Culiacán, Sin.– El sistema de partidos en México atraviesa una transformación profunda que ha modificado los equilibrios políticos construidos desde la transición democrática de finales del siglo XX, advirtió Nancy Guadalupe Domínguez Lizárraga, catedrática e investigadora de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Durante su participación en una mesa organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE), la académica explicó que la democracia mexicana es relativamente joven y que los cambios recientes han reconfigurado la competencia política que se consolidó tras la pérdida de hegemonía del PRI en los años noventa.

Hablar del sistema electoral o del sistema de partidos en México es hablar de fenómenos muy contemporáneos, porque nuestra tradición democrática es relativamente joven”, señaló.

Domínguez Lizárraga recordó que hasta principios de la década de 1990 el país operaba bajo un sistema dominado por un partido hegemónico, pero la creación de instituciones electorales autónomas y diversas reformas permitieron avanzar hacia un sistema más competitivo.

Uno de los momentos clave de esa transición fue 1997, cuando por primera vez el partido hegemónico perdió la mayoría en el Poder Legislativo, seguido por la alternancia en la Presidencia de la República en el año 2000.

La investigadora señaló que durante ese periodo México se acercó a lo que el politólogo Robert Dahl denomina una poliarquía, es decir, un sistema con altos niveles de competencia electoral y participación política.

El nuevo equilibrio político

Sin embargo, el escenario volvió a modificarse a partir de la elección presidencial de 2018, cuando Morena pasó de ser un partido emergente a convertirse en la principal fuerza política del país.

Morena se convirtió en una fuerza dominante, lo que implicó el desplazamiento de los partidos tradicionales. El PRD prácticamente colapsa, el PRI pierde su posición histórica dominante y el PAN se mantiene, pero con menor capacidad competitiva”, explicó.

Además, señaló que la alianza política entre Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista ha permitido consolidar una presencia significativa en distintos niveles de gobierno.

Esto, dijo, ha generado una nueva concentración de poder político que influye en las agendas públicas y en la narrativa política nacional. La académica señaló que este escenario ha abierto un debate entre especialistas sobre el estado actual de la democracia mexicana.

Hoy estamos viendo señales que distintos autores identifican como una democracia fatigada”, afirmó.

Entre los factores que menciona están el debilitamiento de contrapesos institucionales, la concentración del poder en el Ejecutivo y una narrativa crítica constante hacia organismos autónomos.

Existe una crítica permanente hacia estos organismos y una deslegitimación de los contrapesos institucionales, especialmente hacia instituciones autónomas que han tenido un papel clave en la vigilancia del poder y en la organización de procesos democráticos en el país”, indicó.

También mencionó propuestas de reforma al Instituto Nacional Electoral, reducciones presupuestales a organismos autónomos y cambios en reglas de representación política como elementos que han generado discusión en el ámbito académico y político.

Una democracia bajo debate

Para Domínguez Lizárraga, aunque aún no se puede afirmar que México viva un retroceso democrático consolidado, sí existen señales que han encendido alertas entre especialistas.

Más que afirmar que ya existe un retroceso democrático, lo que observamos son características que apuntan a una democracia fatigada”, concluyó.

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