Por fortuna he habitado durante mucho tiempo una casa con muchas ventanas, donde entra la luz de diferentes formas y a veces vivimos también en la penumbra. Las ventanas son un invento humano que acota nuestra mirada, nos da un marco de referencia y nos deja, si nos atrevemos, asomarnos a otros mundos que suceden afuera del que estamos pisando en este instante.

Me gusta usar la palabra ventana, siento que siempre me da una picazón por asomarme a otra cosa, a otra persona, a otro proyecto, a otro producto artístico a otro ser. Hoy me asomé por una ventana que no esperaba y me dejó una sensación de incomodidad que de primera intención no pude describir.

Desdoblándome es un cortometraje de Natália Pájaro nominado a la 68° entrega de los premios Ariel en la categoría de mejor cortometraje de animación. El cortometraje se desarrolla mayormente en una casa, donde la protagonista está teniendo un episodio de crisis psicótica y quienes miramos este cortometraje nos sumimos con Henrietta, en su camino al delirio.

Gracias al equipo de producción Desdoblándome me pude asomar en una ventana que no esperaba. Esta fue una de esas ocasiones donde miré por un lugar desconocido y me encontré frente a un espejo que me desfiguraba.

La salud mental ha orbitado mi vida y he podido observar, con mucho desconcierto, algunas manifestaciones de brotes psicóticos. En mi experiencia, vistos desde fuera son desconcertantes y aterradores. En este cortometraje lo vemos desde dentro, y el desconcierto se vuelve todavía mayor, del terror prefiero no contarles y que ustedes lo vivan de primera mano.

Me coloqué los audífonos, encendí el monitor de la computadora y me dispuse a verlo. El viaje inmersivo debe tener otras características en una sala de cine, pero en la silla de mi escritorio se sintió como habitar dentro de una pintura. Porque eso es lo otro que deben saber de Desdoblándome, que utiliza una técnica de animación experimental con óleo.

Los fotogramas se persiguen unos a otros mientras tu mirada no termina por adaptarse: en el camino del delirio miramos texturas que no suelen habitar los formatos de video, los trazos, las huellas, las marcas casi imposibles de imitar del óleo se desbordan por la pantalla.

No me quedó otra opción más que habitar el delirio y preguntarme ¿y dónde estamos las demás personas cuando sucede un brote psicótico? Creo que el excelente trabajo de Natalia Pájaro en Desdoblándome nos invita a pensarnos en primera persona, a habitar la incertidumbre y a reflexionar sobre la espiral que puede llevar a muchas personas al abismo. Pero también, en el camino descubrir si poseemos la ternura suficiente para acompañar a alguien como Henrietta, y si no ¿qué estaría en nuestras manos para que no se pierda una persona más en el abismo?

Ojalá puedan encontrar este cortometraje y seguirlo en su camino de nominación para los premios Ariel 2026.

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