El pasado 14 de diciembre entró en vigor la Ley Silla en todo el territorio mexicano, lo cual significa que aquellos patrones que incumplan el derecho laboral de otorgar una silla a los colaboradores que trabajan de pie pueden ser sancionados con multas que van de los 27 mil a los 267 mil pesos por trabajador.

Esta reforma a la Ley Federal del Trabajo garantiza a millones de personas trabajadoras el derecho a sentarse durante su jornada laboral al menos cinco minutos cada hora y se enfoca principalmente al cumplimiento en empresas del sector comercio y servicios, mediante un ajuste en su política laboral.

Sin embargo, las empresas restauranteras, gasolineras y tiendas de conveniencia parecen no estar preparadas para cumplir esta ley. En un recorrido efectuado por las empresas de la localidad solo una tienda nacional de convivencia está cumpliendo con la citada disposición laboral; el resto la desconoce y los trabajadores no están enterados de su derecho a denunciar.

Incluso, cuando se platicó con las gerencias de algunas cadenas estatales de restaurantes para explicarles que la implementación de la norma es muy sencilla y sólo consiste en dos aspectos: 1. Informar mediante carteles o juntas informativas a los colaboradores de esta medida y 2. Contar con sillas con respaldo ergonómico para que puedan sentarse los colaboradores se mostraron reacios a hacerlo, ni siguiera cuando se les ofreció dar la consultoría organizacional en forma gratuita en ánimo de apoyar a los trabajadores.

Esta medida, tiene como objetivo principal proteger la salud física de trabajadores y trabajadoras que permanecen de pie durante extensas jornadas, en industrias como el comercio, la seguridad privada, el sector restaurantero y los servicios al cliente. En el sondeo realizado se detectó que los patrones desconocen que pueden ser sancionados hasta con más de 267  mil pesos por cada caso en que incumplan y los empleados no tienen idea de la importancia de que se les respete ese derecho.

De acuerdo con la Cámara de Diputados, esta reforma durante los obliga a los empleadores a proporcionar sillas con respaldo a su personal y a permitir descansos sentados lapsos en los que no se interfiera con la operación del negocio. Aunque no se fija un tiempo mínimo de descanso, expertos en salud laboral sugieren al menos cinco minutos de descanso por cada hora trabajada, especialmente en turnos que superen las seis horas.

La Ley aplica de forma obligatoria a todas las empresas del sector privado, incluyendo supermercados, farmacias, zapaterías, tiendas de conveniencia, call centers, hoteles, restaurantes, y más.

La ley entró en vigor el 15 de junio de 2025, pero se otorgó un lapso de 180 días para que las empresas adapten sus reglamentos de trabajo y estén en condiciones de cumplir con esta ley, que representa un acto de justicia laboral y busca contribuir a tener un entorno organizacional positivo. Es decir, la Ley Silla empezó a aplicarse el 14 de diciembre de 2025.

De acuerdo a un sondeo realizado en supermercados, restaurantes y zapaterías en Culiacán, el 90 % de los empleados consultados desconocen  la Ley Silla y temen que sus empleadores no estén dispuestos a cumplir esta reforma laboral.  Pero, ¿qué pasa si los patrones no cumplen esta Ley?

Las empresas que no respeten esta normativa podrán enfrentar multas de entre 250 y 2,500 veces la UMA (Unidad de Medida y Actualización) y, en casos de reincidencia, incluso suspensiones temporales de actividades. Los trabajadores podrán denunciar irregularidades de forma anónima ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social o la Procuraduría Federal del Trabajo (PROFEDET). Esto implica una multa que va de los 27 mil a los 275 mil pesos mexicanos.

Una de las gerentes de una zapatería comentó “No les cuesta nada dejarnos que nos sentemos unos minutos, mientras no atendemos a la gente, pero el dueño de la empresa ya nos dijo que eso de la Ley Silla es puro discurso del Gobierno y que de pie nos vamos a quedar”.

La llamada Ley Silla representa un cambio de paradigma en la cultura laboral mexicana al poner en el centro la salud y bienestar de los trabajadores. Además, esta Ley tiene una dimensión de justicia de género, dado que más del 80 % de las trabajadoras que permanecen de pie son mujeres.

En suma, las empresas mexicanas en general, y sinaloenses en particular, están obligadas a cumplir la Ley Silla o en caso contrario la STPS y PROFEDET aplicarán sanciones económicas, de tal manera que se sugiere a los propietarios de este tipo de organizaciones colaboren para mejorar el bienestar de los trabajadores.

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