Se acerca el 2030 y el momento de evaluar qué tan cerca estamos de cumplir con las metas de la llamada Agenda 2030. Recordemos que en 2015, los Estados miembros de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para avanzar en un periodo de 15 años hacia la consecución de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en términos sociales, ambientales, económicos, de gobernanza, de alianzas y de combate a las desigualdades. Todos los ODS son importantes pero hoy quiero referirme al Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (ODS 2) que se denomina “Hambre Cero”. Su misión principal es poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible para el año 2030.

Las principales metas del ODS 2 son Erradicar el hambre (garantizar que todas las personas, especialmente las más vulnerables, tengan acceso a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año) y Poner fin a la malnutrición (atender las necesidades nutricionales de niños, adolescentes, mujeres embarazadas y personas mayores para reducir problemas como el retraso del crecimiento y la obesidad). Adicionalmente, Duplicar la productividad agrícola (apoyar a los pequeños productores de alimentos, asegurando su acceso a la tierra, recursos financieros y mercados; Promover la Sostenibilidad y resiliencia (fomentar sistemas de producción de alimentos sostenibles que ayuden a mantener los ecosistemas y fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático y desastres naturales) y; Mantener la diversidad genética (proteger la diversidad de semillas, plantas cultivadas y animales de granja para asegurar la seguridad alimentaria a largo plazo).

Evidentemente esto es muy importante porque en estos momentos cientos de millones de personas sufren de hambre crónica a nivel mundial. Factores como los conflictos bélicos, el cambio climático y las crisis económicas han agravado esta situación y alcanzar las metas del ODS 2 (Hambre Cero) es fundamental porque además el objetivo tiene un estrecho vínculo con otros ODS como los relacionados con la salud, la educación y la reducción de las desigualdades.

En la actualidad, las regiones con mayor inseguridad alimentaria aguda son el África Subsahariana (especialmente Sudán, Sudán del Sur, Chad, Nigeria), Oriente Medio (Gaza, Yemen, Siria) y Haití en el Caribe. Estas regiones están afectadas principalmente por los conflictos armados, el colapso económico y la crisis climática. Con más detalle, Sudán se encuentra en la peor crisis humanitaria y países como Sudán del Sur, Chad, Nigeria, Somalia, Malí, Etiopía y República Centroafricana enfrentan altos niveles de desnutrición. La Franja de Gaza tiene un índice de inseguridad alimentaria extremadamente alto debido al conflicto palestino-israelí, Yemen sigue en crisis crítica y, Afganistán y Siria siguen afectados por la inestabilidad política y económica. Haití es la nación más afectada en el hemisferio occidental, con la mitad de su población enfrentando hambre aguda por violencia de pandillas y colapso económico.

En América Latina y el Caribe (ALC) además de Haití, Venezuela, Guatemala, Honduras y Bolivia son las naciones que más padecen hambre y desnutrición. También Perú registra alta inseguridad alimentaria, afectando a más de la mitad de su población (51%) en la región andina. Se estima que 45 millones de personas sufren hambre en América Latina y el Caribe y la región registra niveles de sobrepeso y obesidad mayores a la estimación mundial.

Para identificar en México a la población que padece hambre o inseguridad alimentaria tomé información del INEGI/CONEVAL correspondiente a la medición de la pobreza multidimensional particularmente lo que se refiere a la carencia por acceso a la alimentación, que considera a los hogares que presentan un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo. También es llamada carencia de alimentación nutritiva y de calidad. Además, analicé los resultados de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH), en donde se incluyen reactivos que permiten determinar el grado de inseguridad alimentaria de las personas en los hogares. En ella se pregunta si en los hogares las personas tuvieron una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos; dejaron de desayunar, comer o cenar; comieron menos de lo que piensa debía comer; se quedaron sin comida; sintieron hambre, pero no comieron y; comieron una vez al día o dejaron de comer todo un día.

La información más reciente (2024) del INEGI/CONEVAL señala que en México hay 18.8 millones (mill) de personas con carencia alimentaria o carencia de alimentación nutritiva y de calidad. La mayor cantidad de personas en esta condición se concentra en el Estado de México (2.6 mill), Chiapas (1.2 mill) y Veracruz (1.1 mill). En estas tres entidades vive el 25 por ciento de las personas con carencia alimentaria.

En el ámbito nacional, los 18.8 millones de personas representan el 14.4 por ciento del total de la población. Los estados con un mayor porcentaje de su población con carencia de alimentación nutritiva y de calidad son Tabasco (32.7%), Guerrero (27.9%) y Oaxaca (23.5%). Los menores porcentajes están en Jalisco (8.0%), Baja California (8.1%) y Aguascalientes (8.7%).

Las cifras son todavía muy altas (sobre todo en algunas regiones), pero los datos más recientes (2024) del INEGI/CONEVAL señalan que desde la última medición (2016), en México el número de personas con carencia alimentaria o carencia de alimentación nutritiva y de calidad disminuyó en 7.7 millones de personas. La cantidad de personas con esta carencia disminuyó en el periodo en todas las entidades federativas y las mayores disminuciones se observaron en el Estado de México (1.4 millones menos), Veracruz (720.7 mil menos) y Jalisco (575 mil menos). Las menores disminuciones se han presentado en Chiapas (8.2 mil menos), Tlaxcala (47.5 mil menos) y Guerrero (47.5 mil menos).

En términos porcentuales, el porcentaje de personas que en el país padecen hambre o insuficiencia alimentaria se redujo en 7.5 por ciento entre 2016 y 2024 y las entidades en donde más se redujo son Tabasco (15.4% menos), Colima (12.0% menos) y Oaxaca (11.4% menos). También se redujo, aunque con los porcentajes más bajos, en Guerrero (2.5% menos), Chiapas (2.9% menos) y CDMX (3.9% menos).

Para Sinaloa, al 2024, se trata de 383.5 mil personas en la condición de carencia de alimentación nutritiva y de calidad, aportando el 2.0 por ciento al total nacional y ocupando en este renglón la posición 16. En términos porcentuales, el cambio significa una reducción de 10.7 por ciento entre el 2016 y el 2024, que corresponde a 292.1 miles de personas menos con carencia por acceso a la alimentación en el periodo.

Para el análisis de la información que proporciona la ENIGH 2024 me basé en los microdatos y tomé en consideración las siguientes preguntas: A. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez se quedaron sin comida?; B. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez usted o alguna persona adulta en su hogar dejó de desayunar, comer o cenar?; C. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez usted o alguna persona adulta en su hogar comió menos de lo que usted piensa debía comer?; D. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos, ¿alguna vez usted o alguna persona adulta en su hogar sintió hambre pero no comió?, E. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez usted o alguna persona adulta en su hogar solo comió una vez al día o dejó de comer todo un día? Considerando la presencia de menores de edad en el hogar incluí en el análisis tres preguntas más, F. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez algún menor de 18 años en su hogar sintió hambre pero no comió?; G. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez algún menor de 18 años en su hogar se acostó con hambre? y; H. En los últimos tres meses, por falta de dinero o recursos ¿alguna vez algún menor de 18 años en su hogar comió una vez al día o dejó de comer todo un día?

Para un manejo más claro de las respuestas me voy a referir a las preguntas para los adultos de la siguiente manera: A. ¿En el hogar alguna vez se han quedado sin comida? B. ¿En el hogar alguna vez se han quedado sin desayunar, comer o cenar? C. ¿En el hogar alguna vez han comido menos de lo que deseaban? D. ¿En el hogar alguna vez han tenido hambre y no ha habido comida? E. ¿En el hogar alguna vez alguien solo comió una vez o no comió en todo un día? En el caso de los menores, F. ¿En el hogar algún menor sintió hambre y no comió?; G. ¿En el hogar algún menor se acostó con hambre? y H. ¿En el hogar algún menor comió una sola vez o no comió en todo el día?

De esta manera, encontré que en el país, por falta de dinero o recursos, el 8.9 por ciento de los hogares alguna vez se quedó sin comida; en el 9.4 por ciento de los hogares hay personas que no desayunan, comen o cenan; en el 15.4 por ciento de los hogares hay personas que cuando comen no quedan satisfechas; en el 10.3 por ciento de los hogares hay personas que han tenido hambre pero no ha habido comida y; en el 7.4 por ciento de los hogares hay personas que solo comen una vez al día o ninguna. En el caso de los menores de edad (solo tomé en cuenta los hogares con menores), en el 11.9 por ciento de los hogares hay menores de edad que han tenido hambre y no han comido; en el 11.3 por ciento de los hogares hay menores que se acuestan con hambre y; en el 8.6 por ciento hay menores que comen una sola vez al día y en ocasiones ninguna.

Cuando consideré la situación por entidad federativa, encontré que los estados en donde un mayor porcentaje de hogares alguna vez se han quedado sin comida son Tabasco (21.2%), Guerrero (14.4%) y Sonora (14.1%). Los estados con los valores más altos en el porcentaje de hogares en los que hay personas que no desayunan, comen o cenan son Tabasco (23.6%), Guerrero (16.5%) y Michoacán (12.3%). Cuando la pregunta se refiere a si hay personas que comen y no quedan satisfechas los porcentajes más altos se observaron en Tabasco (30.0%), Guerrero (29.0%) y Oaxaca (24.7%). Para el caso en el que en los hogares se ha tenido hambre y no ha habido comida, en las primeras posiciones están de nuevo Tabasco (21.2%), Guerrero (16.2%) y Oaxaca (14.6%). Finalmente, considerando solo adultos, Tabasco (19.5%), Guerrero (11.0%) y Sonora (10.4%) son los estados que registran un mayor porcentaje de hogares en los que hay personas que solo comen una vez al día o ninguna.

Considerando los menores de edad, Chihuahua (21.5%), Tabasco (20.2%) y Michoacán (16.0%) son las entidades federativas en las que un mayor porcentaje de los hogares registró que en ellos hay menores que han tenido hambre y no han comido. Chihuahua (22.5%), Tabasco (17.7%) y Michoacán (17.1%) son los estados en los que un mayor porcentaje de los hogares declara que hay menores que se acuestan con hambre y, en Tabasco (17.9%), Chihuahua (17.4%) y Sonora (14.1%) se registran los mayores porcentajes de hogares con menores que solo comen una vez al día o ninguna.

La mala alimentación guarda relación estrecha con los mayores niveles de desnutrición. Por eso revisé los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2020-2024 para conocer, por entidad federativa, la prevalencia de bajo peso, baja talla, emaciación (se refiere a una forma severa y aguda de desnutrición caracterizada por una pérdida rápida e involuntaria de peso que conlleva un alto riesgo de mortalidad infantil) y, sobrepeso y obesidad (SP+OB), en la población menor de cinco años.

En los estados de Chiapas (9.9%), Guerrero (7.5%) y Puebla (7.1%) se observa la mayor prevalencia de bajo peso, mientras la mayor prevalencia de baja talla se presenta en Chiapas (30.3%), Oaxaca (23.4%) y Guerrero (20.2%). La mayor prevalencia de emaciación aparece en Aguascalientes (3.0%), Durango (2.9%) y Jalisco (2.8%). Por su parte la mayor prevalencia de SP+OB está presente en San Luis Potosí (15.4%), Durango (13.6%) y Quintana Roo (12.6%).

La menor prevalencia de bajo peso, baja talla, emaciación y SP+OB corresponde a San Luis Potosí (0.8%), Sonora (4.2%), Yucatán (0.1%) y Aguascalientes (3.2%), respectivamente. Sinaloa, para las categorías consideradas, se ubica en las posiciones 24, 29, 12 y 5, respectivamente. De manera que la mayor preocupación en cuanto a evidencia de desnutrición para la entidad corresponde a la prevalencia de SP+OB.

Las cifras evidencian que todavía una parte importante de la población padece hambre y carece de una alimentación nutritiva y de calidad. En México, los indicadores muestran una marcada y significativa mejoría pero todavía hace falta mucho por hacer principalmente para reducir la desigualdad entre las distintas regiones del país. Por ejemplo, de acuerdo con el ENIGH, Tabasco y Guerrero aparecen con las cifras más altas de hogares con mala alimentación, mientras Querétaro y la CDMX aparecen recurrentemente con cifras que evidencian una buena alimentación. Para muchas familias las cosas se complican cada vez más considerando que como recientemente se dio a conocer el costo de la canasta alimentaria sigue creciendo. Para muchos, el dinero no alcanza y comer cada vez cuesta más caro.

Referencias

POBREZA MULTIDIMENSIONAL (PM)/INEGI/CONEVAL. https://www.inegi.org.mx/desarrollosocial/pm/#tabulados

ENCUESTA NACIONAL DE INGRESOS Y GASTOS DE LOS HOGARES (ENIGH) 2024. https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2024/
https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2024/#microdatos

Cuevas-Nasu L, Muñoz-Espinosa A, Jiménez-Aguilar A, Gómez-Acosta LM, García-Feregrino R, Ávila-Arcos MA, Méndez-Gómez-Humarán I, Rivera-Dommarco JA. Desnutrición y sobrepeso en menores de cinco años en localidades urbanas y rurales de México. Salud Publica Mex [Internet]. 22 de noviembre de 2025 [citado 16 de abril de 2026];67(6 (nov-dic):598-60. Disponible en: https://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/17050

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