algunos culiacanenses tenían para festejar el día del amor y la amistad, no se vieron este año”.

 

Por segundo año consecutivo, la demanda de este tipo de productos fue suplida por regalos baratos, de entre 30 y 350 pesos: golosinas, chocolates, flores en unidades y muñecos pequeños concentraron el 85% de las ventas del sector, estima Sánchez Beltrán.

Bajas ventas y ataques a locales

 

A este panorama de contracción del consumo y repliegue de lo ostentoso, se sumó la violencia. La tarde del mismo 14 de febrero se registró un atentado a balazos contra una florería especializada en ramos buchones frente a la Soriana Zapata, un negocio que simbolizaba justamente ese tipo de expresiones que hoy son cada vez más difíciles de encontrar en Culiacán. El establecimiento ya había reducido sus días de operación desde poco después de estallado el conflicto, y en fechas importantes trabajaba solo bajo pedido.

Esta transformación en la forma en que muchos culiacanenses celebran el 14 de febrero, está directamente ligada al inicio de la guerra interna del cártel de Sinaloa en septiembre de 2024. Esta ha provocado un repunte en la criminalidad a lo largo de todo el estado, aunque el epicentro de la actividad delictiva se localiza en Culiacán.

Enfrentamientos urbanos, atentados contra personas, casas y negocios, meteórico aumento en el robo de vehículos y una crisis de desaparición forzada de personas, son algunas de las demostraciones violentas de esta narcoguerra. Así, ha dejado estragos en la economía de la capital sinaloense, con afectaciones para la operatividad de las empresas y una caída generalizada del consumo.

Líderes de la iniciativa privada, como la presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Culiacán, Martha Reyes, han explicado la profundidad de las afectaciones como el producto de una caída en el circulante de capitales provenientes de grupos del narcotráfico, que han dejado de consumir bienes y servicios para financiar su conflicto.

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