Por: Nuria González Elizalde, directora general de Mexicanos Primero Sinaloa

El sábado 13 de junio nos reunimos en el Auditorio del Jardín Botánico para hablar de la escuela. En un momento en que la conversación pública gira alrededor de la seguridad, la economía y la incertidumbre que viven miles de familias sinaloenses, detenernos a reflexionar sobre la educación siempre vale la pena. No porque la escuela pueda resolver por sí sola los problemas que enfrentamos como sociedad, sino porque sigue siendo uno de los espacios donde se construyen capacidades, oportunidades y comunidad.

Por eso resultó valioso este ejercicio colectivo de reflexión. No porque todos pensáramos igual. De hecho, ocurrió exactamente lo contrario.

Parte de la riqueza del ejercicio estuvo en las personas que aceptaron sentarse a dialogar. Micaela González Heras nos recordó, desde la experiencia de una madre buscadora, que la violencia no se queda en las calles y termina impactando también la vida de niñas, niños y adolescentes. Gladys Gastélum compartió la mirada de las familias que acompañan todos los días el proceso educativo de sus hijos. Alexandra Figueroa aportó la perspectiva de quien observa y documenta la realidad educativa desde el periodismo.

En las mesas posteriores, Gabriela Escoto, Roberto Gutiérrez y Arturo García ayudaron a reflexionar sobre la relación entre escuela, oportunidades y proyecto de vida. Por su parte, Roque Mascareño, Enrique Fae Soto y el profesor Víctor Aispuro, éste último director de una escuela primaria pública, insistieron en algo fundamental: la educación requiere comunidad, participación y corresponsabilidad. Sus experiencias, distintas entre sí, enriquecieron una conversación que difícilmente habría sido posible desde una sola mirada.

Las opiniones no siempre coincidieron, pero sí apareció una idea común: la escuela sigue importando.

Importa porque es uno de los pocos espacios que todavía reúne a personas de distintos contextos alrededor de un propósito compartido. Importa porque ofrece a niñas, niños y adolescentes la posibilidad de construir vínculos y desarrollar un proyecto de vida. Y, especialmente en momentos complejos, importa porque puede ofrecer acompañamiento, estabilidad y sentido de pertenencia.

También quedó claro que las expectativas que hoy tenemos sobre la escuela son distintas. A docentes y directivos ya no sólo se les pide cumplir con sus tareas pedagógicas y de gestión escolar. Esperamos que respondan a desafíos relacionados con la violencia, la salud mental. La convivencia, el ausentismo y las dificultades que enfrentan muchas familias. En sus aulas y espacios terminan reflejándose problemas que tienen origen mucho más allá de la escuela.

Sin embargo, sería injusto esperar que la escuela enfrente sola todos esos retos.

Quizá esa fue una de las reflexiones más importante de la jornada. Para que la escuela avance y pueda responder mejor a los desafíos que enfrenta, se requiere más diálogo, más coordinación y más capacidad para construir puentes entre quienes compartimos la responsabilidad de formar nuevas generaciones.

Necesitamos escucharnos más. Escuchar a las familias, a los estudiantes, a los docentes, a la sociedad civil, a las empresas y a las autoridades. Necesitamos reconocer que ninguna institución, por sí sola, tiene todas las respuestas, pero que juntas pueden construirse mejores preguntas y soluciones.

El conversatorio terminó después de unas horas, pero la reflexión continúa.

Si algo nos dejó este ejercicio es la convicción de que la escuela sigue siendo una causa capaz de reunir a personas muy distintas alrededor de un propósito común. La riqueza de la jornada no estuvo en una sola voz, una organización o una visión particular, sino en la posibilidad de escuchar perspectivas diversas que rara vez coinciden en un mismo espacio.

En tiempos de incertidumbre y fragmentación social, quizá una de las mayores fortalezas de la escuela sea precisamente esa, seguir siendo un punto de encuentro. Porque cuando una sociedad se reúne para pensar en su escuela, en realidad está pensando en el futuro que quiere construir.

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