—Pero Francisco, ¿a dónde van a ir?
—A las calles, a preguntarle a las gentes…
Inés Arredondo

La cultura se abrió un pequeño espacio en Monteverde de Villa. Fue un breve momento, pero el hecho es histórico y tiene varias lecturas, por fortuna la mayoría son positivas. El reciente martes 3 del presente se inauguraron dos bibliotecas escolares, que no pueden considerarse como unas bibliotecas perdidas en desamparadas zonas rurales de Sinaloa. Quizá por ubicarse en esas coordenadas donde la pobreza ha sentado sus reales desde hace mucho tiempo, pero que también es cuna y referencia de actividades ilícitas, implica mayor importancia de lo hasta hoy creemos. ¿Por qué? Porque irrumpir con libros y una idea concreta de promoción de la lectura y de la escritura abre las puertas a la cultura y el conocimiento en esa localidad, que bien puede alcanzar a la región alteña.

Inaugurar bibliotecas en las periferias de nuestras ciudades y en comunidades pequeñas en el entorno que vivimos ahora tiene un gran significado. Y lo que ha sucedido en Monteverde no una ocurrencia ni un asunto aislado. Basta observar quienes coincidieron en la iniciativa y el respaldo de destacados intelectuales. La idea parte de un sueño personal para que una comunidad no pierda su aspiración natural de progreso, pero se enriquece con la visión de personas formadas en diversas diciplinas de la ciencia, las artes, el deporte y la cultura, preocupadas porque los esfuerzos que hasta hoy hemos empeñado no nos encaminan hacia la postcrisis, es decir, hacia el final de la coyuntura de inseguridad.

Hay que destacar que el grupo de mujeres y hombres que han promovido la creación del Centro de Estudios de Política Cultural (CEPOC), coincidieron con la iniciativa y estuvieron presentes para apadrinar la apertura de las bibliotecas. En su representación asistieron el escritor Vladimir Ramírez Aldapa, presidente del organismo; la historiadora Laura Verdugo; la artista Orianta Gerardo; el director de teatro Alberto Solián y el poeta Rubén Rivera. Importante es mencionar a la Fundación “Checo Pérez”, del legendario piloto mexicano de Fórmula 1; su representante Juan Pablo Gómez vio con buenos ojos la iniciativa y planteó el interés de la fundación en participar con una amplia donación de libros y la promoción de obras de teatro para fortalecer los valores de la sociedad sinaloense.

Sabedor de que la escuela primaria de Monteverde se llama Francisco Villa y de que el pueblo lleva con orgullo el apellido del héroe de la Revolución, Juan Pablo se hizo acompañar del licenciado Francisco Villa Betancourt, nieto del Centauro del Norte, quien se emocionó al conocer la voluntad expresada, en su momento, del pueblo de Monteverde para que el nombre y la memoria del jefe de la División del Norte, sean legado de la comunidad.

El ISIC hizo una aportación de los textos que consideró eran imprescindibles en bibliotecas de niños y adolescentes. La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) también contribuyó con una colección de sus publicaciones y de textos en materia de derechos humanos que ha adquirido. De esa manera fue creciendo el número de libros disponibles para formar las bibliotecas de las escuelas de Monteverde Villa. Y esperamos que muchas más personas coincidan con nosotros para crear más bibliotecas y promovamos la lectura y los escribidores. Si eso se da, nacerán muchos puntos donde la cultura sea un referente y herramienta de vida.

La actitud de Rocha Moya. La donación de textos y la coincidencia en el papel de la cultura, el deporte y el conocimiento frente a la situación de violencia. Las canchas.

Los libros, el teatro, el deporte y la cultura como recursos frente a la inseguridad.

Que esta iniciativa cale en muchos puntos de la geografía sinaloense. Estimulemos la participación de la Fundación “Checo Pérez” en las tareas que siguen, tomémosle la palabra a otras instituciones y personas que desean sumarse a esta iniciativa como la UAS. Arribar a la postcrisis es posible y con la promoción de la cultura estaremos acercando el anhelado final de la crisis de violencia presente. Vale.

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