Por Eunice Aguirre
Quiero escribir esta nueva columna desde un enfoque distinto y retomar desde un nuevo piso de agradecimiento. No desde la urgencia ni desde la herida abierta, sino desde un lugar más suave, más honesto conmigo. Hace un par de días celebré mi cumpleaños número 31 y, sin planearlo, me encontré haciendo un recuento íntimo de todo lo que aprendí durante mis 30 años. Esa reflexión nació gracias a una pregunta detonadora de Dulce, una muy buena amiga que me acompañó a celebrar al rayo del sol, en la orilla de las playas de Mazatlán, esas playas que tanto me encantan y que siguen siendo el único lugar en el que genuinamente creo que debí haber nacido.
Cumplir 31 no se sintió como cerrar un ciclo, sino como entenderlo, como mirar hacia atrás sin juicio y reconocer los aprendizajes que solo llegan cuando una ya vivió, se cayó, se levantó y volvió a intentar. Sobre los 30 aprendí, primero, que la resiliencia va mucho más allá de volver a estar bien. No se trata solo de retomar la vida después del golpe, sino de apropiarte del cambio y habitarlo, aunque incomode, aunque no sea bonito, aunque no tenga una narrativa épica.
Y sí, la realidad es que a veces ser resiliente es el acto mero de seguir existiendo, de levantarte, de bañarte, de responder mensajes, de cumplir lo básico. No siempre es un superpoder ni algo inspirador. A veces es silencioso, cansado y poco fotogénico. Aprendí que romantizar la resiliencia también puede ser una forma de exigirnos demasiado y que está bien reconocer cuando simplemente estamos sobreviviendo, porque eso también cuenta, porque eso también es vida.
El segundo gran aprendizaje de mis 30 fue entender que merezco sentirme vulnerable, merecerlo de verdad. Merezco dejarme sostener por mi familia, por mis amistades, por mi pareja. Merezco pedir ayuda cuando las cosas se ponen rudas sin sentirme tonta, débil o insuficiente. Aprendí que no tengo que demostrar que puedo con todo todo el tiempo, que saber que sé no está peleado con aceptar que, aun así, todo es más fácil si me dejo ayudar.
La vulnerabilidad dejó de ser una falla y se convirtió en un puente, en un espacio donde otras personas pueden entrar, acompañar y abrazar. Entendí que pedir ayuda no me quita autonomía, me devuelve humanidad, y que no todo tiene que doler en soledad para ser válido.
El tercer aprendizaje, y quizá uno de los más poderosos, fue el valor de construir redes. De cuidar los vínculos, de regresar a los afectos que nutren. En mis treinta me encantó retomar AMMJE, volver a ver a esas mujeres que me inspiran, que me retan, que me recuerdan por qué es tan importante caminar juntas. Como siempre lo he hecho, sigo haciendo el llamado a buscar referentes de mujeres poderosas, mujeres reales, que sean ejemplo, espejo y posibilidad para ustedes.
Mis 30 estuvieron llenos de amor, de coraje, de unión, de abrazos largos y de conversaciones profundas. Encontré nuevas formas de habitarme con mis amigas, con sus historias, con lo que nos junta una y otra vez a un costado del mar, ese mar que escucha, que guarda secretos y que, sin saberlo, nos sostiene.
Vane, Lili, Morgán, Rub, Ale, Ruth, Dulce, gracias.
Gracias por caminar conmigo, por celebrarme, por sostenerme y por recordarme quién soy cuando se me olvida. Y también gracias a Alessa, Rocío y Vale, que incluso en el ruido estuvieron presentes en la distancia, sosteniendo desde otros tiempos, otros espacios y otras formas, recordándome que la presencia no siempre necesita cercanía física.
Me quedo con el corazón lleno de gratitud por iniciar mis 31 con ustedes, por hacerlo desde la risa, la complicidad y el amor compartido. Deseo que este nuevo año sea uno que siembre esperanza, que siembre con amor incluso en los días difíciles y que me lleve, que nos lleve, a cosechar esos grandes sueños a los que le he dicho que sí en la vida. Que me permita seguir construyendo desde la ternura, desde la verdad y desde el profundo agradecimiento de estar aquí, viva, acompañada y en paz con lo que soy y con lo que sigo aprendiendo a ser.
Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.