Culiacán, Sinaloa.- México enfrenta el reto de lograr autosuficiencia en granos básicos mientras crece su dependencia de importaciones, señaló el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

En su reporte anual de perspectivas 2026, GCMA urgió la necesidad de invertir en mejores esquemas productivos, infraestructura y construir un ordenamiento agroalimentario estratégico, pues este año será clave para que los múltiples agentes, públicos y privados, que componen el sector agroalimentario mexicano tomen decisiones en pro de resolver las situaciones que siguen generando incertidumbre. Coloca a la alta dependencia de exportaciones de granos como una de las principales.

“Sin una estrategia para granos, México seguirá siendo vulnerable en su seguridad alimentaria […] No podemos seguir siendo potencia exportadora y, al mismo tiempo, depender del exterior para alimentar al país”, dice la organización mediante un comunicado.

 

En México, la proporción de la producción nacional de granos básicos: maíz, trigo, frijol y arroz, frente al consumo nacional, muestra una tendencia a la baja desde hace, por lo menos, una década.

Esto ha sido acompañado por un aumento sostenido de las importaciones de los mismos. En el caso del maíz, parte fundamental de la dieta mexicana y de la canasta básica, México lleva siendo el principal comprador internacional del grano por 3 años consecutivos; GCMA proyecta que 2026 sea el cuarto, esto debido a la caída en la producción nacional que generó la incertidumbre de precios.

Este 2026, México solo producirá el 58% del maíz que consumirá. En el caso del trigo, la proporción es de apenas 28%, cuando en 2018 esta era de 48%.

¿Cómo lograr la autosuficiencia de granos?

 

De acuerdo con la consultora, es necesario que los agentes que componen el sector tomen decisiones que prioricen la inversión en productividad, mejoras en infraestructura hídrica y ordenamiento productivo en el campo, con el fin de frenar el crecimiento en la dependencia de la importación de granos básicos.

Altagracia González, productora sinaloense, considera que es necesaria una reingeniería en el campo, que incluya organismos agrícolas, productores y gobiernos. Esta es la vía que, considera, se ha de seguir con el fin de brindar certidumbre al campo y al panorama agroalimentario.

Mientras no ordenemos la producción y no nos ordenemos como productores, vamos a seguir perdiendo oportunidades […]El problema radica no solo en cómo estamos vendiendo, sino en lo que estamos produciendo. Estamos produciendo, a lo mejor, un producto que no es demandado, y si es demandado, no es demandado al precio que nosotros necesitamos. Se debe de analizar, de parte de los productores, pero sin restar responsabilidad al gobierno a la hora de autorizar cupos de importación o hacer los programas de comercialización”, explicó a ESPEJO.

 

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