…Adivino en las luces del pasado
el porqué de la sombra en el presente.
Juan José Arreola

Caminamos ya por la senda de 2026 y por muchas razones le decimos al presente año ¡bienvenido! Tendremos 365 días para buscar oportunidades de solución a nuestros problemas. La esperanza de remontar la crisis humanitaria que vivimos encontrará seguramente muchos asideros durante este año. Y aunque los tropiezos no falten nuestras fortalezas serán mayores que las debilidades que asalten las diferentes posiciones que ocupemos. Y en ello será muy importante saber qué lugar ocupamos dentro del entorno en que vivimos y las responsabilidades que nos corresponde atender.

En ese ánimo y con la firme convicción de que caminamos rumbo a la postcrisis, es muy importante que podamos plantearnos metas a cumplir en la actividad que realicemos, pues ello nos puede dar una idea más precisa de la contribución que realizamos en la obligada búsqueda de la paz para Sinaloa. Quizá una de las actividades que realizamos desde la CEDH pueda ayudarnos a entender a lo que me refiero. En el área de Secretaría Ejecutiva se lleva a cabo la promoción y difusión de la cultura de los derechos humanos en todo el estado. Contamos con cinco oficinas en la entidad y bajo la visita permanente a las escuelas primarias, secundarias y preparatorias hacemos uso de mil recursos para poner en manos de estudiantes materiales que se refieren a la materia que trabajamos. Y con ellos realizamos capacitación en derechos humanos.

Este trabajo no termina en las escuelas, la CEDH se acerca permanentemente a empresas, organismos de periodistas, colectivos de buscadoras de personas desaparecidas, colegios de abogados y otras organizaciones de la sociedad, para hacer convenios de colaboración, lo que incluye la capacitación en derechos humanos. Los números han ido creciendo y nos dan idea de cómo promovemos los valores que dieron cimiento a nuestra civilización y la dimensión que alcanzan por el tamaño de la población que recibe esos beneficios. Este 2025 pasado alcanzamos a llegar a casi 76 mil personas, la inmensa mayoría estudiantes. Ello representa el 2.5 por ciento de la población sinaloense que es un poco mayor a los 3 millones de habitantes.

Pero si comparamos esos casi 76 mil beneficiarios con la población de 6 a 19 años (población escolar de primaria, secundaria y preparatoria) el porcentaje alcanza el 14.5 por ciento de ese universo. Con esto quiero decir que la CEDH hace grandes esfuerzos para estar presente en la vida de un importante estrato social, con el fin de contribuir a la cultura de los derechos humanos y mejorar las conductas de esas generaciones en formación. Este esfuerzo puede dar mayores frutos si el trabajo que realizan otras instituciones del Estado mexicano llega a coincidir con este trabajo y con sus nobles fines. Con ello estaremos contribuyendo enormemente en la formación de una moral que enfrente la crisis humanitaria que ahora padecemos.

¿Quiénes debemos coincidir en este esfuerzo?: SEPyC, universidades, ISIC, direcciones de cultura municipales, entre otras instancias. Lo ideal sería que existiera una columna vertebral en todo su quehacer, pero no creemos posible tanta coordinación; se puede lograr una coordinación mínima y la elaboración de contenido que direccione hacia una meta acordada.

Las posibilidades de llegar a toda la población sinaloense son infinitas, sin distinción de edad, de oficio, de creencias, de militancias y de clase social. Y cuando hablamos de cómo abordar la gestión de remontar la crisis, de acercar la postcrisis, de fortalecer la expresión cultural, estamos considerando la capacidad que puede desplegarse y la coincidencia de contenidos. De ser posible una acción que incluya a todas las instancias oficiales que deben involucrarse, convocando a organismos de la sociedad, la postcrisis podrá ser visible en un tiempo razonable. Y de trabajar en ello en 2026 esta vuelta al sol se volverá apasionante y alimentará la esperanza que resiste en nosotros imaginando la victoria ante la crisis de seguridad.

¿Qué ruta seguir? La cantidad de opciones será tan rica como la imaginación que sumen todos y cada una de las instituciones participantes. Pero bien podemos adelantar que no estaría mal iniciar con reuniones sencillas de quienes muestren mayor interés y crecer con las mismas hasta desarrollar congresos o convenciones, mismos que deben realizarse con la publicidad, el conocimiento de amplios sectores de la sociedad y con la movilización de los mismos en respaldo a esas iniciativas. Las políticas que allí se acuerden llevarían desde su inicio la garantía de impactar profundamente las conductas de gran parte de la población y de encaminarse hacia la solución de la crisis humanitaria que vivimos.

¿Cómo crear una agenda común? No requerimos de hacer una lista interminable de tareas o temas a tratar. Hablemos de tres puntos esenciales de entrada: la conveniencia de tratar pacíficamente todo conflicto, las ventajas de la educación escolar y extra aulas, y la democratización de la vida pública. Llevar estos temas a la reflexión de todos los sectores de la sociedad, en los diferentes estratos, más allá de edades, sexo, ocupación y cualquier otro perfil social, permitirá formarnos una idea de qué es posible el ejercicio colectivo de analizar los problemas que nos son comunes y de que enfrentar la crisis con todas las posibilidades de salir adelante, es posible.

Se nos adelantó en el camino Miguel Ángel García Leyva, con cariño le dedico estas líneas: te recuerdo en aquellos días en que siendo estudiante de secundaria ya participabas en nuestras manifestaciones públicas. Años después te incorporas al movimiento de búsqueda de personas desaparecidas. En el colectivo Esperanza encontraste el espacio para desplegar iniciativa y solidaridad, primero en Culiacán y después en Mexicali. No fue tu única actividad: la Cooperativa de Pepenadores de Culiacán guarda en su memoria los esfuerzos y sacrificios tuyos como su asesor. Y los dos organismos de vendedores ambulantes del centro de Culiacán extrañarán tu incondicional apoyo como abogado. ¿Cómo olvidar tus afanes por los migrantes nacionales y extranjeros? Ojalá que tu huella humanista quede indeleble para las nuevas generaciones, pues tu obra y ejemplos son dignos de referencia para los que vendrán después. DEP Miguel Ángel.

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