Por: Sergio Rosales Inzunza
Investigador y empresario interesado en la gestión pública
Sobre lo que pasa en Sinaloa, opinamos como doctos, y con una certeza que no nos consta. Nuestros comentarios saltan de tema en tema y bajo esa “propiedad ética y moral” que nos caracteriza. Y lo mismo calificamos a la ultraderecha que a la izquierda radical, y sentenciamos al pasado sin ver a los depredadores del presente. En cuanto a los partidos, hay un sesgo peligroso en nuestro juicio. Por regla, ponemos al PRI y al PAN en el banquillo de los acusados, pero permitimos que el PT, PVEM y MC pasen desapercibidos, como si no fueran piezas clave del desastre institucional que caracteriza a los tres poderes.
Sinaloa, día tras día se hunde y no hemos comprendido que evitar la catástrofe no depende solo de la voluntad del gobierno en turno, sino de que nosotros —sociedad y sectores productivos— entendamos que nuestra seguridad, justicia y prosperidad dependen de colocar en el poder a la ciudadanía más virtuosa. Que la hay la hay.
La Metáfora del Barco
Permítaseme esquematizarlo así: el barco es nuestra entidad y los sinaloenses somos los pasajeros. El sistema de máquinas y engranajes representa nuestra organización de gobierno (República, estados, municipios y división de poderes); la Constitución es la brújula, mientras que la tripulación son los responsables de la seguridad del barco y que éste navegue en rutas seguras y responsables.
La seguridad del barco recae en la tripulación. Si la brújula está mal calibrada y por sistema selecciona a la tripulación más incompetente, jamás el barco saldrá del fondo del mar. Por el contrario, si se corrige y por regla la tripulación es la de más alto expertise ese barco se moverá hacia la superficie.
El 2027 debe ser de cualidades extraordinarias y de decisiones excepcionales para que todos los pasajeros hagamos nuestra parte como un ente sistémico y armónico, ya que no habrá más propósito que salir de la tormenta.
Hacia el 2027: Una Ruta de Salida
El 2027 es nuestra oportunidad y ponerle un hasta aquí a esta crisis de representatividad que hunde a Sinaloa. Sin embargo, la alianza partidista es insuficiente ya que las alternancias han resultado incompetentes. Para que Sinaloa rectifique su rumbo se necesita el involucramiento de aquellos empresarios que tengan la autoridad ética y moral para llevar a Sinaloa a su grandeza.
Visión estratégica.
Para el 2027, Sinaloa tiene la oportunidad histórica de trascender ideologías. Imaginemos la potencia de un frente común donde la experiencia, talla y humildad de Enrique y Agustín Coppel converja con liderazgos del calibre de Jesús Vizcarra, Heriberto Félix, Pío Esquer, Manuel Clouthier y Martha Reyes. No se trata solo de una rueda de prensa; es la consolidación de una visión empresarial y ciudadana unida por un solo objetivo: redefinir la grandeza de Sinaloa mediante una ruta estratégica, pragmática y libre de sesgos.
El Llamado a la Acción.
El PRI y el PAN hablan de una alianza, pero superar las adversidades de Sinaloa se necesita de una Visión Estratégica coordinada por un Consejo Rector, conformado por cinco Comités Ciudadanos Especializados:
- Comité de Integridad y Perfiles: El guardián de la ética pública, encargado de diseñar y aplicar filtros de elegibilidad innegociables: solo los más aptos, honestos y capaces serán los candidatos propuestos. A partir del 2027 se deben superara los dedazos para darle paso a líderes reales, comprometidos con la excelencia y el bien común.
- Comité de Impulso Sectorial: El motor de la transformación y responsable de identificar y potenciar la oferta de políticas estratégicas que actúen como detonadores de alto impacto económico, social y territorial. La labor de este comité es trazar la carta de navegación que guie al campo, la pesca y el turismo a un proceso que impacto e interacción industrial y comercial.
- Comité de Justicia y Resarcimiento: La voz de la conciencia social. Dedicado a diagnosticar la deuda histórica que el Estado mantiene con los sectores más vulnerables. Su propósito es superar la dadiva por mecanismos reales y humanos para subsanar las innumerables carencias y pérdida de valores. Este comité será uno de los pilares para un Sinaloa más justo, donde el crecimiento económico no deje a nadie atrás y donde la dignidad humana sea acción central de gobierno. No más madres buscadoras, desaparecidos, desintegración familiar y juventud sin futuro.
- Comité de Estrategia y Visión Regional: El arquitecto del destino estatal y encargado de ordenar y priorizar los esfuerzos ciudadanos para trazar un rumbo claro hacia la Grandeza de Sinaloa. Se trata de que la sociedad tome el control del gobierno, para que la prosperidad deje de ser rehén del humor, capricho y ocurrencias del gobernante, sino una constante administración tras administración.
- Comité de Auditoría Social y Vigilancia del Rumbo. El vigía del cumplimiento. Su misión es garantizar que los acuerdos alcanzados por los comités anteriores y las promesas de los “candidatos” se cumplan con transparencia absoluta. Y una vez en el gobierno, permanece como un sistema de alerta temprana ante cualquier desviación ética o técnica.
- De su conformación. 5 o 7 por comité, cuyos integrantes cumplan con un perfil comprobable en el área específica; representantes de organizaciones civiles y académicos con autoridad ética y moral y; líderes comunitarios respetados. Garantizar que “lo técnico” no pase por encima de “lo humano” y; capacidad de traducir el lenguaje técnico a un lenguaje ciudadano.
- Objetivo fundamental del Consejo Rector: Un proyecto de gobierno que partidos y ciudadanos lo hagan suyo para que sea el inicio de un proceso de trascendencia para, por primera vez en nuestra historia tener al gobierno que cumpla con el deber ser de su razón.
El momento del paso al frente
Sinaloa no puede seguir esperando a que las soluciones lleguen desde las estructuras tradicionales que, por décadas, han priorizado el color sobre el resultado. El capital más valioso de nuestra tierra no está solo en sus recursos naturales, sino en la capacidad ejecutiva y la integridad de quienes han sabido construir instituciones y empresas que son ejemplo a nivel nacional.
La convocatoria está sobre la mesa. No estamos hablando de una aspiración personalista, sino de un deber cívico superior. La unión de estas voluntades —desde la solvencia moral de los hermanos Coppel hasta el vigor ciudadano de Vizcarra, Félix, Esquer, Clouthier y Reyes— no es una utopía; es la respuesta lógica a un estado que clama por orden, visión y futuro.
Si ellos dan el paso, la ciudadanía los acompañará. Porque al final del día, la historia no recordará a quienes observaron la crisis desde la barrera, sino a aquellos que, teniendo todo, decidieron arriesgar su comodidad para devolverle a Sinaloa su verdadera grandeza.
El éxito de Sinaloa ha sido siempre fruto del esfuerzo privado y la resiliencia ciudadana. Es hora de que esa misma fórmula dirija nuestro destino público.
La invitación está abierta. El futuro no se sueña, se construye. Hagámoslo por Sinaloa.

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