Culiacán, Sin.- La periodista sonorense Astrid Arellano, especialista en pueblo indígenas, medio ambiente, derechos humanos y amante de las aves, así como ganadora del Premio Nacional de Periodismo en 2019, conversó con ESPEJO en el marco del taller “Cobertura de territorios”, con el que dieron inicio los trabajos del primer Festival de Periodismo de Sinaloa 10+1.

Astrid forma parte del equipo de Mongabay Latam desde 2021, medio en el que cubre América Latina enfocada en comunidades que desde la ternura y la resiliencia protegen y defienden sus territorios frente a megaproyectos voraces que buscan dañarlo a través de acaparamiento, la corrupción y la violencia.

1. ¿Por qué es crucial recorrer, conocer y comprender los territorios desde el periodismo?

 

Mi experiencia como reportera ambiental y de defensa del territorio me ha demostrado, y no solo a mí, la enorme capacidad que tienen las comunidades para restaurar ecosistemas, frenar megaproyectos y proponer mecanismos reales que protejan la vida: la de las personas, las especies, los espacios.

Como periodistas, no venimos a ‘dar voz’: más bien somos una vía para que esas historias se escuchen, para que tengan presencia en la agenda pública, en las conversaciones cotidianas del país. Hablar de territorio es necesario porque muchas veces no somos conscientes de lo que ocurre en comunidades que quizá no estén tan lejos.

El periodismo tiene un deber: poner foco en lo que importa, en quienes sostienen la vida en lugares donde empresas o gobiernos suelen decidir sin mirar a quienes ahí habitan.

2. ¿Cuáles son los riesgos y la realidad de quienes cubren periodismo en territorio?

 

El ejercicio es complejo y riesgoso. En México, lamentablemente, los periodistas somos de los grupos más amenazados por el simple hecho de hacer nuestro trabajo.

Si hablamos de quienes defienden el medio ambiente, las cifras son alarmantes: solo en el último año se ha registrado un aumento del 25 por ciento en asesinatos de defensores ambientales. Por eso, y más que nunca, es vital visibilizar lo que ocurre, no guardar silencio, y buscar maneras seguras de contar estas historias, cuidando a defensores y comunidades.

3. ¿Cuáles serían los puntos que consideras clave para cubrir el territorio?

 

Mirar lo que nos rodea, no pensar solo en lo lejano. Todo está conectado, un ecosistema que se afecta en un lugar puede repercutir en otro. Somos un rompecabezas. Por ejemplo, en ciudades como Culiacán hay ríos, bosques o ecosistemas que también pueden estar bajo presión por megaproyectos o violencia.

Escuchar y prestar atención a nuevos canales de comunicación. Muchos defensores ya no esperan a los medios tradicionales, ellos crean sus propias redes, plataformas, formas de comunicar.

Como periodistas podemos servir como puente y amplificar sus voces usando los espacios mediáticos que tenemos.

Otro punto muy importante es reconocer el privilegio del medio y usarlo con responsabilidad. Cuando tienes acceso a un micrófono, a un medio, a una audiencia, lo justo es poner esos recursos al servicio de quienes rara vez son escuchados.

4. Tu reflexión final ¿Qué le dirías a todos esos periodistas que buscan cubrir el territorio?

 

Hacer periodismo en territorio no es una opción cómoda: implica riesgos, responsabilidad, compromiso. Pero también la posibilidad de contribuir a que se vean se escuche y se respete aquellas voces y vidas que muchas veces son ignoradas en los centros de poder. La labor de quienes recorren los territorios demuestra que esta apuesta vale la pena. No se trata solo de una historia, se trata de retratar luchas desde la esperanza, muchos de ellos, cuando son escuchados reconocen que son batallas que pueden perder, pero al menos lo harán desde la dignidad.

 

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