Quería un marco muy mexa para leer Amerikkkana, el nuevo libro de Rojo Córdova… y de tanto preludio, no supe por cuál empezar. Porque leer a Rojo no es algo que pase desapercibido y no se debe hacer con el ánimo desgarbado. Hay que tener apetito deseoso y atender cada una de sus formas. Así fue, desde la forma de adquirir el libro —a la salida del metro, en plena parada de camiones, rodeado de vendimias y fritangas de todo tipo y como marco de fondo el verde arbolado que resguarda uno de los pulmones de la ciudad— en los Viveros de Coyoacán. Un contraste punzante que se aprecia casi en cualquier salida de metro; un lugar perfecto para encontrarlo a él, a él que es voz viviente de lo que aquí sucede, él que sabe atrapar y resguardar en un poema la humanidad desapreciada de las calles y sus andantes con personajes ocultos… para sacar la belleza, para gritar las verdades.
Porque así es Rojo, un ser académicamente performático —si así se puede decir— capaz de romper todas las formas para entregarnos una pieza muy cañona. Eso hace en Amerikkkana (Ediciones del Lirio, 2026); una obra de teatro, un diálogo múltiple, un sueño necesario, una jalada de orejas, un retrato, una denuncia, una advertencia, un cómic imaginario, un histórico desparpajo; una historia reciente, creciente, cercana, humorística, compleja… no sólo una mentada de madre —como él mismo dice— este libro es un ejercicio a lo rojiano para que cada lector arme su propia idea luego de ver la puesta en escena de cada personaje en contexto propio. Una historia que nos hará repensar la relación que la ‘gringuidad’ ha desarrollado con la mexicanidad. Que nos hará ver el propio fondo y descubrir, de este lado o del otro, el Trump que cada uno lleva dentro.
Es un libro que se lee en movimiento. Una entrada para la que el autor pide ponerse de pie porque se va a entonar el himno nacional. En cada acto se marca la pauta, se detalla la escenografía, olores, luces, colores. En el primer acto ‘El camino azul a la presidencia’ se escuchan las voces de Hillary y Obama, un debate con un ritmo versado bien peliagudo donde se arrebatan la palabra… Hillary sucumbe y no creerás lo que le pide Obama. Cada acto es un derroche de creatividad fresquita, pero dos de los que más disfruté es el diálogo entre Kamala y la Bandera confederada donde ésta última termina recordándole que sí, en efecto, es súper poderosa, pero no tanto como Netflix para cambiarla y lavarle la cara. Termina ofreciéndole un medio tamal y recomendándole que mejor se marche a gentrificar México. Otro de los actos en lo que no tuvo empacho el Rojo fue en el de ‘Britney Bundy’, un personaje que encierra todos los frutos blancos que se prometen. Justo aquí aparece Trump con un discurso que no imaginas.
Este libro nace de una herida abierta, nos dice Rojo Córdova, nació de la impresión que le marcó el encuentro violento que vivió por un agente fronterizo en la aduana gringa, la primera vez, también la segunda y la tercera cuando se encontraba en el mostrador en espera de su permiso, con su visa en regla y respondiendo en perfecto inglés a cada una de sus preguntas. ¿Qué se creen?, ¿qué se han creído?
Por último, los invito a ver y a escuchar una creación rojianasobre la ciudad chilanga: https://www.youtube.com/watch?v=HOPtbIpN9Ww antes, o después, de adentrarse en su Amerikkkana, apenas una sugerencia. Para los más zen, siempre me gusta decir que conocí a Rojo en un retiro de meditación, hace muchos años, y que, entre todos, fue de los pocos personaje que vi con luz propia. Es un ser que siempre me recuerda la elegancia que hay en los erizos y el profundo amor que existe por el prójimo. ¡Enhorabuena!
Comentarios: [email protected]


Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.