Un nuevo modelo de conservación de vida silvestre, impulsado por los pobladores más antiguos de comunidades locales de Durango, acaban de marcar un antes y un después en la recuperación del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en su hábitat natural, así lo indicó Ernesto Zazueta, Presidente de la a Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM).

La comunidad de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, ubicada en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, Durango, es hoy un referente nacional de resistencia, resiliencia y manejo sustentable de nuestra biodiversidad.

“Tras enfrentar décadas de degradación ambiental y terribles condiciones de inseguridad, ligadas a la explotación ilegal de sus recursos naturales, que obligaron a muchas personas a abandonar estas tierras, los pobladores más antiguos se quedaron, resistieron y lograron transformar su realidad mediante una organización comunitaria ejemplar. Pues lo que hace apenas unos años era una zona altamente vulnerable por la tala clandestina y la violencia, hoy es una industria forestal reconocida a nivel nacional, en donde supieron implementar un modelo que combina conocimientos ancestrales con tecnología moderna para conseguir una restauración ecosistémica en más de 73 mil hectáreas de bosque templado y matorral, en donde hoy, increíblemente, los lobos ya vuelven a aullar”, explicó Zazueta.

Y es que tras todos estos años de trabajo y restauración, este pasado viernes 10 de abril justo en este bosque que volvió a renacer se celebró la reintroducción de cuatro ejemplares de lobo mexicano.

Una pareja reproductora: Jhon y Miranda; y sus dos crías machos; Elías y Chuy, estos nombres les fueron asignados en honor a los investigadores que llevan años trabajando en este proyecto de conservación binacional y a estudiantes que hoy forman parte de la nueva generación que está rescatando al lobo mexicano.

Desde el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes el Director General de Vida Silvestre en la SEMARNAT, Fernando Gual, indico que a pesar de las muchas diferencias que puede haber entre EUA y México, la conservacion del lobo mexicano ha sido sin duda una lucha que nos ha unido durante muchos años.

“Hay más de 65 zoológicos de México y EUA que colaboran en el Programa Binacional de Conservación. Hace 35 años las instituciones zoológicas comenzaron a dialogar y fue la primera etapa de este importante proyecto para evitar que perdiéramos al lobo, y es que reproducirlo a como de lugar bajo cuidado humano en los zoos de EUA y México siguiendo una serie de lineamientos y protocolos, fue fundamental para evitar que no desapareciera y para presenciar lo que hoy estamos viviendo”, indicó Gual Sill.

Es de suma importancia resaltar que esta liberación representa el resultado de casi tres décadas de trabajo científico, social y ambiental encabezado por el especialista Jorge Servín, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien ha colaborado estrechamente con comunidades forestales para construir este modelo de conservación basado en el consenso, en el respeto a la Sierra y en la participación local.

“Cuando uno llega a trabajar a este lugar me dijeron que estas montañas forman hombres en todos los sentidos y estos es verdad. Mi deseo hoy es que estas montañas con su ecosistema completo prevalezcan por las siguientes generaciones y los lobos en la cultura norteamericana que abarca México y EUA son la representación de la naturaleza prístina, que es la naturaleza pura, con fuerza con equilibrio con asimetrías, la que siempre gana y mantiene su estado original. Y ahorita lo estamos proponiendo con esta acción de liberar lobos, no es solo liberar una especie, es una acción de procesos ecológicos que va a terminar en el mejor de los caso es que vamos a tener mejores árboles y que las próximas generaciones puedan vivir del aprovechamiento no solamente forestales sino de los suelos, de la fauna silvestre y de muchas oportunidades económicas, y es que estos sitios son la base de una economía poderosa como es la mexicana”, compartió el especialista Servín.

A diferencia de liberaciones previas de lobos, este proyecto destaca porque fueron las propias comunidades quienes solicitaron la reintroducción del lobo mexicano en sus territorios, tras años de trabajo conjunto enfocado en el manejo sustentable del bosque, convirtiéndose en actores clave en la recuperación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de México. Este proyecto contrasta con intentos previos de reintroducción en estados como Chihuahua, donde la falta de consenso social, particularmente con sectores ganaderos, ha representado un obstáculo importante.

Cabe destacar que el lobo mexicano cumple un papel fundamental en el equilibrio ecológico. Como depredador tope, su presencia genera efectos positivos en cascada: regula poblaciones de presas como venados y coyotes, reduce el sobrepastoreo y favorece la regeneración de bosques, ríos y biodiversidad en general. Actualmente, esta especie continúa en peligro de extinción, con una población estimada menor a 200 ejemplares en vida silvestre. Por ello, el éxito de este modelo podría marcar el inicio de una nueva etapa para su recuperación en México.

Por ello, el presidente de AZCARM, Ernesto Zazueta destacó que estamos ante un momento histórico para la conservación de fauna silvestre en México.

“Este proyecto demuestra que cuando las comunidades se convierten en protagonistas de la conservación, los investigadores en sus guías y los zoológicos en los principales aliados, los resultados pueden ser extraordinarios. La reintroducción del lobo mexicano en Durango no solo representa esperanza para la especie, sino un nuevo modelo que podría transformar la conservación en todo el país”, concluyó.

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