Ignacio Osuna Vidaurri, empresario sinaloense fundador de Villa Unión Brasa y Masa, con experiencia dentro de la dirección del Grupo Panamá, habló con ESPEJO sobre las expectativas que este 2026 trae para el panorama empresarial de Culiacán, en el marco de la crisis social y económica en la que se sumió la ciudad desde septiembre de 2024 debido a un estallido de inseguridad que permanece latente hasta día de hoy.

“Me refiero a que no hay que buscar, quizás en estos momentos, poner grandes restaurantes de a lo mejor 60 empleados, sino poner unidades más pequeñas, más productivas. Más reproducibles, con otros servicios como el domicilio, de recogida, o drive thru”, comentó en entrevista.

 

En este contexto de transformaciones, Osuna Vidaurri considera que los empresarios deben ser más cautelosos y conservadores a la hora de invertir, pensando en proyectos más rentables que altamente ambiciosos.

Desde hace ya más de 18 meses, Sinaloa, y en particular la ciudad de Culiacán junto con el resto de la zona centro del estado, se ha visto fuertemente trastocada por una crisis de seguridad que ha dejado estragos en la economía de la región y ocasionado el cierre de cientos de empresas.

En 2025, y de acuerdo con datos del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), solo en Culiacán se registró una disminución de 896 empleadores formales.

La desaparición de empresas vino acompañada de pérdida de empleos. En el 2025, en la región centro de Sinaloa desaparecieron 6,436 empleos formales, quedando como el municipio con las mayores afectaciones. De estos, el sector servicios fue el segundo más afectado, con 3,549 empleos menos, solo detrás de la industria.

Cómo la crisis de inseguridad transformó al mercado de Culiacán

 

En la práctica, el menor consumo derivado de la crisis económica provocada por la violencia, así como la disminución en la movilidad de personas sobre todo en horarios nocturnos por temor a ser objeto de algún delito, provocó que numerosos negocios redujeran sus horarios de atención, efectuaran recortes de personal o cierres de sucursales.

En este marco de circunstancias, Osuna Vidaurri cree que los emprendedores y empresarios deben tener en cuenta cómo evolucionan las necesidades de sus mercados para poder sortear la crisis.

“Creo también que el emprendimiento en este momento tiene que ser muy bien estudiadito. Estudiar cómo está cambiando el mercado y qué necesidades tiene. Posiblemente, si en la época que estamos viviendo actualmente la gente no sale de sus casas, pues ahí está el servicio a domicilio. La gente no deja de comer o de buscar productos. La cosa es que ya lo hace de una manera diferente, con las necesidades actuales. Siempre hay cabida para emprender”.

 

El empresario explica que los usos y costumbres del consumidor en Culiacán han estado cambiando con este periodo, ya sea porque estos prefieren quedarse en casa, o porque el deterioro de sus condiciones económicas restringen sus opciones y frecuencia de compra.

Encuentra que identificar, anticiparse y actuar en consecuencia a estos cambios será lo que diferencie a los negocios que logran salir adelante de los que se queden en el camino. “La necesidad va cambiando. Hay que estar atentos para cacharla y localizarla”.

Creo firmemente que 2026 es el resurgimiento de Culiacán, y creo que los empresarios, sobre todo en el gremio de la hospitalidad, estamos empujando a que así sucedan las cosas. Estamos empujando, abriendo, extendiendo nuestros horarios, volviendo a una dinámica de creación de empleos, abrir negocios. No dudo que también vaya a ser un buen año para poder emprender”, dijo Osuna.

 

Ignacio Osuna Vidaurri termina instando a los emprendedores de Culiacán a no abandonar sus sueños, a involucrarse y nutrirse de los demás miembros de sus respectivos gremios para aprender de sus experiencias.

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