Culiacán, Sin.– Para Adolfo (nombre ficticio), ser conductor de aplicación es una actividad complementaria. Por las mañanas trabaja en una empresa con horario fijo, pero antes de su hora de entrada y al concluir su jornada laboral enciende las aplicaciones en las que está registrado como prestador del servicio de transporte. En sus cuatro años como chofer en Culiacán, asegura que los últimos 16 meses han sido los más complicados para desempeñar esta labor.

La violencia derivada de la confrontación entre dos facciones del crimen organizado le ha impedido trabajar con normalidad, cumplir sus metas y mantener los horarios que antes ofrecía.

Nombre, oiga, yo antes trabajaba de 5:00 a 7:00 de la mañana y en la tarde. Salía a comer, descansaba un ratito y luego me aventaba desde las 7:00 hasta las 2:00 de la mañana, sobre todo los fines, que era cuando más le daba de madrugada. Pero ahorita no se puede. Mientras esté oscuro, le saco la vuelta. Por ejemplo, ahorita a las 8:00 de la noche termino; parece tarde, pero no es nada”, relató.

Adolfo señaló que forma parte de grupos de WhatsApp en los que otros conductores comparten información sobre situaciones de riesgo: reportes de ataques en determinadas zonas o colonias, asaltos y, en el peor de los casos, agresiones directas a compañeros.

Después de las 6:00 de la tarde, yo nada más hago viajes en el Centro y la zona de Forum, lo que está cerca. Pero, por ejemplo, la 21 de Marzo, la Emiliano Zapata, Barrancos, Renato Vega, son varias que la mayoría no agarra. Algunos trabajan ahí porque, como no todos tomamos esos viajes, cobran más caro, pero no vale la pena arriesgarse”, explicó.

Adolfo no es el único que ha modificado su rutina. Luis conduce para aplicaciones desde 2018. En una ocasión, recibió una solicitud cuyo destino era Altata. Aceptó el viaje sin percatarse de que el traslado implicaba salir del municipio. Minutos después, recibió una llamada del cliente; la propuesta que le hicieron le generó desconfianza.

Es fijarse bien qué acepta uno, porque hay viajes que luego luego se ven raros. En una ocasión recibí por error un viaje a Altata. Lo iba a cancelar, pero me entró la llamada del cliente y me dijo: ‘Compa, le ofrezco 2,500 si me acepta el viaje y se lo doy en efectivo’. Nombre, oiga, le dije que no, que le salía más barato irse en camión desde la Central, y lo cancelé. Me cobraron a mí la cancelación, pero de eso a que me pase algo, prefiero pagar lo que me pide DiDi”, contó.

Entre los riesgos que perciben algunos conductores está subir a su vehículo a personas de las que desconocen si son perseguidas o buscadas.

A mí lo que más miedo me da es que un día suba a alguien, que quién sabe a qué se dedique, y que me toque que lo maten y, de paso, me maten a mí. Yo no sé cuándo se va a acabar esto, pero ojalá sea pronto”, dijo.

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