Por Mike LaSusa
El arresto de Nicolás Maduro marca un nuevo capítulo para el crimen organizado en Venezuela. La amplia constelación de grupos criminales del país tendrá que ajustar sus operaciones y alianzas en medio de una sacudida política que tendrá impactos en todo el hampa.
Estas cinco organizaciones criminales se encuentran entre las más prominentes y poderosas de Venezuela, y probablemente continuarán desempeñando roles decisivos en el panorama del crimen organizado del país.
Cartel de los Soles
Más que un “cartel” en el sentido tradicional, el llamado Cartel de los Soles es un término amplio que alude a la corrupción extendida dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas y de la élite política. Maduro consolidó este sistema al permitir que miembros de las fuerzas de seguridad y funcionarios civiles se enriquecieran con ingresos ilícitos a cambio de garantizar su lealtad al régimen.
La salida de Maduro no acabará con este esquema de corrupción criminal, especialmente porque los demás actores clave siguen en el poder. No obstante, su salida podría abrir la puerta a reacomodos internos.
Delcy Rodríguez pasó de la vicepresidencia a la presidencia de Venezuela y enfrenta ahora el complejo desafío de equilibrar la presión de Estados Unidos para limpiar al gobierno con la necesidad de mantener la lealtad de otros centros de poder, en particular de quienes controlan las fuerzas de seguridad, como el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino.
ELN
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) es una guerrilla colombiana que ha logrado consolidar una presencia considerable en Venezuela, en gran medida gracias a su relación de mutua conveniencia con el gobierno de Maduro.
A cambio de ofrecerle refugio frente a las fuerzas de seguridad colombianas, Maduro contó con el apoyo del ELN para controlar economías criminales como el narcotráfico y la minería ilegal, fundamentales para financiar los circuitos de corrupción del régimen. El grupo guerrillero, de orientación izquierdista, también funcionó como aliado político y como factor disuasorio ante una eventual incursión militar desde la vecina Colombia.
El ELN se ha convertido en el actor criminal más influyente a lo largo de la frontera colombo-venezolana y es probable que mantenga esta relación de beneficio mutuo con el gobierno venezolano bajo la presidencia de Rodríguez. Con más de medio siglo de experiencia enfrentando al Ejército colombiano —respaldado por Estados Unidos—, el ELN sería un aliado estratégico en caso de una intervención militar estadounidense de mayor envergadura.
Disidencias de las FARC
Las disidencias de las FARC son grupos guerrilleros colombianos que operan en Venezuela y que rechazaron el acuerdo de paz firmado en 2016 entre el gobierno de Colombia y su antigua organización, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En los últimos años, estas facciones han ido perdiendo terreno frente al ELN, al que el gobierno de Maduro pareció dar prioridad antes de su arresto. En 2022, las autoridades venezolanas desalojaron a una facción ex-FARC de su bastión en el estado de Apure y, a comienzos de 2025, facilitaron que el ELN desplazara a otra disidencia del control de la estratégica región cocalera del Catatumbo.
Es probable que Rodríguez mantenga la misma línea de fortalecer los vínculos con el ELN y, al mismo tiempo, lanzar operaciones contra las disidencias de las FARC para apuntalar su discurso y credenciales en materia de lucha contra el crimen.
Tren de Aragua
El Tren de Aragua se dio a conocer a nivel internacional durante el gobierno de Maduro, después de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara —en contra de lo que concluían la mayoría de sus propias agencias de inteligencia— que el Estado venezolano estaba facilitando la expansión de la banda en Estados Unidos.
Sin embargo, cuando Trump comenzó a lanzar esas acusaciones, Maduro ya había roto con el grupo. Los países suramericanos vecinos venían presionando a su gobierno para contener a la banda, que se expandió por la región siguiendo las rutas de los migrantes que huían del colapso político y económico de Venezuela.
Aunque el Tren de Aragua ha sido parcialmente golpeado por las fuerzas de seguridad a lo largo de la región, sigue siendo un objetivo prioritario para Estados Unidos, tanto dentro como fuera del país. Su líder, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño” Guerrero, continúa prófugo, pero fue incluido en la acusación presentada en Estados Unidos junto a Maduro, lo que abre la posibilidad de que se convierta en una moneda de cambio en eventuales negociaciones entre ambos gobiernos.
Sindicato de Las Claritas
El Sindicato de Las Claritas es uno de los principales grupos criminales dedicados a la minería ilegal en Venezuela, una actividad que se ha convertido en una fuente clave de ingresos para la corrupción. El grupo opera principalmente en el estado Bolívar, en el sur del país, una zona rica en oro.
Este grupo mantiene desde hace años una relación cercana con el chavismo, vínculo que se consolidó durante el gobierno de Maduro. Ha logrado mantenerse a flote pese a cambios políticos locales y a ofensivas armadas tanto de las fuerzas de seguridad como de otros grupos armados.
El Sindicato de Las Claritas, al igual que otras bandas mineras, también forma parte del entramado de actores involucrados en la disputa entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo, que limita con Bolívar. Por ello, es probable que el gobierno de Rodríguez opte por trabajar con estos grupos antes que enfrentarlos directamente.






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