Imaginemos por un momento que nos duele la cabeza, el estómago o tenemos fiebre. Lo normal es acudir al médico para que revise nuestros síntomas y nos indique un tratamiento. Entendemos que la prevención y la atención oportuna son fundamentales para conservar la salud. Con las obras de infraestructura sucede algo parecido, aunque con una diferencia importante: los puentes, presas, carreteras, hospitales, escuelas, edificios, viviendas, drenajes, aeropuertos o anuncios espectaculares no pueden acudir por sí mismos con un especialista cuando empiezan a presentar problemas. En otras palabras, Una estructura no puede decir que tiene grietas, corrosión, socavaciones, deformaciones, hundimientos o daños en sus apoyos. Tampoco puede solicitar ayuda cuando sus materiales comienzan a deteriorarse. Por ello, el papel del ingeniero es equivalente al del médico: debe acudir periódicamente a revisar el “estado de salud” de la infraestructura para detectar problemas antes de que estos se conviertan en fallas graves o, en el peor de los casos, en colapsos.
Siguiendo la analogía, las obras necesitan consultas a domicilio. Y esas consultas deben realizarse de manera sistemática y permanente. Por esta razón surge una pregunta que vale la pena plantear a la sociedad sinaloense ¿Necesita Sinaloa un Departamento o incluso una Subsecretaría de Monitoreo de Seguridad Estructural y Conservación de Obras? La propuesta no es crear una nueva oficina burocrática sin propósito claro. Se trata de concentrar en una sola instancia la supervisión técnica, el monitoreo, la evaluación de riesgos y la conservación de la infraestructura pública del estado. Esta área podría formar parte de la Secretaría de Obras Públicas y tendría la misión de garantizar que las obras nuevas y las existentes mantengan condiciones adecuadas de seguridad y servicio. Y lo cierto es que en Sinaloa existen suficientes razones para discutir seriamente una iniciativa de este tipo.
Dos casos recientes ilustran la importancia del monitoreo preventivo. El primero es el del puente El Quelite, que colapsó en 2021 tras el paso del huracán Nora. Paradójicamente, también, durante su proceso de reconstrucción volvió a presentarse un colapso parcial. Más allá de las causas específicas del evento, vale la pena preguntarse: ¿se conocía el estado estructural del puente antes de su primer colapso? ¿Existían indicios de socavación en su cimentación? ¿Había señales tempranas de deterioro que permitieran intervenir antes de la emergencia? El segundo caso es el del puente Alemania, ubicado sobre la carretera México 15, en Pericos, Mocorito. De acuerdo con reportes periodísticos, la estructura ya presentaba daños derivados de lluvias ocurridas semanas antes de su colapso parcial en agosto de 2026. La pregunta es inevitable: si el daño era conocido con anticipación, ¿habría sido posible evitar el colapso mediante una intervención oportuna? En muchos casos, reparar a tiempo resulta considerablemente más económico que reconstruir después de una falla.
Otro ejemplo claro es la infraestructura carretera. En una colaboración anterior publicada en esta misma revista señalamos que el Gobierno de Sinaloa es responsable del mantenimiento de aproximadamente 863 kilómetros de carreteras estatales, la mayoría construidas con carpeta asfáltica. Esa red demanda trabajos constantes de conservación. Los desafíos son evidentes. Tras el paso del huracán Norma, en 2023, se reportaron 18 socavones en vialidades del estado. Posteriormente, durante 2025, se registraron nuevos socavones en carreteras de Mocorito y en la ruta hacia Surutato. Año tras año observamos el mismo fenómeno: baches, desprendimientos de carpeta asfáltica y socavaciones generadas por lluvias intensas. Esto lleva a plantear varias interrogantes ¿Existe una base de datos estatal que documente las causas de cada socavón? ¿Se están identificando los puntos de falla recurrentes? ¿Se están utilizando esos datos para mejorar los diseños futuros? ¿Es momento de evaluar materiales alternativos para ciertos corredores carreteros? Responder estas preguntas requiere información técnica organizada, monitoreo continuo y capacidad de análisis, precisamente las funciones que podría desempeñar una instancia especializada.
Sinaloa cuenta con 13 presas. Once de ellas fueron construidas durante el siglo pasado. La más antigua es la presa Sanalona, cuya construcción inició en 1939 y cuya operación comenzó en 1948. En otras palabras, tiene más de 75 años de servicio. La Comisión Nacional del Agua mantiene programas de monitoreo de presas enfocados principalmente en variables hidrológicas y operativas. Sin embargo, también resulta relevante conocer periódicamente aspectos como: el comportamiento estructural de la cortina, los desplazamientos estructurales acumulados, los efectos del envejecimiento de materiales, la evolución de posibles procesos de deterioro. La pregunta central es sencilla: ¿cuál es el nivel actual de seguridad estructural de una presa que lleva más de siete décadas en operación? Afortunadamente, investigaciones recientes realizadas por especialistas de la Universidad Autónoma de Sinaloa han demostrado que este tipo de evaluaciones puede llevarse a cabo mediante tecnologías avanzadas como GPS, InSAR y modelación numérica.
En materia de salud existe un referente valioso: el Programa Hospital Seguro. Su objetivo consiste en garantizar que los hospitales mantengan condiciones estructurales, funcionales y operativas adecuadas para continuar prestando servicios durante y después de una emergencia. La idea es correcta y necesaria. Sin embargo, vale la pena reflexionar: ¿Todos los hospitales de Sinaloa han sido evaluados recientemente desde el punto de vista estructural? ¿Se cuenta con información actualizada sobre su nivel de seguridad? ¿Están preparados para operar después de un sismo importante o de un fenómeno hidrometeorológico extremo? Los hospitales representan infraestructura estratégica. Su falla durante una emergencia podría multiplicar las consecuencias de un desastre.
Finalmente, existe un tema que cada temporada de lluvias vuelve a aparecer en la agenda pública: los anuncios espectaculares. Las autoridades municipales y estatales realizan inspecciones periódicas y eso merece reconocimiento. De hecho, recientemente Protección Civil informó la revisión de cientos de estructuras y la emisión de recomendaciones para reforzar condiciones de seguridad. Sin embargo, estas evaluaciones podrían fortalecerse aún más mediante la participación sistemática de ingenieros estructuristas, directores responsables de obra, y colegios de profesionistas. No se trata de cuestionar el trabajo que actualmente realizan las autoridades, sino de incorporar mayor profundidad técnica a los procesos de inspección y toma de decisiones. Cuando se analizan estructuras sometidas a viento, corrosión, fatiga de materiales o deterioro por antigüedad, la opinión especializada puede marcar una diferencia importante.
En resumen, la propuesta de crear un Departamento o Subsecretaría de Monitoreo de Seguridad Estructural y Conservación de Obras no debe interpretarse como un gasto adicional, sino como una inversión en prevención. Las grandes fallas rara vez ocurren de manera repentina. Generalmente son la consecuencia de pequeños problemas que no fueron detectados, monitoreados o atendidos a tiempo. La infraestructura es uno de los activos más valiosos de cualquier sociedad. Su construcción requiere décadas de inversión pública, pero su deterioro puede producirse en cuestión de meses si no existe una estrategia permanente de conservación. Quizá ha llegado el momento de que en Sinaloa dejemos de actuar únicamente después de los colapsos y comencemos a invertir más en prevenirlos. Después de todo, cuando se trata de la salud de nuestras obras, el mejor tratamiento sigue siendo la detección temprana.
PD – En materia de seguridad estructural, el viejo dicho sobre Mahoma y la montaña aplica de manera peculiar: la estructura no puede acudir al ingeniero; el ingeniero es quien debe acercarse a la estructura. Y mientras más frecuente sea esa visita, mayores serán las posibilidades de conservarla segura para todos.

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