Tras las lecciones electoral de 2021, Sinaloa enfrenta el reto de replantear su rumbo político y centrarse en erradicar la abstención ciudadana, la desarticulada oposición y con una oferta política capaz de responder a las realidades sociales y territoriales del estado. El PRI y el PAN llegan a la antesala del 2027 obligados a reconstruir liderazgo, credibilidad y visión si desean competir ante un escenario que, hoy por hoy, les es claramente adverso.
Inocencia
Lo que debemos aprender del proceso electoral 2021
Alta abstención. En el proceso del 2021 votaron 1,106,224 ciudadanos (49% del padrón electoral) y 1,149,285 ciudadanos se abstuvieron de votar.
Mario Zamora Gastelum no podía ganar
La coalición PRI+PAN+PRD que lo postulo fue intrascendente, desunida y, no sólo careció de una estructura territorial, sino, además, de una propuesta determinante para revertir la escalera inversa en la que, administración tras administración, transita Sinaloa.
La oferta política de MZG fue un escopetazo al aire: Creación del Fondo Sinaloense para el Emprendedor; Operación de la Financiera Estatal de Desarrollo; Creación de la Red Comercial de Sinaloa; Organización del Fondo Estatal de Desarrollo y; Renovado impulso al turismo, desde la perspectiva de la infraestructura.
Con esa oferta, la coalición desconoció la realidad que aqueja a sindicaturas y comunidades rurales; campos pesqueros y ejidos; agricultores y ganaderos; amas de casa y buscadoras; talleres y microempresarios; familias desintegradas e hijos atrapados en la drogadicción y la delincuencia.
Una oferta incapaz de identificar la razón de ser del gobierno; la manera de revertir la escalera inversa en que transita Sinaloa y direccionarlo al cuadrante ganador, al de la prosperidad; una oferta distante de convertir la trampa de la pobreza en un horizonte de valores.
Es historia. La coalición PRI-PAN-PRD no fue competente y MZG no fue capaz de imponer sus fortalezas, que con creces son superiores a las de su adversario.
¿Qué debemos aprender?
Las coaliciones son importantes, pero no como han sido, sino esta vez, con un propósito central: que la ciudadanía y que toda la oferta permee al subconsciente de ella.
El 2027 es la oportunidad y ni PAN ni PRI pueden ir solos. Desde hoy hay que empezar a construir ese frente, y como el objetivo es la grandeza de Sinaloa, no puede haber diferencias ideológicas ni trampas mezquinas.
Es la sociedad la que debe verla como la puerta para desterrar en definitiva los malos gobiernos, los cacicazgos de los partidos y la vía para tener un gobierno que cumpla con el deber ser de ser de su razón.
Las preferencias electorales no dan para que el PRI y el PAN vayan solos ni para que sus figuras intenten aparecer en las boletas. En Sinaloa la figura de sus activos es conocida, perdedora y no pueden quitarse el peso de la marca.
El PRI y el PAN, juntos tienen el 33.7% de las preferencias; Morena y PT el 42.9%, al que se le puede sumar el PVEM con el 1%. El MC tiene el 6%, pero no es su interés Sinaloa, sino obtener la más grande tajada del poder.
La parte de indecisos, con el 16%, es atractiva y la que puede inclinar la balanza.
Dicho esto, llegar al 2027 y con escopetazos al aire como tradicionalmente ha sido, es PERDER y ser parte de los partidos que alimentan la escalera inversa en la que Sinaloa transita.
Veamos hacia adelante
En Sinaloa tenemos todo para ser libres, prósperos, soberanos, democráticos y competitivos; hay todo para que ejidos y campos pesqueros sean motores de prosperidad; es increíble la cantidad de procesos semi industriales que existen tanto en comunidades rurales como urbanas y que, con políticas adecuadas pueden detonar sus propios sistemas de innovación.
Nuestros liderazgos empresariales son de lo más virtuosos que hay en América Latina; nuestra capacidad física y humana es un capital social que se encuentra en la antesala de su detonación; nuestros recursos naturales, por siglos, han sido de interés internacional y al interior de nuestra sociedad hay talento y habilidades natas y extraordinarias.
Lo que nos falta: un gobierno competente y comprometido en articular todos esos factores para engrandecer SINALOA, sus municipios y sindicaturas; para que todo Sinaloa transite en el cuadrante ganador, donde el institucionalismo constitucional se impone para el bien común.
El 2021 es historia. Pero el 2027 será detonante: la puerta de la sociedad para engrandecerla.
El entorno es alentador
El deber ser de los partidos es la sociedad y el deber ser del gobierno es engrandecerla. Eso es lo que no hay, pero es lo que debemos tener como nuestro propósito para el 2027.
Que la prioridad no sean las denostaciones, sino tener control de nuestro destino. La realidad por su propio peso cae y centrémonos en recuperar el congreso para corregir todas las desviaciones constitucionales e institucionales, y que el Estado de Derecho ponga en el banquillo de los acusados a los que han atentado contra la patria, la soberanía, la libertad y la democracia.
El abstencionismo es determinante. Del 1,149,285 ciudadanos que se abstuvieron de votar en el 2021, seguramente a la mitad lo puede motivar una oferta política centrada en revertir la desastrosa realidad que aqueja a las familias y sus formas de vida y sobrevivencia, en especial a la juventud.
Y de los 624,225 votos que lo hicieron por Morena, un gran porcentaje de ellos está desencantado y puede moverse en la oferta política que los dignifique y los liberte de la trampa donde el gobierno los ha llevado.
Además, los operadores que Morena tuvo en el 2021 hoy ya no lo están y sólo le queda una base tan endeble, como endeble es la mendicidad con apatía e ignorancia.
A esta base que carece de convicción política y autodeterminación para ir a votar sobre bases propias, es inútil hacerle referencia al endeudamiento público, los déficits que cuestan las inservibles obras de la 4t, del huachicol fiscal y de la corrupción a que el gobierno ha llevado a nuestras fuerzas armadas.
Hay todo, pues, para ser optimistas y más para saber que en el 2027 podemos erradicar del gobierno a todos los antivalores que se han apropiado de esa responsabilidad, y que no se la dimos para que nos humille, empobrezca y reprima.
Para concluir
Sin rumbo, sin estructura y sin propuesta, en el 2021 la oposición desperdició su oportunidad y permitió que el desencanto ciudadano se transformara en abstención y resignación.
El 2027 debe ser de aprendizaje, acercamiento y renovación. Pero si el PRI y el PAN se aferran a sus viejas prácticas, a apoyarse en figuras desgastadas y promesas huecas, no solo volverán a perder, sino confirmarán que no son opción y que prefirieron la comodidad del fracaso antes que asumir el reto de reconstruir el rumbo del estado.

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