Por: Samanta Apecechea / Perimetral
Jalisco.- Migrar a Guadalajara implica mucho más que llegar a una ciudad nueva. Para las mujeres, también puede significar enfrentar desigualdades, reconstruir vínculos y encontrar formas de habitar un territorio que no siempre ofrece las mismas oportunidades.
A través del acompañamiento y el intercambio cultural, Caminantas construye redes de apoyo para mujeres migrantes y refugiadas.
Migrar no termina cuando se cruza una frontera. Llegar a una ciudad implica aprender a moverse por sus calles. Encontrar dónde vivir. Buscar oportunidades laborales. Resolver trámites. Y construir relaciones con personas que, hasta entonces, eran desconocidas. También significa enfrentarse a un entorno en el que las costumbres, los códigos sociales y las posibilidades de acceso a derechos pueden ser distintos a los del lugar de origen.
Experiencias migratorias diferenciadas
En Guadalajara, como en otras ciudades, las experiencias migratorias no son iguales para todas las personas. La nacionalidad, la situación económica, la condición migratoria y el género influyen en las oportunidades que cada quien encuentra al llegar. Para muchas mujeres, a estas dificultades pueden sumarse las responsabilidades de cuidado, la precariedad laboral, la discriminación y distintas formas de violencia.
Estas desigualdades no desaparecen necesariamente al cambiar de país. En ocasiones, las mujeres deben resolver sus necesidades económicas y administrativas. Al mismo tiempo, reconstruyen sus redes personales y familiares en un entorno donde quizá no cuentan con personas de confianza a quienes recurrir.
Por eso, hablar de migración también implica preguntarse por las condiciones en que las personas pueden construir una vida en el lugar al que llegan. ¿Qué significa sentirse parte de una ciudad cuando todavía se está buscando un espacio propio? ¿Cómo se construyen redes de apoyo cuando los vínculos familiares y comunitarios quedaron lejos?
En Guadalajara, Caminantas trabaja desde el acompañamiento a mujeres migrantes y refugiadas. Su labor busca generar espacios de orientación, aprendizaje y convivencia donde las experiencias compartidas puedan convertirse en vínculos de confianza y nuevas posibilidades para habitar la ciudad.
El origen de Caminantas
Caminantas nació en 2020, a partir de la iniciativa de mujeres colombianas que buscaban generar ingresos y comenzaron a organizarse para responder a sus necesidades. Lo que empezó como una forma de apoyarse entre ellas se transformó en una red con objetivos más amplios: acompañar a otras mujeres que atraviesan procesos migratorios y ofrecer herramientas para desenvolverse en su nuevo entorno.
Esta historia permite observar una dimensión social de la migración: la importancia de las redes construidas entre personas que comparten experiencias, necesidades o dificultades. Cuando los vínculos familiares y comunitarios se encuentran lejos, conocer a otras mujeres que han atravesado situaciones similares puede facilitar el intercambio de información, el acceso a recursos y la construcción de relaciones de confianza.
Estas redes también tienen una dimensión de género. Las experiencias de las mujeres migrantes están atravesadas por relaciones sociales que pueden condicionar su autonomía económica, sus oportunidades laborales y la manera en que enfrentan las responsabilidades de cuidado. En ese contexto, organizarse con otras mujeres puede abrir espacios para compartir herramientas, reconocer problemas comunes y encontrar alternativas.
La labor
Actualmente, Caminantas desarrolla actividades como talleres de regularización, orientación sobre derechos, apoyo al emprendimiento, encuentros sociales y acompañamiento psicosocial por teléfono. También busca atender las necesidades de mujeres que enfrentan situaciones de violencia de género.
Su trabajo no se limita a proporcionar información sobre trámites o servicios. También supone reconocer que, detrás de cada proceso migratorio, existe una historia. Además, hay una serie de vínculos que se transforman y la necesidad de construir nuevas formas de pertenencia.
Desde esta perspectiva, el acompañamiento comunitario puede contribuir a que las mujeres no afronten individualmente todas las dificultades que implica llegar a un lugar nuevo. La posibilidad de compartir experiencias y conocimientos permite construir recursos colectivos para resolver problemas cotidianos y ampliar las alternativas disponibles.
La relación entre migración, territorio y pertenencia atraviesa Trenzando Cultura, una iniciativa de Caminantas . La iniciativa reúne actividades de intercambio cultural entre mujeres mexicanas y de otras nacionalidades. A través de la historia, el lenguaje, la gastronomía y el baile, el proyecto propone conocer Guadalajara y compartir las expresiones culturales que forman parte de las historias de quienes la habitan.
Habitar una ciudad no significa únicamente residir en ella. También implica reconocer sus espacios, comprender sus dinámicas y desarrollar vínculos que permitan sentirse parte de la vida cotidiana. Para quienes han migrado, este proceso puede adquirir un significado particular. Porque Guadalajara es, al mismo tiempo, un lugar que aprenden a conocer y un espacio donde buscan construir un presente.
Encuentro de saberes y raíces entre mujeres
Trenzando Cultura organizó el Encuentro de saberes y raíces entre mujeres, una serie de actividades que arrancaron el pasado domingo 4 de octubre. Las actividades iniciaron con una ruta por el Centro Histórico de Guadalajara que concluyó en el Museo Cabañas. En el museo, las participantes conocieron parte de la historia del recinto.
El próximo 10 de octubre se realizó un taller de sociolingüística en el que mujeres mexicanas y extranjeras exploraron las palabras y las distintas formas de comunicarse. El lenguaje, además de servir para intercambiar información, expresa pertenencias, experiencias y formas de interpretar el mundo. Encontrarse con otras maneras de hablar puede revelar diferencias, pero también abrir posibilidades de comprensión mutua.
Las siguientes actividades incluirán un taller gastronómico el 18 de octubre en la Fonda Lolita. Ahí, las asistentes podrán acercarse a la preparación de birria y arepas, platillos vinculados con tradiciones culinarias distintas.
El 24 de octubre se realizará el taller de ritmos De aquí y de allá, un encuentro que propone compartir expresiones musicales y de baile de diferentes lugares.
La programación concluirá el 14 de noviembre con un bazar cultural, otro espacio de encuentro e intercambio en el marco del proyecto.
Estas actividades permiten acercarse a una dimensión de la migración que va más allá del desplazamiento geográfico. Esto compete a la construcción de vínculos y el reconocimiento mutuo. Conocer una ciudad también puede significar descubrirla junto con otras personas, compartir saberes y encontrar espacios donde las distintas procedencias no sean un impedimento para convivir.
Hermanamiento
Como explicó una de las integrantes de Caminantas entrevistada para este texto “este tipo de encuentros también permiten hermanarnos”. La idea resulta significativa porque reconoce a las mujeres migrantes no sólo por las dificultades que enfrentan, sino también por los conocimientos, las experiencias y las expresiones culturales que aportan a la comunidad.
Pensar la migración desde una perspectiva de género implica reconocer que las mujeres no viven este proceso de manera aislada de las condiciones sociales que atraviesan sus vidas. Las desigualdades económicas, las responsabilidades familiares, la discriminación y la violencia adquieren formas particulares cuando una mujer debe reconstruir su vida lejos de sus redes habituales de apoyo.
En estas circunstancias, los espacios comunitarios pueden contribuir a generar confianza, compartir información y ampliar las posibilidades de acción. La organización colectiva permite que ciertas necesidades dejen de percibirse como problemas exclusivamente individuales. Así, pueden reconocerse como experiencias relacionadas con condiciones sociales más amplias.
El valor de estas redes no reside únicamente en la ayuda que circula entre sus integrantes. También existe la posibilidad de establecer relaciones que reconozca a las mujeres en sus capacidades, conocimientos y decisiones, y no solamente por las dificultades que enfrentan.
Caminantas impulsa esta labor mediante actividades de acompañamiento e intercambio. Pero sostener estos espacios también requiere recursos y colaboración. Por ello, la organización realiza campañas de donación y cuenta con distintas formas de participación, entre ellas la venta de café en una cafetería.
La responsabilidad sigue siendo del Estado
Estas iniciativas contribuyen a mantener sus actividades y permiten que otras personas se involucren con su trabajo y las redes comunitarias pueden abrir posibilidades importantes, sin embargo, no sustituyen la responsabilidad de las instituciones públicas de garantizar derechos y condiciones de vida dignas para las personas migrantes y refugiadas.
El acceso a documentación, vivienda, empleo, servicios y protección frente a la violencia requiere respuestas que no dependan exclusivamente de la capacidad de las propias mujeres para organizarse o de la solidaridad de otras personas.
Conocer a Caminantas permite mirar la migración desde una perspectiva que va más allá del desplazamiento entre países. Migrar también supone transformar vínculos, aprender a habitar otros espacios y encontrar maneras de construir una vida en un entorno nuevo.
Desde una mirada de género, su trabajo permite reconocer la importancia de las redes que las mujeres construyen para afrontar dificultades y generar nuevas posibilidades. Desde una mirada sociológica, muestra que la pertenencia no surge automáticamente por residir en una ciudad. Se construye mediante las relaciones, la participación y el reconocimiento mutuo.
En Guadalajara, una ciudad habitada por personas con distintas historias y procedencias, este tipo de iniciativas invitan a pensar qué condiciones permiten que alguien no sólo llegue, sino que pueda participar plenamente en la sociedad de la que ahora forma parte.
Porque construir un hogar no depende únicamente de encontrar un lugar donde quedarse. También requiere la posibilidad de establecer vínculos, ejercer derechos y compartir la vida con otras personas sin tener que renunciar a la historia propia.
Conoce y apoya a Caminantas
Caminantas construye redes de acompañamiento para mujeres migrantes y refugiadas. Si quieres conocer más sobre su trabajo, solicitar orientación o contribuir a sostener sus actividades, puedes consultar sus canales oficiales.
Conoce su trabajo:
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Este trabajo fue realizado por Perimetral, que forma parte Territorial Alianza de Medios. Para consultar el contenido original, dar clic aquí.




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