Culiacán, Sin.- En la colonia La Conquista, en Culiacán, hay un pedacito de Venezuela en la cocina de Virginia Victoria, donde el olor a mantequilla se cuela hasta el comedor, acompañado del sonido de la masa al ser maniobrada y de risas contagiosas. En ese espacio nace su emprendimiento y negocio, Arepitas ViVi.
Venezolana de nacimiento, Virginia llegó a Culiacán gracias a su pareja, originario de la capital sinaloense. Su llegada no fue sencilla, pues la falta de oportunidades en su país, derivada del contexto gubernamental, la obligó, como a muchos otros venezolanos, a buscar un nuevo rumbo lejos de casa, sin imaginar que en esta ciudad encontraría algo más que un hogar y una familia.
Aunque el cambio de país implicó adaptarse a una cultura distinta, Virginia asegura que el proceso fue más amable de lo que esperaba. El clima, las personas y la forma de ser de los culichis le recordaron a su lugar de origen, lo que facilitó su integración a la vida en Culiacán.
“Yo soy de un pueblo y en mi pueblo hace calor, igual que aquí. La gente también tiene una personalidad muy similar, entonces no me costó mucho adaptarme, porque los culichis son muy apapachadores”, comparte.
Amante del arte y la música, pues más allá de su faceta como emprendedora también es cantante y rapera, Virginia sabía que antes de vivir de su lado creativo debía encontrar una manera de salir adelante. Así nació la idea de traer a Culiacán uno de los platillos más característicos del comedor venezolano, la arepa.
“Yo dije ‘Bueno, ¿qué puedo traer aquí?’. Y se me ocurrieron las arepitas. Como aquí tienen muy buen diente, pensé ‘Donde les ponga una buena arepa, los mexicanos se me van a volver locos’”, mencionó entre risas.
El inicio no fue fácil. Hubo semanas en las que no llegaba ni un solo pedido, pero el respaldo familiar y la constancia en redes sociales la mantuvieron a flote y con ánimo para continuar. Hoy, a un año de haber iniciado Arepitas ViVi, su emprendimiento y su presencia en redes sociales han logrado sostenerse, ganando un lugar entre los comensales locales.
Junto a su esposo, Virginia creó combinaciones que mezclan la tradición venezolana con ingredientes típicos de la región, como la arepa de carne asada y la de camarón, además de un menú variado que incluye opciones de pollo, carne, queso, plátano frito con queso, mandoquitas y el tradicional papelón venezolano.
Uno de los momentos que más la ha marcado ocurrió cuando un cliente le envió un mensaje de voz, conmovido hasta las lágrimas, para agradecerle porque sus arepas le recordaban a un amigo venezolano que había fallecido. Para Vivi, ese gesto fue especialmente significativo y le recordó que la comida también es memoria.
En una ciudad donde la comunidad venezolana es reducida pero cercana, Virginia ha logrado abrirse paso. Su emprendimiento es resultado del trabajo diario y de la necesidad de salir adelante lejos de casa. Hoy, Arepitas ViVi continúa creciendo y compartiendo el sabor venezolano, no solo a La Conquista, sino a todo Culiacán.
“Estamos en medio de muchos problemas, mucha inestabilidad económica y, la verdad, el mensaje que yo quiero dejar es que sí se puede. Yo soy de otro país, ni siquiera soy de aquí. Emprendí, como muchos otros emprendedores, y aquí estoy, echándole ganas, porque la única limitación de uno está en la mente. Todo lo que se puede lograr, todo lo que uno quiera alcanzar, es posible si se esfuerza lo suficiente”. concluye.


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