Aunque suene a ficción o a que estoy contando la trama de una famosa serie, el 20 de abril de 1988, en el centro de la ciudad de Los Mochis, entre las calles Miguel Hidalgo y Guillermo Prieto, se vivió uno de los robos de banco más mediáticos y el más largo en todo el país. Un grupo de delincuentes “armados hasta los dientes” robó millones de pesos y mantuvo secuestrado, por más de 24 horas, a un grupo de rehenes.
Diego Ruelas, director del documental Un Día de Asalto (2018), en el que se realizó un trabajo de investigación y documentación sobre el hecho, comenta que fueron seis jóvenes, todos menores de 30 años, quienes protagonizaron este crimen.
Al revisar el Archivo Histórico, los jóvenes eran Mario Soto “El Niquelado”, José Terrazas “El Ranas”, Iván Camarena “El Pelacuas”, Guillermo González, Gilberto Valenzuela y Catarino Ruiz.
Ellos arribaron al Banco Nacional de México al mediodía de aquel miércoles 20 de abril; portaban armas largas, cortas y de alto calibre.
Dentro del banco, los delincuentes tomaron como rehenes a 50 personas -entre trabajadores y clientes- y despojaron a la banca de 30 millones de pesos.
Aunque la autoridad llegó a tiempo para realizar la detención, su reacción no fue la más pacífica, ya que abrió fuego en contra de las instalaciones. Su objetivo era acabar con los ladrones, sin importar que había civiles dentro.
Eso fue muy criticado, dice Diego: hubo disparos en general sin importar la vida de los rehenes. Esto despertó una reacción inmediata por parte de los delincuentes, quienes también abrieron fuego contra las autoridades.
Cada vez que los oficiales intentaban forzar el ingreso al banco, se daba el intercambio de balas.
En el fuego cruzado fallecieron cuatro personas: Rosa María Padilla, cajera; Manuel Sandoval, subgerente; Roberto Cruz Soto, policía judicial; y Marco Antonio Estrada, socorrista.
Estos dos últimos estaban fuera de su horario laboral; se encontraban en el recinto como clientes del banco.
Dentro del desastre, los delincuentes tuvieron un momento de flexibilidad. Dejaron salir a algunos rehenes, entre ellos una mujer embarazada, quien fue asistida por los paramédicos que ya se encontraban en la zona.
“Ya cuando llegó la policía que estaba fuera, pues los asaltantes obviamente no les permitieron entrar; entonces la gente que estaba ahí se quedó, pero no todos, porque los asaltantes permitieron que personas que estaban en crisis nerviosa y una embarazada salieran”, dijo Diego.
Los rehenes que sirvieron como testimoniales para el documental aseguraron que el objetivo de los asaltantes era únicamente el dinero. Sin embargo, la situación que se desencadenó después se les salió de las manos.
El delito fue subiendo de intensidad al punto que ya rebasaba las competencias del municipio, pasando el caso al estado y, poco tiempo después, también involucrando a las fuerzas federales.
Este caso tuvo un seguimiento por radio durante las 24 horas que los asaltantes permanecieron dentro del banco. Esto fue motivado por ellos mismos, quienes llamaron al programa de Manuelito Rodríguez “El Compañerito”, popular locutor mochitense, en la radiodifusora XECU Radio Rancherita.
Incluso, la historia fue enlazada a las televisoras de todo el país en el noticiero 24 Horas, con el periodista Jacobo Zabludovsky, y con Guillermo Ochoa en el informativo matutino Hoy Mismo.
“Transmitían llamadas entre los asaltantes y los locutores, y la gente empatizó tanto con ellos que se colocó afuera como escudo para que la autoridad no les hiciera daño. O sea, se pusieron afuera del banco para protegerlos”, recuerda Diego.
La policía cedió a la presión de la ciudadanía y dejó en libertad a los jóvenes delincuentes.
Tres de ellos fueron detenidos poco tiempo después: Iván Camarena y Mario Soto fueron encontrados en la casa de una prima de uno de ellos que habían usado como escondite.
Mientras que José Terrazas, quien resultó herido en uno de los enfrentamientos con las autoridades y logró hacerse pasar como rehén, comenzó a moverse entre hospitales por paranoia y miedo a ser identificado como parte de la banda, lo que despertó las sospechas de las autoridades. Tras investigar, dieron con su identidad.
Hasta el momento se desconoce el paradero de los tres jóvenes que lograron escapar de la ley. Incluso, ya no se sabe más de ninguno de los integrantes de aquel asalto.
El hecho marca un espacio en la historia y cultura mochitense, una que ha inspirado películas de acción mexicanas y que incluso nos hace sospechar que también influyó en una famosa serie española, debido a la intencionalidad del hecho en aquel tiempo.

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