Platicaba con un buen amigo que es un empresario exitoso. Y surgió la pregunta: ¿Por qué no participas más activamente en las causas sociales que buscan cambiar lo que no te gusta y sabes que está mal, ya sea en materia de economía, inseguridad, injusticias sociales, malos manejos del gobierno y corrupción?

Su respuesta fue: En primer lugar, por que pudiera haber consecuencias o represalias de parte del gobierno, en específico del SAT, auditorias, congelar cuentas, persecución o intimidación. En segundo lugar, porque en este momento lo más importante es mantener a flote su propio negocio, sobre todos en la complejidad de los tiempos actuales. Y, en tercer lugar, primero está su familia y los suyos y no quiere ponerlos en riesgo por andar resolviendo cosas de otros.

Buscando analizar su respuesta y desmenuzarla para poder ser más precisos en la búsqueda de la comprensión de este fenómeno, me propuse a englobar cada una de sus explicaciones en una sola palabra por cada sentimiento. La primera fue miedo, luego individualismo y la tercera sería egoísmo.

Sin buscar poner ninguna connotación positiva o negativa, sin emitir juicios de valor vamos analizando cada una de ellas.

Miedo. Es la emoción provocada por la percepción de un peligro real o imaginario. Todos lo tenemos. Es normal. Sobre todo, en un contexto como el que vivimos actualmente en México, donde un gobierno represor puede acabar son años de trabajo y patrimonios enteros de generaciones por simple capricho o venganza. Ejemplos de ello hay muchos. Tienen todo el poder y no dudan en ejercerlo para su propio beneficio. Tomando en cuenta que hoy en día controlan policía, jueces, permisos, multas, etc. Además, que vivimos en tiempos de total impunidad donde a cualquiera hasta matan o desaparecen y a final de cuentas no pasa nada, nadie vio, nadie supo. ¿Ante ese escenario, quién no tendría miedo?

Individualismo. Es cuando uno prioriza la autonomía y las metas individuales sobre el colectivo. Es lo normal querer salir adelante y para ello confiar en nuestras habilidades propias y enfocarnos en nuestra situación individual. En la situación actual en Sinaloa, donde bajaron las ventas y los consumos de prácticamente todo, hay que encontrar nuevas maneras de vender, de mantenernos a flote, de mantener los empleos que generamos y de no perder el negocio, el patrimonio y el sustento. Es obvio pensar y hacer todo lo posible por sobrevivir y salir adelante primero uno mismo. Sálvese quien pueda.

Egoísmo. Cuando se anteponen los intereses, necesidades y deseos propios a los de los demás. Es muy parecida al individualismo, pero vamos explorándola por separado. Es muy normal ver primero por lo tuyo y por los tuyos. Para cada quien, su vida, su familia y su sustento es la prioridad y lo más importante. No arriesgarte por meterte en problemas que creemos ajenos. Mientras no me pase a mi o a los míos estoy bien. Rascarte con tus propias uñas.

Estos sentimientos son completamente normales, predecibles, comunes y comprensibles. Creo que la mayoría actuamos de esa manera y ponemos eso como nuestra prioridad y actuamos conforme a ello. Así hemos sido a lo largo de la historia. No es algo que empezó actualmente. Son nuestros mecanismos de supervivencia y es gracias a ellos que estamos donde estamos como personas, civilización y sociedad.

Mas sin embargo, si analizamos bien las cosas, es muy probable que una de las causas raíz de muchos de los problemas actuales provenga justamente de comportarnos de esa manera. Y que ahora la solución sea precisamente hacer lo contrario.

Me explico. El miedo se combate con valentía, el individualismo con comunidad y el egoísmo con empatía.

Si una gran mayoría nos enfocamos en una misma meta u objetivo y de manera colectiva nos armamos de valor para afrontar los desafíos que tenemos enfrente, viendo por los demás como parte de nosotros mismos, lo que le hagan a mi vecino me lo hacen a mí. Si actuamos no habría grupo en el poder que pueda contra eso.

No nos pueden mandar al SAT a todos al mismo tiempo, no tienen suficientes auditores. Tampoco nos pueden amenazar o arrestar a todos juntos. El miedo se pierde cuando se siente el respaldo colectivo. Si todos tuviéramos esa misma intención y atención de hacer lo que a cada uno de nosotros nos corresponda por ese bien colectivo no habría poder humano, ni sistema que nos lo pueda impedir o negar.

Tenemos que actuar como una colmena de abejas. De manera colectiva. Cada uno haciendo la tarea que nos corresponde por un bien común. Cuidar el panal todos. Y cuidar a los demás. Si uno está en peligro atacamos todos. Con el aguijón por delante y dispuestos a lo que sea, como lo hacen las abejas.

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