Ciudad de México, 26 de marzo (SinEmbargo).– Hace unas semanas, el ejército de Estados Unidos participó en el bombardeo de un supuesto campo de entrenamiento de sicarios en una zona rural de Ecuador. Sus funcionarios de más alto rango lo presumieron y hasta publicaron videos del lugar hecho pedazos. Presumieron su “valentía” al atacar presuntos criminales sin llevarlos a un juicio, y mostraron videos de la acción, coordinada con el Presidente Daniel Noboa.

Varios fueron detenidos. El lugar quedó reducido a cenizas.

Pero las víctimas no eran narcos. Y el campo de entrenamiento era en realidad una granja lechera, de acuerdo con una investigación realizada por Luis Ferré-Sadurní, José María León Cabrera y Federico Ríos desde San Martín, en el norte de Ecuador.

The New York Times revela que cuando Trump se preparaba para recibir a los mandatarios de derecha y ultraderecha del llamado “Escudo de las Américas” en Florida, a principios de marzo, los funcionarios publicaban ese video de una explosión masiva. Exhibían la destrucción de lo que, según dijeron, era un campo de entrenamiento de narcotraficantes en la zona rural de Ecuador.

En su cuenta oficial, Sean Parnell, portavoz del Pentágono y asesor del Secretario de Guerra escribió: “Bajo el liderazgo del Presidente Trump y el Secretario [Pete] Hegseth, el Departamento está uniendo a socios en todo el hemisferio occidental para detectar, desmantelar y destruir organizaciones terroristas designadas que alimentan la violencia y la corrupción. Felicitamos al Presidente [Daniel] Noboa, al Gobierno del Ecuador y a las valientes tropas de las fuerzas de defensa y seguridad del Ecuador por su colaboración en la exitosa operación contra un complejo de suministro narcoterrorista hoy, interrumpiendo sus operaciones y logística”.

Y luego reveló: “A solicitud de Ecuador, el Departamento de Guerra ejecutó acciones específicas para avanzar en nuestro objetivo compartido de desmantelar las redes narcoterroristas. Esta operación demuestra el poder de la acción coordinada y envía un mensaje claro: las redes narcoterroristas no encontrarán refugio en nuestro hemisferio”.

Noboa, pues, pidió bombardear a sus propios ciudadanos.

Este Presidente ultraderechista es el que ordenó el asalto a la Embajada de México en Ecuador, el 5 de abril de 2024. Fuerzas policiales y militares irrumpieron violentamente en territorio mexicano en Quito. El operativo fue para capturar al exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, sentenciado por supuestos casos de corrupción. Desde el 17 de diciembre de 2023, permanecía refugiado en la embajada amparado en el asilo político.

Miguel, el propietario de la granja lechera, le explicó a los periodistas que compró la finca de 350 acres hace unos seis años por 9 mil dólares, y que la amplió hasta tener más de 50 vacas destinadas a la producción de leche y carne. Carpintero, de 32 años y padre de dos hijos, mostró el título de propiedad del terreno, donde figuraba como propietario, así como fotografías de la finca antes de su demolición.

“Mientras Miguel permanecía entre los escombros, negó que su granja se utilizara como campo de entrenamiento y dijo estar desconcertado por la decisión de los militares de bombardear la propiedad. Contuvo las lágrimas mientras explicaba lo que había allí antes: dos refugios de madera, un puesto de avanzada para hacer queso y cobertizos para sus herramientas. El potrero para caballos se salvó, pero el gallinero había desaparecido”, agrega el diario.

The New York Times dice que el video publicado en redes por Parnell “pretendía mostrar que el ejército estadounidense, que durante meses ha bombardeado barcos que, según afirma, transportaban drogas desde Sudamérica, ahora estaba ‘bombardeando a narcoterroristas en tierra’, escribió el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en las redes sociales. Sin embargo, la investigación plantea interrogantes sobre la operación que tanto Estados Unidos como Ecuador destacaron como parte de una nueva alianza militar contra los narcotraficantes”.

Según entrevistas realizadas al propietario de la granja, a cuatro de sus trabajadores, a abogados de derechos humanos y a residentes y líderes de San Martín, la remota aldea agrícola del norte de Ecuador donde tuvo lugar la huelga, el ataque militar parece haber destruido una granja de ganado vacuno y lechero, y no un centro de narcotráfico, dice el Times.

“Y aunque el Pentágono afirmó en su momento que había ‘ejecutado una acción selectiva’ contra el lugar a petición de Ecuador, las tropas estadounidenses no tuvieron ninguna participación directa en el ataque que se muestra en el vídeo, según cuatro personas con conocimiento de la operación, tres de las cuales hablaron bajo condición de anonimato para tratar un asunto delicado. En San Martín, ciudad que el diario visitó durante dos días este mes, los residentes contaron una historia diferente sobre el bombardeo y las acciones del ejército ecuatoriano en los días previos al ataque”, agregan los autores del texto.

Trabajadores de la finca dijeron a los periodistas que soldados ecuatorianos llegaron en helicóptero el 3 de marzo, rociaron con gasolina varios refugios y cobertizos y les prendieron fuego tras interrogar a los trabajadores y golpear a cuatro de ellos con las culatas de sus armas. “Tres de los trabajadores, que pidieron permanecer en el anonimato por temor a represalias del gobierno, afirmaron que los soldados posteriormente los estrangularon y les aplicaron descargas eléctricas antes de dejarlos en libertad”.

Los habitantes del pueblo relataron al diario que los helicópteros ecuatorianos regresaron a la finca tres días después, el 6 de marzo, “y aparentemente arrojaron explosivos sobre los restos humeantes de la propiedad. Fue entonces, según afirmaron, cuando soldados ecuatorianos grabaron las imágenes que, según funcionarios estadounidenses y ecuatorianos, captaron el bombardeo de un complejo de narcotraficantes”. Es el video que presume Sean Parnell, portavoz del Pentágono y asesor del Secretario de Guerra.

El comunicado que difundió el Presidente Noboa, que SinEmbargo encontró en su página, es titulado así: “Ecuador y Estados Unidos destruyeron descanso de ‘Mono Tole’, cabecilla de los comandos de frontera, y área de entrenamiento de narcotraficantes”.

Y dice: “Nuestras fronteras no serán las bases del narcotráfico. Con información obtenida a través de labores de inteligencia y con apoyo de los Estados Unidos, las Fuerzas Armadas del Ecuador ejecutaron una operación militar, como parte de la fase de Ofensiva Total, en la provincia de Sucumbíos que permitió ubicar y bombardear un área campamentaria perteneciente al grupo narco criminal Comandos de la Frontera (CDF). Esta infraestructura delictiva funcionaba como zona de descanso de alias ‘Mono Tole’, cabecilla de esta organización, y además como área de entrenamiento con capacidad para aproximadamente 50 narcotraficantes”.

“El campamento, localizado en el cantón Cascales, sector Santa Rosa de Sucumbíos, formaba parte de los anillos de seguridad de esta estructura vinculada al narcotráfico, utilizada para el resguardo de sus cabecillas y para el adiestramiento de sus integrantes. La operación fue ejecutada tras misiones de reconocimiento ofensivo realizadas por unidades de Fuerzas Armadas, en las que se emplearon aeronaves de ala fija, helicópteros, embarcaciones fluviales, drones y personal militar especializado, lo que permitió ubicar con precisión esta infraestructura criminal y proceder a su destrucción. Durante el rastrillaje posterior en el área intervenida se halló armamento y otros indicios vinculados a las actividades ilícitas de esta organización”.

Kingsley Wilson, secretario de prensa del Pentágono, dijo que el ataque del 6 de marzo se llevó a cabo “conjuntamente” con Ecuador, y agregó: “Debido a la seguridad de las operaciones, no discutiremos tácticas específicas ni detalles sobre los objetivos”. Afirmó que el Pentágono está comprometido a trabajar con socios latinoamericanos porque “las redes de cárteles amenazan la estabilidad de nuestro hemisferio”.

El Times dice que los funcionarios estadounidenses que solicitaron el anonimato para hablar sobre la operación indicaron que las Fuerzas Especiales de Estados Unidos “brindaron orientación a los ecuatorianos durante el asalto a las dos casas abandonadas río arriba, las cuales, según creían ambos ejércitos, estaban vinculadas a un grupo de narcotraficantes. Uno de los funcionarios agregó que el ejército estadounidense desplegó un helicóptero para apoyar el ataque de Ecuador a la finca, pero que no tuvo participación directa en el bombardeo”.

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