El inicio de un nuevo año suele traer consigo una lista de metas: emprender, crecer, vender más, consolidar un proyecto. Sin embargo, pocas veces esas metas se acompañan de una reflexión igual de importante: cómo vamos a crecer y qué impacto tendrá ese crecimiento en el mundo que habitamos.
En medio de ese replanteamiento, vale la pena mirar ejemplos que demuestran que emprender y cuidar el entorno no son caminos opuestos. Medu Protection, fundada por Chayo Romo, es uno de esos casos que invitan a comenzar el año con una mirada distinta sobre el éxito empresarial.
Medu Protection desarrolla equipo de protección personal médico reutilizable, particularmente batas y trajes especiales para uso en hospitales. A diferencia del equipo desechable tradicional, los productos de Medu están fabricados con material técnico que puede lavarse y reutilizarse más de 50 veces, sin perder sus propiedades de protección.
Este solo dato cambia por completo la ecuación. En un sector donde la lógica dominante ha sido “usar y tirar”, especialmente después de la pandemia, apostar por la reutilización significa reducir de forma significativa los residuos médicos, uno de los flujos de desechos más complejos y contaminantes que existen.
Pero el valor del proyecto no está únicamente en el producto. Medu entiende la sostenibilidad como un sistema completo. Por eso, su modelo incorpora procesos de recolección, lavado y control de vida útil del equipo, facilitando que hospitales y clínicas puedan usar estas prendas de forma continua y segura. Incluso han desarrollado herramientas digitales que permiten dar seguimiento al número de usos de cada pieza, asegurando que se mantenga dentro de los estándares de protección.
Lo admirable de este enfoque es que no nace desde la comodidad. Emprender en el sector médico ya implica cumplir regulaciones estrictas, altos estándares de calidad y una enorme responsabilidad. Hacerlo, además, incorporando criterios ambientales y de circularidad, supone tomar decisiones más complejas desde el inicio: invertir en materiales durables, pensar en logística inversa, resistir la tentación del menor costo inmediato.
Medu Protection demuestra que la sostenibilidad no es un accesorio que se agrega cuando el negocio ya está funcionando, sino una decisión estratégica desde el origen. En lugar de preguntarse únicamente cómo vender más, el proyecto se pregunta cómo proteger mejor al personal médico, a los pacientes y al entorno.
Este tipo de emprendimientos resultan especialmente valiosos en un inicio de año, cuando muchas personas están replanteando sus caminos profesionales. Nos recuerdan que emprender no tiene por qué replicar modelos que ya mostraron sus límites. Que es posible innovar incluso en industrias tradicionalmente rígidas. Y que alinear las metas personales y empresariales con la sostenibilidad no es una moda, sino una forma de construir proyectos más sólidos y coherentes a largo plazo.
Tal vez el verdadero reto para este nuevo año no sea solo cumplir objetivos, sino elegir conscientemente qué tipo de impacto queremos generar.
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