En respuesta a la columna que escribí la semana pasada con titulo “¿A quién le toca?”, donde urgía a la sociedad a activarse y ser más proactivos y participativos, algunas personas me pedían que pusiera ejemplos de cómo participar. ¿En serio no sabemos qué hacer? La respuesta es tan sencilla como simplemente eso, participar.

¿Cuántas veces nos han invitado a una marcha, evento, foro, charla, conversatorio, manifestación, demanda ciudadana, a firmar un desplegado o una petición, a visitar o llamar a los legisladores de tu distrito, etc.? ¿Cuál ha sido nuestra respuesta? ¿Cuántas veces hemos aceptado la invitación y cuántas no? ¿Cuáles han sido las razones que damos para no asistir o participar?

Si somos honestos con nosotros mismos nos daremos cuenta de que la gran mayoría de las veces simplemente lo dejamos pasar. Nos volvemos muy creativos para inventar hasta la más mínima excusa para no asistir o participar. Algunas válidas y otras no tanto. Desde: No voy a estar ese día en la ciudad, Tengo un compromiso previamente agendado ese día, no tengo con quien dejar a los niños, tengo trabajo, no sirve de nada, no confío en los organizadores, nada va a cambiar, tengo miedo de exponerme y muchas otras razones por las cuales no participar. La realidad es que lo mas importante es preguntarte a ti mismo ¿Cómo te sientes después de tomar la decisión de participar o de no participar? Ahí está la respuesta. Las excusas que le podemos decir a los demás no nos engañan a nosotros mismos.

La pregunta que sale después de una invitación a un evento masivo de manifestación ciudadana es ¿De qué va a servir esto? Y la respuesta depende de la cantidad de participación que obtenga dicha convocatoria. Si somos pocos, la respuesta es “de nada o muy poco servirá”, pero si somos muchos esa es la forma de generar cambios.

El resultado se va a generar con una combinación entre número de manifestantes, el tiempo que puedan sostener la demanda y el nivel de exigencia o de tolerancia que todavía quede.

Así que de nuevo la pelota está en nuestra cancha. Vamos empezando por lo sencillo, por lo básico. Vamos empezando a participar, a compartir las invitaciones a eventos, a expresar nuestras ideas, a generar espacios de difusión, comunicación y discusión, a leer e informarnos, a defender nuestros ideales y principios, a pensar en el futuro que queremos, a ser fieles a nuestros valores y principios, a sentirnos responsables de lo que pase y de lo que deje de pasar.

Ahí están los espacios, foros, conversatorios, conferencias, mesas de trabajo, asambleas, paginas o grupos en redes sociales, asociaciones, organismos, instituciones, agrupaciones, activistas, ciudadanos interesados y hasta partidos políticos. Solo tenemos que apoyarlos y acompañarlos. De esa forma nos daremos cuenta de que no estamos solos, que compartimos ideas e ideales con muchos ciudadanos más. Poco a poco hay que ir perdiendo el miedo a expresarnos, a defender nuestros principios e ideas.

Como dijo Winston Churchill: “Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra. Elegiste el deshonor y ahora tendrás la guerra”.

Lo peor es quedarnos callados. El silencio no impedirá que se cometan los abusos o sigan cometiendo los mismos errores. Al contrario, es mucho mas fácil, duradero y rentable abusar de quienes están callados. El silencio y el miedo solo ocasiona que el daño crezca. Dice otra frase que “No extrañemos mañana lo que no supimos defender”. Hay que ser proactivos, responsables y reconocer el valor de las cosas que realmente nos importan.

Somos muchos, solo falta atrevernos a alzar la mano y alzar la voz. Exigir nuestros derechos y marcar el rumbo que queremos seguir como sociedad. Vamos participando a como se sienta cómodo cada uno, vamos atendiendo y compartiendo las invitaciones a las convocatorias que con tanto esfuerzo organizan ciudadanos como tú que quieren lo mismo que tú.

Termino con un par de acciones muy sencillas: A cada convocatoria, marcha, publicación, manifestación que veas y que coincidas con la petición, haz todo lo posible por asistir y participar, sin excusas, y además invitar a 10 personas que sepas que también les pueda interesar, convéncelos. Así podemos ir creando espacios seguros para expresarnos, para organizarnos, para compartir ideas, buscar soluciones y hacer que los cambios sucedan. Cada uno solo no vamos a tener logros colectivos, tenemos que ser muchos.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO