Mazatlán, Sinaloa.- El silencio llegó puntual a las dos de la tarde. A esa hora, el pasado domingo 22 de febrero, las puertas de Los Arrieros se cerraron por última vez en El Quelite, el Pueblo Señorial al norte de Mazatlán.
Tras 19 años de historia, mesas servidas y fines de semana de casa llena, el restaurante bajó la cortina y dejó atrás casi dos décadas en el camino.
Durante diecinueve años, Los Arrieros formó parte del paisaje gastronómico de la zona rural. Entre aromas de cocina tradicional y visitantes que buscaban escapar del bullicio del puerto, el establecimiento se convirtió en una parada habitual dentro del corredor gastronómico de la zona rural del puerto. El anuncio de su cierre fue repentino.
El comunicado del adiós
La despedida llegó a través de un mensaje difundido en redes sociales. Sin señalamientos directos ni acusaciones, el restaurante explicó que la decisión obedecía al contexto que atraviesa la entidad y, sobre todo, a la baja afluencia de visitantes en la comunidad.
“Después de 19 años de trabajo, esfuerzo y cariño hacia cada uno de ustedes, este domingo 22 será nuestro último día laborando… La situación que atraviesa Sinaloa y la baja afluencia de visitantes en estos momentos no ha llevado a tomar esta difícil decisión”.
El mensaje fue breve, pero suficiente para que clientes habituales lo entendieran todo.
Preocupación
Desde la presidencia de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados en Mazatlán, Cecilia Osuna Guerrero señaló que existe inquietud por la afluencia de comensales, aunque llamó a no generar alarma a partir de este caso.
“El pulso que tenemos es que existe preocupación por la afluencia, pero también una clara intención de mantenerse activos y buscar estrategias que reactiven el flujo de visitantes. Nosotros vemos que el turismo rural necesita continuidad en promoción y confianza, porque cuando hay flujo turístico, la respuesta gastronómica siempre es positiva”.
Añadió que cada negocio enfrenta circunstancias particulares y que las decisiones operativas corresponden a cada empresa. Desde la Canirac, dijo, este cierre se observa como una situación específica, pero también como un llamado a reforzar las estrategias de promoción y recuperación del turismo rural.
“Nosotros como Canirac tenemos la responsabilidad de acompañar al sector y trabajar en soluciones, no en generar percepciones alarmistas. El corredor gastronómico rural sigue siendo un activo muy importante para Mazatlán”.
No define a la zona
Osuna Guerrero subrayó que en la zona rural hay restaurantes que continúan operando y apostando por atraer visitantes. Recordó que en distintos momentos se han impulsado iniciativas para fortalecer la economía local y mantener vigente el atractivo gastronómico del corredor.
“Es una realidad que la afluencia influye directamente en la operación de cualquier negocio. Lo importante es entender que esto (cierre de Los Arrieros) no define a toda la zona”.
Dentro del corredor gastronómico rural de Mazatlán existen una veintena de restaurantes. En el circuito El Habal–La Noria se encuentran La Abuela Tina, Restaurante El Habaleño, La Vaca Lupe, La Martina Sabor con Historia, Rancho La Ciudadela y El Aureliano de La Noria.
En El Quelite operan establecimientos como El Mesón de Los Laureanos, El Puente del Quelite y El Quelite.
Pero el pasado domingo, en ese pueblo de calles empedradas, una puerta dejó de abrirse. Y así, después de 19 años, Los Arrieros dijeron adiós.

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